Tulpan

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Reivindicador de las antiguas costumbres de su pueblo, de la familia, de lo cotidiano en la estepa kazaja, el realizador Sergey Dvortsevoy debuta en el cine con esta particular película que se estrena hoy.

El joven Asa, luego de completar el servicio militar, regresa a la estepa kazaja donde habitan su hermana con su marido y sus hijos. La familia se dedica al pastoreo de ovejas. Asa desea tener su propio rebaño, pero para ello deberá encontrar una esposa. La única candidata posible en la zona es Tulpan, pero ella tiene otros planes.

La dura vida en la estepa queda registrada en el film desde minuciosas tomas, algunas de ellas montadas en tiempo real. Aquí la realidad se confunde con la ficción, el director no puede ocultar su pasado como documentalista. El espectador ingresa a ese mundo por una cámara que habita en la jurte (tienda hogar) con la familia, en la estepa, con sus animales y sus tormentas de arena, con la aridez, con el viento que no cesa, con la dulce y aguda voz de la niña que canta a toda hora. El valor de la autenticidad, dado por los actores y por los recursos cinematográficos, reúne aquí las condiciones para dar sentido a la historia, y, a su vez, nos incita a tratar de entender cómo hace el director para captar con tanta realidad los acontecimientos.

La naturaleza es muy dura en Betpak Dala (la estepa del hambre), al sur de Kazajistán, donde tuvo lugar el rodaje. Las familias nómadas en Kazajistán forman parte de una realidad actual, viven en la estepa, trabajan para los dueños de los rebaños y recorren cientos de kilómetros cada año. La película retrata con meticuloso naturalismo un tema vigente, tan presente y tan lejano a la vez.

El director, a través de Tulpan, aporta escenas de la tradición de su país. Kazajistán formó parte de la Unión Soviética hasta el año 1991. Antes de la conquista rusa, los kazajos tenían una cultura articulada en torno al nomadismo y al modo de vida tradicional. El trato hacia los animales era un asunto crucial, la mayor parte de sus prácticas nómadas y sus vestimentas revelan de alguna manera su estilo de vida. En la actualidad la cultura kazaja, tras la independencia de la antigua Unión Soviética ha vuelto a resurgir con una enorme fuerza. El film recupera esta instancia con igual potencia acercándonos su folklor, sus costumbres. Podemos pensar en una cultura muy diferente a la nuestra, que deberíamos decodificar debido a esas diferencias, pero no es así, el director nos hace accesible el ingreso a esas tierras, a esa vida envuelta en particulares mandatos culturales. Sin embargo, las tradiciones que enmarcan la vida del pastor, y sobre todo, su relación con los animales, rozan la morbosidad en aquellos planos donde las imágenes, demasiado directas y distantes de nuestro presente, llegan al límite de la tolerancia visual. Momentos que quedaran matizados con escenas cargadas de toques de humor, con la ternura del niño pequeño, con la delicadeza de la madre y la rudeza del marido, con la timidez de Tulpan y Asa.

Tulpan es el primer largometraje de Sergey Dvortsevoy, cineasta kazajo que ha dirigido varios documentales, obteniendo por ellos importantes premios. Parece Dvortsevoy un realizador de la reivindicación de las antiguas costumbres de su pueblo, de la familia, de lo cotidiano. Sergey describe sus películas como ?cine de la vida?, y en el film esta idea es vertebral. Tulpan representa los deseos de Asa de continuar las tradiciones de la vida en la estepa kazaja.

Publicado en Leedor el 10-09-2009