Bastardos sin gloria

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Mirada Tarantino sobre la Segunda Guerra Mundial.

?Finalmente debo reconocer que esta película es otra excusa para mostrar todo mi amor por el cine?. Quentin Tarantino.

?Érase una vez en la Francia ocupada por los nazis??

No caben dudas que Quentin Tarantino ama al cine y que aprovechó muy bien los años que trabajó en un video club donde vió todo, pero todo lo que pudo.

Pese a ser un proyecto pergeñado hace más de diez años, finalmente Tarantino terminó el guión los primeros días de Julio de 2008, comenzó el rodaje catorce semanas después y lo pudo estrenar en Mayo de este año en el Festival de Cannes. ¡Creer para reventar! Existen los incondicionales amantes de su cine, los que lo disfrutan a veces, y lo que aún no pueden comprender el por qué de tanta violencia y muchos minutos empleados en largas escenas de sus películas.

Por ejemplo, la primera de ?Bastardos sin Gloria?, al estilo de los spaghetti-westerns de Sergio Leone y con música de nada menos que de Ennio Marricone, dura casi veinticinco minutos. Como un cuento de hadas -eso sí, macabro- la cinta cuenta dos historias, pero el rector principal es la de Shosanna, que en la campiña francesa presencia la ejecución de su familia a manos del Coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz, actor austríaco que compone a un malvado como en las películas de antes). Shosanna escapa de milagro, ya que Landa decide no dispararle al verla correr, y huye a París donde asume una nueva identidad como dueña y administradora de una sala de cine.

El cine, otra vez, como un incondicional acompañante de las tramas y subtramas de la película, que será parte de la venganza cuando a Goebbels lo convenzan de realizar allí la premiere de una película sobre un francotirador alemán héroe de guerra. Hitler también irá. ?Todos los huevos estarán en una misma canasta? se escucha por allí. Oportunidad única de los Aliados para dar fin a la guerra.

El director de ?Pulp Fiction-Tiempos violentos? y ?Kill Bill?, narra su visión de la Segunda Guerra Mundial y la reescribe, eso si, con su especial estilo, creando su mundo particular. En sus películas es muy difícil saber lo que pasará, y ese, posiblemente sea su gran atractivo. ¿A quién se le puede ocurrir entonces, la creación de un grupo de soldados de elite, en su mayoría judíos, para atacar con el más alto sadismo a los nazis?

Liderados por Aldo Raine -un Brad Pitt cada día más preciso- estos bastardos que dan nombre al film, realizan como los Apaches su venganza personal cortándoles los cueros cabelludos a sus víctimas.
Cinco capítulos coexisten en ?Bastardos?? pero cada uno podría ser una película aparte o un cortometraje narrado de manera excelente. Si no, prestar atención a la escena en la taberna La Louisiane (posiblemente el más certero de todos, con los condimentos del mejor Tarantino: violencia y humor negro, y cuando las dos historias confluyen) donde un grupo de espías alemanes, ingleses y norteamericanos deciden reunirse con la mala suerte de tener demasiados nazis celebrando aquella fatídica noche.

Pese a estar llena de excesos, de minutos de más, de subtramas que pueden no agregar demasiado, Tarantino presenta su película más cinéfila donde confluyen todos los guiños al cine que amó y seguirá amando. Enhorabuena!