Nuevas Curadurías

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Exclusivísimo!! Pasado y presente dialogan en distintas apuestas curatoriales en todo París.
Las nuevas propuestas curatoriales que presentan distintos puntos de París, se muestran como un desafío para aquellos lugares que guardan celosamente un pasado artístico glorioso, altamente consagrado, imposible de tocar teóricamente, o bien, sensible a cualquier modificación de su contexto.

Un ejemplo de ello son las controversias que hn generado en París este espíritu que desde hace tiempo viene haciendo dialogar el pasado y el presente. Recordemos la Torre Eiffel considerada tosca y resistida en su tiempo, cuya existencia fue necesario defender, y que hoy es símbolo de la ciudad. O la tan discutida Pirámide de cristal del Louvre, sentida como una cicatriz en el rostro de París, que se instala en el medio del majestuoso palacio renacentista que albergó la colección real de Francisco I.

Sin embargo, nada parece amedrentar a los parisinos; muy cerca del Louvre, en el corazón de la ciudad se levanta el Centro Pompidou, que además de albergar la excelente colección del Museo de Arte Moderno, se erige como un poderoso complejo multicultural símbolo y joya de la arquitectura moderna. A su lado, las Fuentes de la Place Igor Stravinsky contrastan con los antiguos edificios de los viejos mercados que Emile Zola llamó ?el vientre de París?.

Así, conviven hoy, modernidad y posmodernidad con las multicolores y voluptuosas esculturas de las francesa Niki de Saint Phalle, junto a las satíricas esculturas máquinas del suizo Jean Tinguely, danzando en sus aguas la imaginaria música de ?El pájaro de fuego? de Stravinsky.

Esta tendencia se traslada ahora a los planteos museográficos.

Pasado y presente dialogan y desafían las teorías de ?la muerte del arte? mostrando que el arte del ?pasado? sigue latiendo en nuestra contemporaneidad. Por este motivo, no nos asombra ver cómo los museos ejercen también una especie de hermandad, entablando incluso un dialogo entre ellos. Así es que, paseando por el Louvre, en las salas que albergan las obras del primer Renacimiento, al lado de la batalla de San Romano de 1450 de Paolo Uccello, célebre por el dinamismo que las lanzas dan a esta obra que contiene los primeros e innovadores intentos de perspectiva y profundidad; nos sorprende a su lado una obra de Georges Soulages con su gigante y silencioso lienzo negro de blancas líneas horizontales de infinita quietud. Desde las grandes salas del Museo del Louvre, Soulages nos muestra un atajo para visitar su camino hacia la abstracción; porque a unas pocas cuadras de allí, en el Centro Pompidou, se encuentra la gran retrospectiva del artista francés que este 2009 cumple 70 años. Una propuesta interesante donde dos de los museos más importantes de París y del mundo, comparten las primeras experiencias renacentistas junto a la contemporaneidad del artista francés conocido como el ?pintor del negro y de la luz?.

Sin embargo, esta no es una excepción; la ciudad está plagada de este tipo de sorpresas. Este año también, en el Museo Nacional de la Edad Media, ubicado en las Termas de Cluny en pleno Barrio Latino de París, se realiza un homenaje a Astérix y Obélix presentando los primeros dibujos y guiones originales de la historieta creada por René Goscinny y Albert Uderzo que también este 2009, cumple sus primeros 50 años.

Cluny, parece entonces, no tenerle miedo a lo moderno porque sabe que en sus salas se encuentran algunos de los vitrales que perdió Sainte-Chapelle, pero no París; e imponentes y majestuosas se encuentran las esculturas que adornaban Notre Dame, junto a las 21 cabezas monumentales provenientes de las galería de los Reyes de Judá enterradas durante la Revolución Francesa y para completar, nos trae a Asterix, el héroe de la historieta francesa que lucha frente a la ocupación romana de los pueblos galos

Rodeando las termas que contienen el museo, e invitando al público a recorrer una de las exposiciones más importantes del arte de la Edad Media, aparecen afiches con los personajes del cómic insertados en las grandes obras de arte. Así, aparecen Asterix, Obelix y su gente, a todo color, como sobrevivientes de la fantástica ?Balsa de la medusa? de Gericault, o bien un Asterix con gorro frigio como ?La Libertad guiando al pueblo? de Delacroix, en fabulosas citas posmodernas. Los originales de ambas obras, se encuentran también muy cerca de allí, en el Louvre, una al lado de la otra para quitarnos el aliento.

Podemos también alejarnos un poco del centro de la ciudad, e ingresar en el fantasmal Versalles que desde hace tiempo, se propone como escenario de artistas contemporáneos. Este año, en las puertas de la mansión nos recibe una carroza violeta como transporte de gran simulación en 3D y diferentes instalaciones en todo el terreno que muestran una representación del universo y un homenaje al primer cosmonauta ruso. Todas ellas esculturas e instalaciones del francés Xavier Veilhan homenajeando también la obra de diferentes arquitectos de todo el mundo. No es casual, por supuesto, que esta temática aparezca en Versalles teniendo en cuenta que el castillo y sus enormes jardines fueron realizados bajo las órdenes de Luis XIV, creando un espacio ordenado, armónico y racional. Una especie de orden universal que el Rey Sol admiraba de la concepción filosófica del mundo clásico.

Volviendo al centro de la ciudad, en el Jardín de las Tullerías, el más antiguo de los parques de París construido por orden de Catalina de Médicis, que funcionó como jardín privado del Palacio de las Tullerías, hoy destruido, aparecen rodeando el lago artificial y dispersas por los caminos del parque, muestras de las esculturas de los siglos XVIII, XIX y XX, entre las que se puede apreciar la maravillosa ?Teseo y el Minotauro? ganadora del Premio de Roma en 1815 de Etienne-Jules Ramey.

Junto a ellas y dentro del marco del Festival de Otoño, el artista contemporáneo Ugo Rondinone presenta doce caras de amigables criaturas que con sus muecas de payasos ?brancusianos? desencantados marcaran el paso del tiempo representando los doce meses del año.; en una serie de esculturas llamada por el artista contemporáneo francés: ?Sunrise East?.

La ciudad está entonces conectada, redefiniéndose todo el tiempo, buscando nuevo público, aplicando estrategias que lo mantengan vivo. Porque el presente metiéndose en el pasado dormido parece despertar recordándonos que allí, se encuentran quienes nos precedieron y nos hicieron aquello que somos.

Pasado y presente dialogan en una apuesta curatorial en la cual todo París se ha puesto de acuerdo; que excede a los museos y se extiende a parques y palacios; y que sin duda, tiene todavía mucho que decir.

Gabriela Felitto Müller enviada especial de Leedor Internacional.

Publicado en Leedor el 14-12-2009