Different Trains

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Tres obras de Steve Reich y Hodograph I, de Earle Brown, en un ciclo de Música Contemporánea en el San Martin. Música de Steve Reich

En el marco del Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea, se presentaron el sábado 21 de Noviembre en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín, tres obras de Steve Reich y Hodograph I, de Earle Brown, compositor raramente escuchado en la Argentina.

La producción musical de Steve Reich ha recibido muy diversas influencias, no sólo de la tradición académica occidental, sino también de la tradición oriental y del jazz. El propio compositor ha citado entre las mismas fuentes tan diversas como Perotino, Guillaume de Machaut, Igor Stravinsky, Béla Bartok, John Coltrane, la percusión de Ghana y el gamelan de Bali. De todas estas diferentes concepciones de la música, Reich ha hecho propias distintas características claramente apreciables en su obra.

En un momento en que la música académica, de la mano de Stockhausen, Boulez y Cage, se había desprendido del pulso regular, Reich decidió reinstaurarlo como piedra fundamental de sus composiciones. Muchas de sus obras poseen también partes vocales, grabadas y repetidas, de modo tal que se escuchan las palabras, pero no pueden identificarse completamente. Esto se debe a un proceso que Reich descubrió mientras componía It?s Gonna Rain (1965), el ?ajuste de fase?, que consiste en la repetición de una misma parte (vocal o instrumental) en un tempo firme pero no idéntico. De este modo las dos partes salen gradualmente del unísono, creando un leve eco, luego una duplicación al escuchar cada nota dos veces, y finalmente se genera un efecto de resonancia muy complejo, para finalmente volver a la duplicación, el eco y el unísono. El ?ajuste de fase? fue utilizado también por Philip Glass, Brian Eno y The Beatles.

Four Organs, compuesta en 1970, fue estrenada el pasado sábado en la Argentina, a más de tres décadas de su estreno mundial en New York. En esta obra, para cuatro órganos electrónicos y maracas, los órganos exponen armónicamente un acorde dominante de onceava (Re ? Mi ? Fa# – Sol# – La ? Si, con bajo en la nota Mi), mientras las maracas proveen un marco rítmico durante toda la duración de la pieza. Esta pieza crea un clima inicial de desconcierto, que a lo largo de la interpretación se transforma más bien en una atmósfera musical casi tangible, dada la extensión del acorde. En el momento de su estreno, en el Museo Guggenheim de New York, la obra fue recibida de manera favorable por parte del público; en otras interpretaciones, en cambio, recibió abucheos, silbidos e incluso espectadores que pedían a gritos la finalización de la obra.

Different Trains es una obra de tres movimientos para cuarteto de cuerdas y cinta magnetofónica, compuesta en 1988. Si bien Reich había utilizado grabaciones previamente, en esta obra lo hace de manera diferente: en Different Trains las melodías son tomadas directamente de la palabra hablada, o, mejor dicho, ?armonizando? el discurso de la voz. La obra no sólo es acompañada por la grabación de la voz humana, sino que también se oyen sonidos de trenes, sirenas y timbres de alarma. Las voces que proveen el fundamento para esta obra fueron extraídas de entrevistas realizadas por Reich a diferentes personas, en los Estados Unidos y en Europa, acerca de los años previos e inmediatamente sucesivos a la Segunda Guerra Mundial. A partir de la palabra grabada, genera una melodía que expuesta por uno de los instrumentos del cuarteto (la viola y el violoncello, generalmente) y luego se oye la grabación de la cual la melodía surgió. Mientras tanto, los instrumentos siguen desarrollando la melodía, al mismo tiempo que la grabación se va desfasando.

Different Trains es definitivamente una obra atípica, que no deja de asombrar al tiempo que conmueve al espectador y lo sumerge en el vertiginoso ir y venir de los trenes. Con una magnífica interpretación del Cuarteto de Cuerdas Prometeo (Italia), la obra de Reich creó un sinfín de caminos, velocidades y destinos en una sala de teatro y fue aplaudida enfáticamente por el público asistente.

Earle Brown fue una figura fundamental de la vanguardia musical norteamericana de los años 50?, que se hallaba en contacto con compositores como John Cage, Morton Feldman y Christian Wolff. El interés de Brown por otras formas estéticas de expresión permeó su obra: la literatura de James Joyce, la poesía de Gertrude Stein, Kenneth Patchen y el Expresionismo Abstracto, particularmente Jackson Pollock y Alexander Calder.

Sus técnicas de dirección y sus experiencias con la notación del tiempo, la improvisación y la estructura compositiva se convirtieron en técnicas de uso corriente en la contemporaneidad. Según el propio compositor, una de sus mayores influencias fueron las obras de Pollock y Calder.

Hodograph I fue compuesta en 1959 para el Festival Darmstadt de ese año, en el que Luigi Nono iba a dar una conferencia acerca de notación y procesos formales. Nono le sugirió que compusiera esta obra para tres solistas: piano, percusión y flauta.

El título hace referencia al rastreo (gráfico) de partículas en la Cámara Wilson (o cámara de niebla) al tiempo que rebotan unas contra otras, y de este modo influencian sus ?acciones? entre sí.

La notación de Hodograph I es en principio, ?proporcional? (sumamente específica y controlada, pero con una articulación rítmica flexible), aunque también presenta tres secciones de quince segundos cada una, con ?notación gráfica? del compositor que actúa como base para la improvisación de los intérpretes. El resultado son tres cadenzas surgidas de las implicaciones del compositor y la espontaneidad de los músicos.

Eight Lines es una obra para dos cuartetos de cuerdas, dos pianos, dos clarinetes bajos y dos flautas piccolo. Eight Lines es una re-orquestación hecha en 1983 de la obra Octet (1979). Según el propio compositor, el cambio se atribuye a la dificultad que presentaba la partitura para un solo cuarteto de cuerdas. Con la duplicación de los violines se evita el empleo de dobles cuerdas poco manejables para los músicos, y los violoncellos y violas adicionales permiten fraccionar entre dos intérpretes los rápidos motivos de ocho notas. El cambio de instrumentación para Eight Lines marcó una importante diferencia, e hizo posible que Octet fuera interpretada.

Octet fue compuesta para dos pianos a cuatro manos, como encargo de Radio Frankfurt. La pieza refleja el creciente interés de Reich por los instrumentos acústicos de la tradición occidental (el empleo de electrónica es opcional, y se limita sólo a la amplificación). La cantidad de intérpretes puede variar, pero a pesar de ello la obra siempre tiene ocho voces.

La obra se estructura en cinco secciones, de las cuales la primera y la tercera se asemejan respecto a la distribución de las voces: movimientos rápidos en los pianos, violoncellos y el clarinete bajo.

La segunda y la cuarta sección tienen en común las largas notas sostenidas por los violoncellos. La quinta y última sección combina todos los materiales de las anteriores. Sin embargo, la división de las secciones es tan sutil que apenas puede percibirse. Una obra de gran complejidad técnica e interpretativa que cerró de manera brillante el concierto y se llevó los apasionados aplausos de un público al que mantuvo encantado desde el comienzo.

Publicado en Leedor el 24-11-2009