Maggie de Koenigsberg

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Maggie de Koenigsberg es ?maga? y ?latina?? alquimista que transmuta materiales. En sus pinturas reinventa la naturaleza, liberando a la pintura en sus sensuales extensiones.
?Maga Latina?

?¡La vida no es obvia!… ¡La vida apenas si es vivible!? ?¡Hay que reinventar todo!… ¡Hacer florecer el Sahara!? (Félix Guattari)

En sus pinturas, Maggie de Koenigsberg reinventa la naturaleza; concibe paisajes imaginarios a través del gesto penetrante de su accionar y de los estados que sobrevienen de las superficies planas que alojan al color. La pintura queda liberada de sus reglas y supuestos, para devolverle su esencia mágica, sus sensuales extensiones; haciendo uso casi exclusivo del pensamiento.

Maggie es ?maga? y ?latina?? alquimista que transmuta materiales. Vive, crea y transforma paisajes habitados por cuerpos biológicos que convocan a la apertura del individuo hacia el mundo. Esos organismos ?extrañas formaciones de animales y plantas- refieren a parajes naturales pero en constante movimiento, cambio, fractura: nos invitan a itinerar, a recorrer los lazos entre la pintura y la naturaleza.

Maggie construye un inventario de cuerpos vitales que agrietan senderos de parajes inhóspitos, irresueltos, vírgenes, antropófagos. Un mundo subjetivo, sensible; capaz de reactivar la autorreflexión de aquellas potencias que le son esenciales al ser humano: percepción, afecto, pensamiento, expresión y articulación. Sus pinturas, feroces y pasionales desde el deseo, el trazo y el color; vuelven a situar al pensamiento en la correspondencia del territorio con la tierra.

Construye zonas de diversas magnitudes desde la tensión del encuentro de los ritmos, en un medio de expresión dado. En tal sentido, sus dimensiones pictóricas espacio-temporales son derivaciones y adherencias del movimiento infinito, generadoras de su finitud. Y es por ello, que no deja de hundirse de nuevo en el caos, de caotizar.

El caos golpea, hace caer y atraviesa toda ?obra? en tanto modo de existencia. ?Le sumo el ser de un existir de otra manera y le arranco nuevas intensidades?; frase de Guattari que hace eco fundacional en la actividad artística de Maggie. De la coraza del cuerpo se desprende, transversalmente, la carne de las formas en tanto bloque de sensación. Nueva caída, nuevo salto al vacío, como si la materia sólo se hiciera perceptiva y afectiva en su caída.

Fuera de las anteriores lógicas territoriales propias de un medio pictórico singular, habitamos el planeta Tierra, provocando desequilibrios ecológicos que excluyen cualquier posibilidad de implantación de la vida sobre su superficie. Conmociones que, custodiadas por modos de vida humanos invasivos, hacen que toda relación de subjetividad en su forma exterior ?social, animal, vegetal, cósmica? se vea implicada ?en una especie de movimiento general de implosión y de infantilización regresiva? (1).

Maggie de Koenigsberg como ?Maga? y ?Latina?, dos adjetivos que reactivan la potencia subjetiva de la relación con la alteridad, hace ?ecosofía? de la pintura que, unida a la Tierra, queda atravesada por tres registros: el medio ambiente, las relaciones sociales y la subjetividad humana.

Hace de la pintura una respuesta exploratoria de las crisis a escala planetaria, reorientando los objetivos. De este modo, no sólo trabaja sobre relaciones de fuerzas visibles, sino también a nivel de la sensibilidad, el conocimiento y el deseo.

La ?Maga Latina?, envuelta en verdes organismos multicelulares en estado de transmutación, reinventa territorios entre golpes y azotazos de pinceles y color; la vida vuelve a ser conmoción, sacudida e inestabilidad que proyecta tramas imaginarias y hace florecer el Sahara.

Referencias:

Guattari, Félix (1996) Las tres ecologías. Valencia: Ed. Pretextos.

Galería Masotta-torres Arte Contemporáneo
México 459
Martes a viernes de 14 a 20 hrs. ? Sábados de 16 a 20 hrs.
Cierre 9 de octubre

Publicado en Leedor el 8-09-2009