Olga Orozco

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Presagios del Abismo o Sobre la poesía de Olga Orozco

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?Acaso lo sabían ya nuestros corazones?

A medianoche, Berenice se le acerca, se acomoda entre su hombro y su boca. Tarda sólo unos segundos en encontrar el tubo de silencio por dónde trafica imágenes. Pequeña equilibrista y mensajera que susurra en el oído de Olga Orozco.

?Venías condensándote desde la encandilada transparencia, probándote otros cuerpos como fantasmas al revés, como anticipaciones de tu eléctrica envoltura?

Y venia tu poesía desde siempre, como buscando el hueco por dónde asomar o el instante-anticipación del precipicio:

?Los objetos adquieren una intención secreta en esta hora que presagia el abismo?

O tal vez, sean los oráculos que inventas en cada silueta los que se exhalan a sí mismos y transforman el oficio.

O es Olga Orozco un oráculo que pacta con su nombre las O y las A, y no negocia la U por guardar sólo un secreto, regalando esa Z intermedia para predecir que el final sólo es la mitad.

Vaticinio que pelea con el tiempo:

?Tampoco yo te concedí una tregua. Violé tus estatutos. Forcé tus cerraduras y subí a los graneros que denominan porvenir. Hice una sola hoguera con todas tus edades. Te volví del revés igual que aun maleficio que se quiebra, o mezclé tus recintos como en un anagrama cuyas letras truecan el orden y cambian el sentido?

Reveses de la realidad que se diluye y transmuta en signo. Son tus poderes los que vislumbran en las costuras del mundo, cada pespunte, cada frunce para devolvérnoslo como anuncio, como proclama?.

?La realidad, sí, la realidad, ese relámpago de lo invisible que revela en nosotros la soledad de Dios?

Así este juego: especular con lo invisible para revelar lo no dicho.

Engañar la realidad hasta confundirla con tu poesía y relampaguear de belleza los sentidos.

?No es en este volcán que hay debajo de mi lengua falaz dónde te busco, ni en esta espuma azul que hierve y cristaliza en mi cabeza, sino en esas regiones que cambian de lugar cuando se nombran?

Comenzar a develar los arcanos con un no. Cambiar las pistas ante el menor atisbo de certeza.

Absortos ante tus imágenes somos guiados por dioses más verdaderos que los probados en rituales que improvisamos en templos prestados. Sin distancias sino extrañados. Porque ¿cómo sentir con este solo cuerpo, como sentir en este mundo con este sólo cuerpo, tus palabras?

? Si puedes ver detrás de los escombros, de tantas raspaduras y tantas telarañas como cubren el hormiguero de otra vida, si puedes destrozarte otro poco el corazón, aunque no haya esperanza ni destino, aparta las cortinas, la ignorancia o el espesor del mundo, lo que sea, y mira con tus ojos de ahora bien adentro, hasta el fondo del caos.?

Es Olga Orozco quien esconde a la última de las profetas, disimulando en su poesía la más verdadera de las profecías.

Este texto forma parte de un obra poética performática musical, que la autora estrenará en febrero de 2010, en dupla con Georgina Hassan.

Publicado en Leedor el 8-12-2009