Nunca estuviste tan adorable

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La primera película de ficción de Mausi Martínez resulta ser una rara y grata sorpresa en el horizonte del cine argentino actual.Quedan algunos actores de la puesta teatral de Javier Daulte que hasta no hace mucho estuvo en cartel Buenos Aires: Busnelli, Onetto, Prociuk.

Queda la propuesta musical y coreográfica y el retrato de la clase media argentina de principio de los año ´50 y fines de los ´60, afectada más por el paso de los cambios en la tradición a una modernidad develando sus entramados y sus fantamas, que por las multiples crisis políticas del país, las cuales sólo se suceden en la pantalla de un televisor. Esta clase media es abordada con un humor irónico y una sutileza dramática que todo el tiempo cambia su registro.

Extraídas de las publicidades de los ´50, estas señoras bien cuidadas, ?tan adorables?, mantenidas por el trabajo de sus maridos que se ocupan de cuidar los detalles de su hogar, guardan cosas oscuras sin saberlo. El arte de Nunca estuviste tan adorable apela a esas publicidades de esas mujeres con peinados modernos y vestidos ajustados, una especie de sueño persistente en una suerte de american way on life argentino.

Las paredes del espacio teatral se transforman por virtud de Mausi Martínez en parte de planos bien compuestos, porciones de paredes que dividen el cuadro proporcionalmente, en el centro, un ramo de flores amarillas, un sillón, un televisor. El espacio cinematografico es oscuro, tiende hacia ocres y negros, destacando tal vez los vestidos y peinados de Blanca, (María Onetto en el papel contrario al de la Mujer sin cabeza). Planos que llenan de luz, a la reina de la casa y dueña del hogar.

Detrás de la máscara: una matrimonio desgastado, una hija que se avergüenza de su padre mecánico ignorante, un hijo que no soporta los ataques de nervios de su madre, una tía o vecina que pierde contacto con sus nietos a instancias de su hija. Un padre, que humillado terminará conociendo una “buena señora en Bragado”.

Todo tan adorable a la vez que tan siniestro, tras su documental Sed, gota a gota, también producida por Luis Barone (director de Buenos Aires plateada), Mausi Martinez entra a la ficción con un obra difícil y fascinante.

Un canción en la primer secuencia que muestra que Luis Luque es capaz de todo, una al final, y por lo menos dos en el centro de la pelicula, suficientes para ser no ser una película musical.

Rara en el horizonte del cine argentino actual, Nunca estuviste tan adorable es una sorpresa grata que sabe equilibrar las cuotas de vanidad, cinismo y superficialidad con un relato cinematográfico dinámico que no le teme a las profundidades.

Publicado en Leedor el 29-03-2009

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