Tierra sublevada: oro impuro

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Quinto y quizás el más contundente de la serie de documentales de Pino Solanas sobre los efectos sociales y económicos de las nefastas políticas neoliberales, instauradas desde la década del noventa
Quien escribe estos comentarios no puede evitar cierta ?deformación? que su condición profesional, ser químico, le provoca. Ello no invalida el respeto hacia la coherencia del discurso de Pino Solanas, a lo largo de sus hasta ahora cinco documentales en serie.

Pero al mismo tiempo este cronista no puede soslayar que ciertas afirmaciones del director pueden dar lugar a algunos pocos desacuerdos, que se irán perfilando a lo largo de esta nota.

Justamente el primero se refiere a lo desparejo que resulta el conjunto desde que se iniciara con ?Memoria del saqueo?, que junto a ?La próxima estación? fueron lo mejor hasta que apareciera ?Tierra sublevada: oro impuro?, y que tuvo su punto más débil en ?Argentina latente?, donde se hacía una apología (desmesurada) de la capacidad científica y tecnológica de Argentina.

Este nuevo documental es posiblemente el más rotundo y contundente de la serie, al lograr canalizar en el espectador la ?bronca? ante tanta impunidad y palabras huecas de quienes nos vienen gobernando desde que se instalara (enhorabuena) la democracia hace algo más de 25 años. El mayor interés del mismo se encuentra en la segunda mitad del metraje, cuando se escuchan y perciben visualmente las protestas de quienes desde diversas provincias de nuestro país vienen resistiendo la explotación minera de nuestros recursos. A lo que apunta acertadamente Solanas es a mostrar que las ganancias que dichas actividades generan no se reparten mayormente entre los habitantes de las provincias de San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán y Salta, donde se hizo el rodaje de este verdadero road movie documental.

Es notable el ?escrache? que el director hace de figuras tales como el gobernador de San Juan, José Luis Gioja y de sus dos hermanos (reparto a toda la familia), del riojano Beder Herrera y su traición a su pueblo y hasta de la misma presidenta y su oscura relación (veto a la Ley de protección de los glaciares) con la empresa Barrick Gold y su mismísimo propietario.

Durante la conferencia de prensa, a continuación de la proyección en la función privada, Pino se refirió a otro de los temas que se relacionan con la película y que es el uso del glifosato en la pampa húmeda. Aquí se señala otra discrepancia con el realizador dado que la condena a su uso no está en consonancia con un reciente veredicto de una comisión del CONICET, institución cuya seriedad no puede cuestionarse. Según los estudios realizados el uso moderado del herbicida tendría efectos beneficiosos. En todo caso es un tema que merecería mayor profundización.

Quien más quien menos, todos hemos leído sobre las protestas generadas, en la producción de oro y otros metales, por el uso de cianuros. El peligro real de que estos productos se filtren en las napas subterráneas así como que, del empleo de enormes volúmenes de agua dulce, este insumo vital se vuelva escaso está en todos los medios escritos. Ver ahora las imágenes de las protestas de ambientalistas y pobladores de las zonas mineras tales como Famatina, Bajo de la Alumbrera e incluso de proyectos como el de Pascua Lama con Chile, resulta aún más impresionante.

Pero, quizás, lo que más impacte a quien se disponga a ver ?Tierra sublevada: oro impuro? es la tremenda pobreza y miseria en la que se desenvuelven los pobladores de las zonas mineras. Al igual que en su anterior ?La dignidad de los nadies?, el mensaje que nos transmite Solanas es el de la total carencia de sus habitantes, a quienes desde hace rato se los viene martillando con que cada vez estamos mejor según las estadísticas oficiales, que ya nadie cree.

Publicado en Leedor el 14-09-2009