Andy Warhol (II)

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La exposición temporaria Andy Warhol, Mr. América será recordada en nuestro ámbito como la representación más interesante de la cultura política, de la expresión económica y de la valoración social vista a partir de la visión de un artista innovador
Política, economía y sociedad en el arte de Andy Warhol.

La exposición temporaria Andy Warhol, Mr. América, será recordada en nuestro ám – bito como la representación más interesante de la cultura política, de la expresión económica y de la valoración social vista a partir de la visión de un artista innovador como Warhol que se atrevió a mostrar las contradicciones de la sociedad norteamericana por medios expresivos inéditos.

Por ello esta exposición admite una nueva lectura a partir del autorretrato mismo de Warhol (?Self-portrait?) que nos recibe a la entrada, en la mejor concepción de que ?la buena imagen perdura como la verdadera?. Se observa en él una mirada de gran curiosidad y fuerza que ? retrata? la necesidad de ser ?vendido? y ?demandado? como una mercadería de uso corriente y masivo. La tonalidad rosada que lo domina acentúa el propósito de lograr aún más, la aceptación de su personalidad.

Estas variantes y aparentes objeciones a la organización norteamericana serán encontradas a lo largo de toda la exposición.

Como en la sala de las sopas Campbell?s presentadas en diferentes versiones pero en latas idénticas que se venden por insistencia en la repetición de la imagen, que cautivan al consumidor sin tener en cuenta el producto contenido, y se imponen por la marca.

Esta duplicación de la imagen se mantiene en todas las temáticas como resultado del comportamiento de la sociedad de consumo que implícitamente necesita observar varias veces la representación del producto antes de aceptarlo.

En la repetición con que nos muestra a un personaje del cine de arraigo popular como Marylin Monroe, (?Marylin?), circa 1967, encontramos un tratamiento de la imagen como en un cartel publicitario. La serie de cuadros contiene imágenes iguales y sólo diferentes por alguna mancha de color que interpreta los diferentes estados de ánimo del personaje., tratando de captar al espectro más amplio de consumidores.

Así no es extraño que en la sala de los líderes políticos represente igualmente a Lenin, Nixon o Mao sonrientes sobre un fondo azul-violáceo con cabezas de ganado en medallones amarillo-oro y azul. A pesar de ideas políticas opuestas de los personajes, transmiten en sus rostros la exigencia de ser comprados como productos de consumo masivo exhibidos en las góndolas de un mercado.

También en un contexto diferente los conmovedores retratos seriados de Jacqueline Kennedy (Jackie ? 1964) en el sepelio de su marido el Presidente asesinado se invita al público al consumo. Se ha creado espontáneamente la necesidad en la muchedumbre de consumir la tragedia que en un acto de adhesión en el dolor la hace suya.

Al expresar ?Se la ve fantástica. Es lo mejor que hizo en su vida? Andy Warhol no necesita formular crítica alguna, por el contrario, resalta la actitud de auténtico dolor del célebre personaje.

A la salida de la exposición, como en una despedida, se observa otro rostro de Andy Warhol ?manchado?o, tal vez semi-cubierto por los colores de la bandera de los Estados Unidos país al que finalmente demostró su amor por encontrarlo auténtico y el único que en el Continente agregó a su nombre el de América con un sentido de pertenencia.


ANDY WARHOL

Museo de Arte Latinoamericano (MALBA).
Av . Pte. Figueroa Alcorta 3415 ? Buenos Aires

Foto Copete: Self-Portrait, 1986. © 2009 Andy Warhol Foundation for the Visual Arts ARS, NY SAVA, Buenos Aires.

Publicado en Leedor el 21-11-2009