Nueva muestra de León Ferrari

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León Ferrari expone ?Fosforescencia? en ZAVALETA LAB hasta el 13 de marzo de 2010 Grafismos, líneas y fosforescencia
León Ferrari

Sin lugar a dudas León Ferrari es un ícono de la plástica contemporánea: la diversidad de investigaciones que desarrolla (tanto en su obra plástica como en sus escritos) no deja de asombrar a sus espectadores. Ferrari explora temas y materiales diversos, su obra se mueve entre la poética y la ética, como puede verse en sus denuncias contra la guerra y la crueldad a la que el hombre somete al hombre. E

n 1965 envió al Premio Di Tella ?La civilización occidental y cristiana?, un Cristo de santería crucificado en un bombardero norteamericano como denuncia contra la guerra de Vietnam.

En el año 2004 fue realizada en el Centro Cultural Recoleta una retrospectiva que abarcaba su obra desarrollada desde 1954; esta muestra generó mucha controversia y fue califica de ?blasfema? por el cardenal Jorge Bergoglio. La muestra fue clausurada por la jueza Elena Liberatori, y más adelante reabierta por la justicia, algunos visitantes llegaron inclusive a destruir obras y diversos sectores manifestaron su apoyo o repudio. Todo esto llevó la retrospectiva a las primeras planas de medios de comunicación nacionales e internacionales, y a nosotros, ciudadanos y espectadores, a preguntarnos qué sucede con la libertad de expresión. ¿Cómo llega la justicia, en época de democracia, a la clausura de una muestra de arte?. Años más tarde el jurado de la LII Bienal de Venecia le otorgaría a Ferrari el León de Oro, galardón que consideró como valores tanto la calidad de su obra como su ética.

Su obra incluye objetos, esculturas, collages, dibujos, videos, heliografías, fotocopias e instalaciones. Metales, maderas, alambres, óleo, acrílico, mapas, papel de planos, letras de molde, sellos, símbolos de piezas de ajedrez, muñecos de plástico, espuma de poliuretano? Todos los materiales que utiliza el artista poseen una expresividad intrínseca, pero Ferrari busca la resonancia de unos con otros. Dice Jacques Ranciére que ?el choque de los heterogéneos, que caracteriza al arte crítico, pretende aguzar a la vez nuestra percepción del juego de los signos, nuestra conciencia de la fragilidad de los procedimientos de lectura de los mismos signos, y el placer que experimentamos al jugar con lo indeterminado?. Ferrari hace que sus materiales dialoguen entre sí, y nos pone frente a un procedimiento de lectura diferente.

?¡Qué lindo es usar las cosas para lo que no fueron hechas!? dice Ernesto Ballesteros y nos sumerge en la contemplación de los grafismos de León Ferrari.

Ferrari escribe, y no sólo escribe, sino que la escritura es una parte esencial de su obra plástica: cartas, cuadros relatados, superficies surcadas por letras y trazos que parecieran estar vivos? o que cobran vida sobre el papel o la tela, se desplazan, se entrelazan unos con otros para dejar registrado el sentimiento de su creador.

La letra de León Ferrari nos llama, nos invita a hacer el intento de descifrarla, a seguir las líneas sinuosas que la conforman. A veces las letras parecen agruparse delante nuestro y podemos vislumbrar palabras, otras veces se nos escapan como granos de arena entre los dedos; cabe preguntarse si los grafismos son un medio de comunicación o de expresión, si nos transmiten sentidos o sensaciones.

Una de las obras más llamativas de la muestra se halla en el subsuelo de la galería. ?Músico?, hecho de espuma de poliuretano fosforescente, es una figura imponente cuya presencia se manifiesta con el destello de un flash temporizado. Un solo destello nos dirige la mirada hacia la obra, pero no es del todo suficiente para percibirla, el músico se va haciendo presente a medida que la luz lo carga y define sus contornos.

Todas las obras expuestas en esta ?sección oscura? de la galería presentan un modelo de lectura diferente, dentro del cual ver una obra de arte, es una acción inscripta en un espacio que se encuentra a oscuras, y nos invita a reflexionar sobre nuestro concepto de ?ver?. Las propiedades de los materiales utilizados para desarrollarlas hacen posible que las sigamos viendo una vez emitido el destello lumínico, casi como un eco. Y siguiendo este camino, podríamos pensar que aún a oscuras, las obras de arte captan la luz, la absorben, la cambian, y por momentos se dejan ver de manera sumamente tenue. Las obras fosforescentes de León Ferrari nos recuerdan cuán fugaz puede ser una percepción? y también nos ponen de manifiesto nuestro esfuerzo por recobrarla.

Publicado en Leedor el 24-12-2009