Charly García, el regreso

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Hace tiempo que el maestro merecía nuestra compañía en su regreso. Estuvimos en Velez y los 40.000 comprobramos que Charly sigue siendo el que cierra y el que apaga la luz.

El pronóstico climático le puso una nota agorera más, al gran día.

Volvía Charly García y desde hace dos meses por distintas vías sus seguidores adquirieron las entradas para el show en Vélez Sarsfield. Afuera del estadio los vendedores hacían su agosto vendiendo pilotos de nylon, Emergency Poncho lo llaman en estas pampas.

La lluvia sorprendió a las 19.00 y guarecerse era más difícil que estacionar. Largas colas para el campo y las plateas advertían que éramos muchos los que habíamos decidido hace tiempo que el maestro merecía nuestra compañía en su regreso. Regreso del abismo, regreso de ninguna parte como dijo Calamaro, regreso al fin.

Pasadas las 21.30 seguía ingresando gente al estadio y diez minutos después, un elenco de músicos destacados que compartieron el ayer de Charly se presentó en el escenario precediendo a la estrella del rock más grande, talentosa y de fama extramuros que dio esta tierra. Los que lo conocen bien, saben que García tiene oído absoluto y que todo lo oye como una nota, debe ser difícil servirse un vaso de agua y reconocer un La en el tintineo del hielo contra el cristal. Mozart también lo tenía. Él no lo ha perdido.

Un espacio escénico de lujo con juegos de luces impecables y efectos especiales con el numeroso personal de Ojalá Entretenimientos, se puso a cargo de la parte lumínica mientras Claudio Giordano operaba el sonido. Ardua tarea considerando el viento y la lluvia que pasadas las diez, se desató sin ninguna tregua más y para siempre sobre el barrio de Liniers.

La salida esperada, anhelada del ídolo, desató un sinfín de aplausos, todos querían verlo. Volver a verlo, lejos del barranco en el que cayó para salir airoso como Fénix, aquel que sobrevive a todo. García ha sobrevivido a todo, entonces entonar No soy un extraño, Canción de 2 x3 o Adela en el Carrousel es casi un modo de decir ?estoy vivo?. Quién haya diseñado el concierto acertó de un modo completo, todos esperábamos al García que se nos había ido a alguna parte y nos había dejado huérfanos, entonces hacer un recital con los clásicos fue un homenaje al público y a su propia gloria.

?Yendo de la cama al living?, ?No voy en tren?, ?Nos siguen pegando abajo? y tantos otro que formaron parte de Clics Modernos, Piano Bar, Parte de la Religión, La hija de la Lágrima, etc., armaron una constelación semántica que tiene un sello único e indiscutido, el sello Carlos García Moreno. Charly para vos y para mí, Carlitos para Mercedes Sosa, García para todos.

El ingreso al escenario de Luis Alberto Spinetta provocó ovaciones y cuando el protagonista lo señalo como su amigo y maestro, el público comenzó a corear ?Rezo por vos? tema que finalmente cantaron a dúo con 40.000 almas afinando el estribillo y mirando a un cielo plomizo como si la plegaria fuera para quien ha vuelto.

El viento y el agua azotaban el teclado del Zorrito Fabián Quintiero a quien le armaron una carpa de bolsas de nylon para resguardarlo y que pudiera, toalla en cuello, seguir tocando.

Las intervenciones de Carlos García López-el negrito López para todos- en guitarra, desataron aplausos que lo animaron a salir al espacio del escenario donde el aguacero no daba intervalo. Charly mirando la carpa del Zorrito exclamó. ?parecen los indios Ranqueles?. Nada podía hacer fallar esta noche esperada, deseada tanto por su protagonista como por sus admiradores.

Hilda Lizarazu, con su voz gloriosa, acompañó a un García que cantó como lo hacía en los 80? y brilló con esa voz que le conocemos desde Man Ray.

Antonio Silva en batería, Kiuge Hayashida en guitarra y Carlos González Vázquez en bajo, se ensamblaron con el resto conformando una verdadera banda Say No More.

Ya pasaron unas horas, todavía hay algunos acordes que persisten y no me dejan dormir. Pienso en aquellas épocas en que Rasguña las piedras era un himno, recorro asociando rápidamente aquel día en que anunció que ?Los Dinosaurios? iban a desaparecer. Pienso en Malvinas y en No bombardeen Buenos Aires y en que yo también estuve Cerca de la Revolución y advierto que García pertenece a mi horizonte, pero por alguna razón también al de mi hijo adolescente y al de muchos otros chicos y grandes que desafiaron las sudestada más filosa de la primavera y cavilo, reflexiono, porque no sé adónde estuvo este tiempo, tal vez en el infierno, tal vez en un túnel de tinieblas pero él está aquí ahora y ya no importa si habrá nuevas buenas producciones discográficas ?ojalá que sí- pero yo los vi, yo me vi y vi circular esa energía todopoderosa que sólo emanan los grandes y el más grande que dio el rock nacional ha vuelto y por algo infiero que para no dejarnos más. Veloz, aplomado, risueño, gracioso, sin una sola veta de agresividad, los 40.000 comprobamos que él sigue siendo el que cierra y el que apaga la luz, aquí y en every where. Los tres bises que obtuvo el público lo confirman.

¡Salud Carlitos! la negra Sosa vio tu poncho desde algún lugar y supo que ahí había un homenaje.

Publicado en Leedor el 25-10-2009