Hace un año en invierno

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Cautivadora, la película de Caroline Link, es una de las joyitas del Festival de Cine Alemán. La cámara recorre un cuerpo, lo fragmenta, lo recompone. El cuerpo es el de Lili (Karoline Herfurth). Lili, vestida con una camiseta negra, se despierta y mira por la ventana a su hermano Alex, vestido de rojo, que baila al son de una música inaudible bajo la primera nevada. Al principio lo mira con una sonrisa en el rostro, hasta que aparece Elian (Corinna Harfouch), su madre, vestida de blanco, filmándolo, compartiendo con él ese momento desde la acción, a diferencia de Lili que lo vive como espectadora. Así empieza el film de Caroline Link.

La historia es la siguiente: Alex se suicida, asumimos que poco tiempo después de esa escena inicial y Elian, para el aniversario de su muerte, decide encargarle un cuadro de sus hijos sentados al piano, a un artista llamado Max (Josef Bierbichler). Para cumplir con el encargo, Max necesita descubrir quién era Alex, pero más importante quién es Lili.

No es casual que la primera imagen de la película sea su cuerpo. Frente al cuerpo ausente de Alex (aunque re-presentado en todas las formas de reproducción ? fotografía, video, cuadro) el cuerpo de Lili se constituye en uno de los ejes de la narración.
Ella es bailarina, por lo que su cuerpo es la materia prima con la cual se expresa. Sin embargo es un cuerpo que debe aún encontrar cuál es su forma de expresarse. Lili es la protagonista de un ballet sobre ?Alicia en el País de las Maravillas?, pero la crítica que constantemente se le hace es que debe marcar su propio ritmo y que el resto la siga, y no al revés.

Lo cual se ve reflejado en su vida amorosa: su novio Aldo, un artista plástico (Misel Maticevic) también marca el ritmo de esa relación. Con sus padres, sucede otro tanto. Será el desafío de Max ayudarla a encontrar ese ritmo propio, al enfrentarla con su pasado.

La construcción de los espacios, otra forma de corporeidad, si se quiere, merece una mención especial. La casa de los Richter es casi ?transparente?, dado que la mayoría de las paredes son de vidrio. La reja de madera que da al bosque permanece siempre abierta. Y sin embargo, quienes la habitan son personajes herméticos que nunca hablan de lo que sucedió ni de cómo se sienten. Por el otro lado, la casa de Max tiene una reja de madera que cuesta abrir, las paredes exteriores son una muralla de ladrillos con pocas ventanas?como si para ingresar a ese espacio fuese necesaria una decisión consciente de querer hacerlo y luchar para lograrlo. Sin embargo, el espacio de Max es donde Lili puede abrirse y donde habita el cuadro de los dos hermanos.

Quizás el único problema del film es que por momentos se pierde un poco de vista a la protagonista. Hay algunos intentos de ahondar en la relación de los padres, o la propia vida de Max, pero el film básicamente es sobre Lili y cómo se construye ella a partir de la ausencia del hermano, por lo que esos intentos le quitan fluidez al ritmo del relato.

Sin embargo es una película cautivadora, que se ve fortalecida por todas las artes: las pinturas de Max, las esculturas de Aldo, el solo de danza contemporánea de Lili sobre la música de Peter Gabriel ?Signal to noise?, la fotografía y el juego de luces? es un film profundamente moderno en el sentido que habla de la construcción del propio ser. Pero además es moderno en su cruce con las otras artes, en la reflexión sobre el propio quehacer artístico.

Publicado en Leedor el 7-09-2009