Ellas en el Pompidou

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Hasta el 24 de mayo del 2010 se presenta en el Centro Pompidou de París elles@centrepompidou una muestra de mujeres artistas del siglo XX. Lo mejor es que prácticamente, ninguna faltó a la cita. Estuvimos ahi!.Una muestra de mujeres artistas es símbolo de controversia por donde se mire, porque dentro de este gran conjunto de artistas mujeres, existen mujeres feministas y militantes que con sus obras denuncian los abusos a los que se ven sometidas muchas mujeres. Mujeres feministas, no militantes pero que denuncian en sus obras la desigualdad sexual y las diferencias de género. Mujeres que no se consideran feministas y que desde sus obras no necesariamente realizan una denuncia social. Mujeres artistas que aspiran a representar un mundo sensible e íntimo como sinónimo de lo femenino. Mujeres que ponen de manifiesto cuestiones que tienen que ver con el inconsciente y las viejas cargas que bloquean nuestra capacidad de acción, e incluso mujeres artistas que no quieren pertenecer a una muestra de artistas mujeres porque consideran que dicha elección curatorial es una especie de discriminación positiva; y por lo tanto no aceptan participar con sus obras en muestras que realicen este recorte, rotulándolas como artistas mujeres e incluso no autorizan publicar reproducciones de sus obras en libros, catálogos o diferentes trabajos donde se exponga el tema.

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Lo cierto es que más allá de que pueda resultar una discriminación positiva, no existe en la historia del arte un momento tan fecundo de artistas mujeres como el siglo XX y XXI. Este grupo seleccionado muchas veces por curadores, historiadores y demás teóricos del arte, público y artistas, presenta casualmente, un cuerpo de obras sin el cual sería imposible comprender el arte de nuestro tiempo.

Por primera vez luego de casi 2000 años donde las mujeres ocupaban un 3%, un 5% o un 8% de la cantidad total de artistas; (porcentajes que están en constante movimiento por las importantes revisiones historiográficas) podríamos seleccionar las 100 obras más representativas del siglo XX y sin duda, 50 de ellas serían de artistas mujeres.

El Centro Pompidou de París y la muestra elles@centrepompidou que ocupa hoy gran parte de sus instalaciones es testimonio de éste cambio y por eso vale la pena recorrerlo porque a la cita, sin duda no ha faltado ninguna.

Pioneras

Con diferentes ejes temáticos y, cronológicamente, se presentan las grandes pioneras del siglo XX; abstractas, cubistas, orfistas, dadaístas, primitivas, surreales, salvajes, refinadas, barrocas, expresionistas, dueñas de la acción: Frida Khalo, Sonia Delaunay, Suzanne Valadon, Natalia Gontcharova, Joan Mitchell, Hannah Hoch, Dora Maar y Germaine Krull son solo algunas de las artistas que nos muestran en 8 salas del 5° nivel del Pompidou, como se llevó a cabo este cambio fundamental en la historia del arte

Fuego a voluntad

La muestra comienza en el 4° nivel del imponente edificio con la célebre Niki de Saint Phalle, importante artista francesa que ya nos recibe, desde las puertas mismas del Centro Pompidou con las esculturas que adornan, junto a las de Jean Tinguely Las Fuentes de la Place Igor Stravinsky inspiradas en el ballet ?El pájaro de fuego? pieza compuesta en 1910 por el músico ruso. Adentro también nos recibe y nos espera ella, Niki de Saint Phalle que generalmente se ha negado a participar en las muestras de artistas feministas, pero que sí se encuentra aquí presente con sus enormes mujeres: La Mariée o Eva María de 1963 y Crucifixion de 1965.

Lo que sigue es todo lo esperado y más aún. Los enormes carteles de las míticas Guerrilla Girls, de identidades desconocidas y seudónimos prestados, que con sus máscaras de gorilas interpelan al espectador por la ausencia de la mujer en la Historia del Arte. La alemana Rebeca Horn como una alquimista representa con sus esculturas mecánicas los flujos de la vida, el tiempo y la transformación inevitable. El célebre Baiser de l? artiste de Orlan, maestra en transformaciones y más célebre aún por su cita a la también célebre obra de Bernini ?El éxtasis de Santa Teresa? que le ha otorgado el nombre de ?Santa Orlan?. Pintura acrílica y no tan santa de la Hiperrealista y norteamericana Betty Tompkins y sus Fuck Paintings con penetraciones en primerísimos planos que ?rozan? lo pornográfico. O la austríaca Elke Krystufek con su pintura abocetada, expresionista, (con la que se ilustra la nota) nos introduce crudamente dentro de la temática que más le interesa: ?La historia de la sexualidad?. De manera brutal también, se presenta la artista israelí Sigalit Landau con su obra Barbed Hula del 2001, donde un hula hula de alambre de púas lastima la cintura de la artista en cada giro de una video instalación cuyo público u observadores silenciosos, conforman la obra de otra artista, esta vez la sueca Eva Aeppli que con 13 maniquíes vestidos con túnicas negras llamado ?Grupo de los 13? observan atentamente la video instalación que ?lastima? los ojos del espectador común.

Corps Slogan

En el mismo nivel aparecen reunidas aquellas artistas que ponen el cuerpo como slogan en experiencias video-performáticas, fotografías, instalaciones y esculturas. Bajo esta consigna aparece otra vez Orlan, una especie de abanderada en poner el cuerpo, e intentar unir arte y ciencia. Junto a ella, las esculturas luminarias de la Japonesa Atsuko Tanaka y los retratos de Rineke Dijkstra tratando siempre de captar la belleza que contienen los cuerpos en edades de transición que con sus deformidades manifiestan lo bello en transito. O como las foto-performances de Cindy Sherman que puede convertirse tanto en bella como en bestia y retratarse como ambas de igual forma. La transmutación también está en la metamorfosis simbólica de los seres que contienen las esculturas de Kiki Smith y en las acrobacias de una mujer gorda que Sonia Khurana llamará Bird (pájaro).

Infaltables en este lugar y bajo esta temática, dos especialistas en aquello de poner el cuerpo. En el formato de video aparecen: Marina Abramovic bailando desnuda y sin rostro y Ana Mendieta, llevándonos a sus mundos de rituales y sacrificios.

Abstracción excéntrica

Bajo el mismo titulo con que las unió Lucy Lippard en 1966 en Nueva York como contestación al minimal art como única forma de expresión, se reunieron otra vez en el Pompidou todo un mundo de texturas y tramas, exóticas y excéntricas que le devolvieron a la obra de arte elementos sensoriales y vitales que el cubo hecho de manera industrial había perdido. Como en el 66 estuvieron las esculturas de resina de la alemana Eva Hesse y las manos de extrema tensión de la adorable Louise Bourgeois; junto a los guantes intestinales de Yayoi Kusama. Además, las tramas de la egipcia Ghada Amer, los bichos de bolso de Lygia Clark y el perfecto cubo construido con fósforos de la Neoyorquina Tara Donovan.

Una habitación propia (Une chambre a soi)

Con el mismo titulo del ensayo de 1929 que hizo célebre a Virginia Woolf por su famosa sentencia «Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción», se reúnen ahora a un grupo de artistas que abren una puerta para contar un relato posible. Desde las intimas historias con las que Sophie Calle realiza su catarsis artística, hasta las cajas agrupadas como habitaciones del alma que prolijamente une la artista rusa Louise Nevelson. Una habitación amenazante y surrealista de Dorothea Tanning o un comedor gris lleno de gatos verdes y radiactivos de Sandy Skoglund. Una habitación propia donde no puede faltar la ?Semiótica de la cocina? de Martha Rosler de 1975, una fabulosa video-performance donde la mujer, presentada como en un programa de TV al mejor estilo ?Boluda total? se revela armada con cuchillos y sartenes.

De la palabra a la obra

Siguiendo el hilo de lo narrativo, aparecen ahora artistas que utilizan la narración en diferentes tonos y sentidos. Una analogía donde la imagen, la línea y la palabra se unen y tejen sus propias historias. Así uno no tarda en encontrase con las míticas Bárbara Kruger y Jenny Holzer con sus mensajes claros y contundentes. O la intimidad y el sexo de los amigos de Nan Goldin que compartieron sus tiernos y apasionados pedazos de vida, en una de las más sinceras obras de la muestra; junto a la tierna y terrible experiencia de Annette Messager que embalsamó pájaros muertos luego de una cruda helada en Nueva York, para luego tejerles unas bufandas y exhibirlos como su trabajo de artista.

Las Inmateriales

La muestra pareciera no terminar nunca y sin embargo solo queda la abstracción pura, la desmaterialización que viene de la mano de Yoko Ono, Matali Crasset, Alisa Andrasek, Tacita Dean, Louise Campbell, Isa Genzken, Nancy Wilson-Pajic, Geneviève Asse y más.

Sí, todavía quedan algunas sorpresas más y un recorrido documentado por todas las muestras, publicaciones, catálogos y libros que en sus recopilaciones están escribiendo la Historia de la Mujer en el Arte. Una historia que se está escribiendo en este mismo momento y por eso es tan importante, porque somos parte.

Hay mucho más, así que un viaje a París lleva incluida una visita obligada al Centro Pompidou;

por supuesto,

para verlas a ellas?

Gabriela Felitto Müller enviada especial de Leedor Internacional.

Nota relacionada: Feminismo e historia del arte, Por Georgina Gluzman

Publicado en Leedor el 5-12-2009