Los Caminos del Gallo Pinto

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Coco Romero, principal referente, investigador y difusor de la murga porteña, presentó con un recital en el Centro Cultural Cine Teatro 25 de Mayo, de Villa Urquiza, su nuevo disco, musicalizando los poemas de Javier Villafañe. Los Caminos del Gallo Pinto

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La cita fue a las 11 de la mañana de un domingo. Y allá fuimos, con algo en la cabeza ?sombrero, gorra, corona-, como rezaba la consigna, y muchas ganas de ver qué pasaba. Por suerte el tiempo ayudaba; el solcito pegaba de manera agradable, ni muy muy, ni tan tan, casi adelantándose al mes de la primavera. Y llegamos, quien suscribe, y algunos amigos y niños, a la puerta del Complejo Cultural Cine Teatro 25 de Mayo, para ver y escuchar -en el marco de los recitales de Momusi- a Coco Romero en la presentación de su disco ?Los caminos del Gallo Pinto?, poniéndole música y ánimo de murga, a los poemas de Javier Villafañe, aquel escritor, titiritero y poeta argentino cuyas obras acunaron y divirtieron a varias generaciones de argentinos.
Ya en la sala, se pudo adivinar que las recientemente recicladas butacas del teatro, iban a ser una sugerencia de a ratos: ¿Sentarse? ¿Y privarse de balancearse mientras suena ?La ronda del sapo la rana?? ¡No! ¿Y perderse el estado de murga, marcando el pulso con los pies, haciendo la flexión de las rodillas o la pose de las manos dialogando con la cabeza loca, o la peinadita? No, ¡claro que no!…Y Coco Romero, uno de los principales referentes de la murga porteña e investigador y difusor del carnaval, siguió guiando a grandes y chicos para mantener la ?sonrisa terapéutica?: ¡hombros, cadera, flameo de rodillas, flamea todo el cuerpo, dibujo en el aire, mano mariposa, cielo, cuerpo serpentina, la nuca y el frente, el panzón, el culón, el enano, el más alto! y? ¡a bailar señoras y señores!

“Este trabajo tiene la intención de revalorizar y poner otra vez en circulación la palabra y la poesía de Javier Villafañe con un interés especial en que los niños conozcan su obra y jueguen a la murga”, dice Coco Romero, que presenta así su séptimo trabajo discográfico, desde la creación del grupo La Fuente, hace más de veinte años. Y así, una decena de poesías de Villafañe extraídas del libro “El Gallo Pinto”, se escuchan, se viven y se bailan con la voz de Coco, el bajo y los sintetizadores de José Ríos, la guitarra de Federico Palmero, la batería de Leandro Savelón, el bandoneón de Paula Gluzman, el bombo con platillo de Maxi Sahonero, el coro de La Matraca y el recitado de Jesús Pascual, de quienes hablaremos en los párrafos que siguen.

El disco, producido artísticamente por José Ríos, el bajista, coincide con los 100 años del nacimiento de Villafañe, hecho que sucedió en el barrio de Almagro, el 24 de junio 1909. Villafañe se dedicó a señalar la desigualdad social a través de sus escritos y se proclamaba tenazmente a favor del despertar del mundo creativo de los niños. Precisamente, como ejemplo de su pregonar a favor del arte, el libro ?El Gallo Pinto? editado en 1947, y que Romero se encontró hace unos años -y por una de esas grandes casualidades- en una librería de usados, está íntegramente ilustrado por chicos de distintas regiones del país. Por su parte, el cd de Romero tiene en sus tapas ilustraciones de la artista plástica María Wernicke, hija del escritor argentino Enrique Wernicke, amigo de Villafañe, que por las vueltas de la vida terminó realizando las imágenes de este gallo pinto.

?Por cuanto camino de la Argentina y del mundo transitaba, la propuesta vital de Javier era la de movilizar la imaginación a través de la poesía. Buscamos continuar el camino de El Gallo Pinto. En esta recreación conviven canciones de ritmos afroamericanos, murgas y nanas?- dice Romero, recalcando que la murga ?es una posibilidad de intercambio vivo, en el que el pueblo anónima e inconscientemente milita por la alegría?. Para él la murga es un colectivo cultural y una respuesta. Se convierte en un espacio donde se socializa de una manera distinta: “Es un excelente vehículo para la transmisión de nuestra cultura, me parece que es un elemento privilegiado para meterse en las venas de la historia barrial y rescatar a los personajes que arman nuestra identidad”- asegura. Nada mejor, entonces, para musicalizar a este importante aventurero que andaba en canoa por todo el país, vestido de mameluco, contando historias.

Es por eso también que un aporte significativo en toda presentación de Coco Romero es la aparición de La Matraca, el coro de carnaval compuesto por Daniel Morgana, Ricardo Cafici, Leandro Fideleff, Gustavo Lifchitz, Tomás Caravaglia y Maxi Sahonero. Sus voces alegres, sus trajes coloridos, (de funebrero -con muy poco luto por cierto-, preso, arlequín, gaucho?) sus expresiones graciosas y sus bailes contagiosos, los hacen más que bienvenidos al recital o, como dice la estrofa de su canción estandarte: ?Míralo que lindo viene, míralo que lindo va, es el coro La Matraca disfrutando el carnaval?.

Y ya que hablamos de carnaval y de murga, la presentación del disco en el ?petit Colón de Villa Urquiza? (como se solía llamar a este hermoso teatro, inaugurado en mayo de 1929 y que, dicho sea de paso, se salvó de ser Bingo gracias a la acción de los vecinos del barrio) tuvo su broche de oro con la aparición de los ?Atontados por el bombo? en el tema ?La murga de Javier? (con letra y música de Romero). Este numeroso grupo está integrado por pequeños murgueros, todos alumnos de primaria del colegio La Obra, del barrio de Flores, que fueron reunidos y dirigidos por Jesús Pascual, junto a Gustavo Lifchitz, ambos artistas, docentes, discípulos de Romero, e importantes propagadores de la murga entre los más pequeños.

Así, ese teatro que albergó en su histórica sala a las mejoras compañías teatrales y musicales de la época, con figuras como Carlos Gardel, Agustín Magaldi y Edmundo Rivero, se engalanó esa mañana dominguera de agosto, con las letras de Villafañe, la música de Romero y toda la alegría de la Matraca, Jesús y sus Atontados por el bombo y un público que no dejaba de mover los hombros, la cadera, flamear las rodillas, dibujar en el aire, hacer manos de mariposa, cuerpo serpentina, representar al panzón, al culón, al enano, y al más alto?.Todos extasiados en pleno estado de murga.

Publicado en Leedor el 50-09-2009