Jorge Armani y su cd Viento

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El mejor guitarrista de Jazz de Mar del Plata presentó su último disco, Viento y conversó con Leedor acerca de sus inicios en la música y su labor en su ciudad natal. JORGE ARMANI

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El sábado 4 de diciembre pasado, se presentó en el Teatro Colón de Mar del Plata, el guitarrista Jorge Armani con el cuarteto que lleva su nombre. En esta ocasión el concierto cumplía un doble objetivo, presentar su séptimo disco denominado Viento y, a la vez, ayudar a la Fundación Filantrópica Por los Niños ya que fue a su total beneficio. Cabe aclarar que Armani es guitarrista y compositor autodidacta y que si él no lo mencionara, cualquier espectador creería estar ante el mismo virtuoso pensando que estudió con los mejores maestros.

Dos días después, domingo por la tarde, el Dickens Pub nos espera con la misma certeza de todos los años: buena música, una grilla de bandas de Jazz y Fusión imperdibles para todo el verano Jorge Armani nos aguarda allí, en una mesa, junto a la ventana. Aceptó gustoso una entrevista después de tocar el viernes con su cuarteto y la noche anterior con Roberto Fats Fernández, leyenda viva de la trompeta.

En Vientos, su último trabajo discográfico, el guitarrista está acompañado por Daniel Hoyos, en batería, Marcos Basso en bajo y Daniel Fernández en piano Rhodes. El disco abunda en climas muy bien logrados, los músicos se ensamblan simbióticamente y llevan al receptor a través de un camino que es Jazz y también es Fusión. Es alegría y es misterio. Es una melodía melancólica y lenta, acompañada de una batería con escobas y un estándar caminando al son de la armonía del Rhythm Changes. Es un viaje donde este cuarteto que está al volante nos pasa a la orilla propia en la dejamos de ser espectadores para ser parte del proceso creativo y nos deja como sólo lo hacen los grandes del jazz, de nuevo en casa.

– La primera vez que fui a un concierto tuyo en el Teatro Colón de Mar del Plata, mencionaste una anécdota de la infancia que me pareció significativa para tu vida como músico, estaba relacionada con un tema que tu padre escuchaba en la radio?

Jorge Armani– Yo era muy chico, teníamos una repisa para la radio, era una radio Carina, yo tenía 9 años aproximadamente. Mi padre era un hombre adusto y era cómico a la vez, porque tenía un vozarrón y cada cosa que decía estaba como labrada en mármol. Yo ya tenía mi primer guitarra y en la radio sonaba Louis Armstrong y mi padre dijo algo, siempre quise recordar exactamente qué pero lo que debe haber influido en mí fue la forma en que lo dijo, porque tampoco era un poeta. Pero si recuerdo que de algún modo él dijo que eso era lo más grande que había y entonces como él era la palabra autorizada le pedí a mi madre que me comprara un disco y me compró El embajador Sach, un disco alucinante, en vivo, de todos modos un disco de Louis Armstrong siempre es increíble, un músico que se dio el lujo de tocar Pop y fue notable también. De modo que poníamos el disco en casa en un combinado, un tocadiscos que estaba debajo del televisor y tenía una particularidad, cuando ponías un disco, sintonizabas en la radio en una frecuencia AM y escuchabas ese tema. Así que yo salía a la vereda o mi viejo se iba a arriba a trabajar y se llevaba la música. La música nos acompañaba a todas partes. Hoy es común, con cualquier aparato lo podés hacer pero en esa época era magia. Y ahí arranqué porque ya tenía la viola, de todos modos me quería pasar a la trompeta pero no daba para comprar una trompeta en casa ya que era un hogar humilde.

-Vos te llevabas la música a todas partes, ¿había músicos en tu casa?

J.A.-No y además yo tenía un tema de vergüenza, pero con la radio era genial porque yo la llevaba y me escondía para tocar. Me podía meter en cualquier rincón, me llevaba la viola y tocaba, tocaba, tocaba hasta que un compás me sonaba y 52.000 no. Era muy cruel, tocaba arriba de Louis Armstrong con melodías de jazz, por suerte ese disco tenía un par de temas de blues y me podía situar mejor, sólo un poco mejor, imaginate lo que sería. Después comencé a escuchar rock ya que mi hermano que es mayor que yo, es melómano y compraba absolutamente todos los discos que salían. Empecé a descubrir a otros músicos, me atrapó la guitarra eléctrica y entre otras cosas me atrapó porque no estaba permitida en casa, la guitarra eléctrica era como una especie de artefacto criminal en los 70? y lo prohibido tira.

En los 70? era bravo?

J.A.- Una guitarra eléctrica y una ametralladora era casi lo mismo?

-Era portación de belicosidad. Rockero, subversivo, alterador del orden y la moral?

J.A.- Exactamente, así que para mí viejo no estaba ni pensado que hubiera una guitarra eléctrica. Y recuerdo haberlo dicho en la mesa, animarme a decirlo porque era una presión para mí, una necesidad decirlo. Por suerte después se cumplió porque mi hermano se compro una y la tenía escondida y yo se la sacaba?

-¡Ni que fuera un arma!

J.A.-Era así, en casa era así, no sabés lo que era mi viejo. Pero a pesar de los obstáculos seguí tocando y tocando.

-Vos sos autodidacta. Me produjo asombro cuando lo contaste, porque tu técnica es maravillosa ¿cómo se hace con eso siendo la guitarra un instrumento que tiene muchos virtuosos en su haber?

J.A.- El tema de ser autodidacta lo empecé a llevar con libros y con métodos, los métodos son como los libros, en casa tengo muchos pero sólo me manejo con dos, ya que con los otros no me hallo con el lenguaje. A pesar de que todos dicen más o menos lo mismo, salvo algunos profesores americanos que son cuidadosos y tocando, tocando siempre, hay que tocar y tocar.

-¿Cómo se arma el primer Trió, Alfredo Facciolo, Daniel Hoyos y vos?

J.A.-Antes del primer trío se arma algo en la Soriano (antes era la biblioteca municipal, hoy centro cultural con salas teatrales, etc.). Nació la idea de hacer unos ciclos, yo acompañaba a un cantante y alguien me dijo armate un trío y lo armé con Ángel Pistrito que ya no está, al que le dedico un tema, Pistraic, en el disco nuevo y con Alejandro Herrera que era el bajista que tocaba con Pocho Lapouble, un músico de primera. Luego Alejandro se fue a Buenos Aires y empiezo a no poder contar con él y entonces me recomienda a Alfredo, otro baterista llamado Puyol y después entró Daniel Hoyos. Hice 5 discos más con Alfredo y Daniel. Con este cuarteto es el primero, igual siempre hacía ciclos aquí en Dickens, iba cambiando de formaciones.

-¿Porqué jazz? ¿Por Armstrong o una decisión posterior?

J.A.- Cuando empiezo a escuchar a Armstrong ni pensaba en estilos? era maravilloso pero mi condición de solitario no hacía que me sume a ninguna banda. Iba al secundario y no había modas marcadas como ahora, existían ciertas rivalidades, si escuchabas Beatles no escuchabas Rolling Stones o si te gustaba Deep Purple no te iba Led Zeppelin, no era tan marcado como hoy. Como en casa había de todo, yo entendía eso, que se podía escuchar cualquier cosa, mi hermano escuchaba jazz también. Pero también me ocurrió con Armstrong una revolución interna, posterior a lo de papá y otros discos, experimentar una emoción y creo que ahí se clavó el jazz. Esa percepción que tienen los pibes. Escuchar esa cosa de la sinceridad que mantiene el jazz, el juego en donde todos se están comunicando entre todos y ese juego va cambiando por que los otros van tocando, es alucinante.

– Además, la música es un arte que se disfruta cuando se hace?

J.A.- Totalmente, en el cine por ejemplo editás, armás, queda una obra de arte, pero se disfruta después. En la música es increíble.

-¿Cómo se distribuyen tus discos?

J.A.-Ahora nos dieron una data en Buenos Aires, pero estamos viendo.

-¿Y aquí cómo lo hacen?

J.A.- Aquí en Mar del Plata hay dos o tres disquerías especializadas, la Disquería Musical Norte, Sibelius y algunas otras.

-¿Y Buenos Aires cómo es como plaza para ir a tocar?

J.A.- A veces para los músicos del interior es más fácil ir al resto del país que a Buenos Aires, que caer en Buenos Aires, en donde el cinturón ajusta como loco, los arreglos con los bolicheros de allá son complejos y económicamente no los puedo afrontar, yo no puedo exponer a los músicos, los cuido, pero con este grupo que armé, (se refiere al cuarteto) vamos a comenzar a aterrizar más seguido en Buenos Aires, por lo menos este disco lo quiero ir a presentar allá.

-Antes ibas a Notorius o no ibas a ningún lado pero ahora se han abierto bares en Palermo, el Virasoro es uno de ellos, en donde todas las semanas hay jazz. Hay más lugares, se amplió la cosa.

J.A.- Nosotros allá tocamos en Notorius, en Thelonius, en uno que se llamaba Tobago, en la calle Álvarez Thomás. Y con Roberto Fats Fernández hemos tocado en muchos lugares.

-¿El músico debe ir a ver todo no?

J.A.- Sí, una vez leí una nota a un baterista que decía que había que ver todo, porque del que te gusta vas a aprender de todo y del que no te gusta aprendes lo que no debés hacer.

-¿Cómo es el verano de Armani Cuarteto?

J.A.-En el verano lo que está fijo son los domingos y los lunes aquí en el Dickens Pub, tocamos los domingos con el Cuarteto y los lunes con Fats Fernández. Este verano decidí hacer sólo eso. Desde el primer domingo y lunes de enero hasta el último lunes de febrero.

-¿Se puede vivir del jazz en Argentina?

J.A.- Sí, se puede vivir si uno es humilde, se puede, hay que hacer un equilibrio, a mi me gusta dar clases, proyectar, ver cómo crece, ver cómo viven de la música y también tocar obviamente, me gusta tocar, elegir qué tocar, o sea, también hice mi etapa de tocar lo que sea y después empecé a equilibrar la balanza y comencé a elegir qué tocar. Hoy puedo elegir qué toco y qué no y empecé a desechar trabajos comerciales y me largué a hacer lo que me gustaba. Puedo tener una vida digna. Soy casado con dos hijos y mientras no les falte nada, está todo bien.

– Si se cubren las necesidades familiares y los hijos pueden estudiar y desarrollarse la vocación cumple dos objetivos, el placer y la retribución.

J.A.- Después interviene la suerte mezclada con el talento, con todo, para mí es más importante el afecto, el amor a lo que se hace. Pero también está esa sensación de plenitud que otorga hacer lo que deseas, lo que querés y te gusta entonces eso es la felicidad o parte de ella.

-Gracias Jorge, te vemos en febrero, lo mejor para el 2010.

Dejo el Dickens donde el tiempo transcurre de otro modo en la ensoñación de la música y mientras los tilos que ya perfuman me marcan el camino, pienso de nuevo en la Cultura, en sus hacedores, en los mecanismos de legitimación que hacen que sea tan difícil exhibir y mostrar lo que hace Armani y muchos otros artistas de lo que nosotros llamamos el interior. Y creo que un pequeño cambio de paradigma no nos vendría nada mal.

El teatro Colón de MDP no tenía ni una sola localidad libre el viernes por la noche, entonces la periferia era Buenos Aires, mientras en una ciudad central por su capacidad de generar eventos culturales, la única improvisación fue la de Jazz. Ya se llenará Mar del Plata de improvisados espectáculos y hasta muchos colmarán sus salas pero el compromiso de Leedor con la Cultura nos distingue. Seguiremos yendo al ?interior?, Zapala, Rosario, Mar del Plata, donde sea, allí estaremos dando el presente para que vos, querido lector, sepas lo que pasa, no lo que el establishment quiere que sepas.

¡Feliz 2010 para todos!

Dickens Pub
Diagonal Pueyrredón y Rivadavia MDP

Publicado en Leedor el 31-12-2009