Cine y Peronismo

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El libro de Clara Kriger intenta desmitificar juicios extremos sobre la industria cinematográfica en la época (1946-1955) del primer peronismo
El estado en escena, subtítulo del libro ?Cine y Peronismo? de Clara Kriger es claramente revelador del enfoque y énfasis que la autora intenta dar a su obra, originalmente su tesis de doctorado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

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Desde el prólogo mismo, Kriger señala que resulta insoslayable la influencia de la ?Historia del cine argentino? de Domingo Di Núbila, obra que ella califica de fundadora, en estudios posteriores de diversos investigadores. La primera parte que fue reeditada y ampliada en 1998, es decir cuarenta años después y poco antes de morir su autor, se denominó no por casualidad ?la época de oro? y se extiende hasta 1942. La segunda parte del libro de Di Núbila llegaba hasta 1958 y cubría íntegramente el periodo peronista, señalando su autor que sobre todo a partir de 1952 había crecido fuertemente ?la presión para la inclusión de propaganda peronista en varios films?.

La autora reconoce a Di Núbila como un avezado periodista pero no adhiere completamente a su tesis de que el (supuesto) fracaso del cine nacional durante el peronismo fuera producto mayoritario de la intervención estatal.

En ?Cine y Peronismo? y a lo largo de seis capítulos analiza sucesivamente una primera etapa de la gestión peronista (1946-1949), una segunda etapa (1949-1955) donde se rediseña la legislación vigente y finalmente los distintos tipos de films producidos durante el peronismo. Es aquí donde el enfoque se vuelve novedoso y creíble, al establecerse diferencias según se trate de obras documentales y noticieros o de films de ficción.

La hipótesis es que fueron los documentales y noticieros, mayoritariamente producidos por la Subsecretaría de Información y Prensa, los que permitieron difundir y hacer propaganda de las políticas de estado. El titular del organismo estatal era Raúl Alejandro Apold, quien conocía el sector al haber sido director general del Noticiero Panamericano de Argentina Sono Film a partir de 1946. Esta última empresa era propiedad de la familia Mentasti, con quien Apold, cuyo manejo autoritario le valió el apodo de ?el zar del cine?, tenía una vinculación que no permite descartar ?vinculación económica?, en palabras de Kriger.

Este cronista suscribe los conceptos del párrafo anterior dado que, por ejemplo, recuerda la continua propaganda peronista en documentales y noticieros que se transmitían gratuitamente en esa época en el cine del célebre Piso de Deportes de Mar del Plata.

Pero también tiene presente el cierre obligado e injustificado en 1948 (en verdad fue intervenida) de Emelco, una de las empresas productoras de películas (y cortos publicitarios), propiedad de los hermanos Lowe y donde trabajaba su progenitor, Marcos Dorian Friedlander.

En franco contraste, otra productora (Argentina Sono Film) no tuvo problemas de cierre y le facilitó las tareas a Luis César Amadori. Este realizador tuvo grandes éxitos como ?Dios se lo pague? (1948) y ?Nacha Regules? (1950), ambas con Zully Moreno y ?El grito sagrado? (1954), donde el rol principal lo tuvo Fanny Navarro. Esta actriz fue una de las protegidas del peronismo y hubiera justificado un mayor detalle en el libro, al igual que el exilio de Amadori y su esposa (Zully Moreno) en la segunda mitad de la década del ?50. Otro elemento que hubiera merecido más espacio es la partida en el exilio de actrices tan importantes como por ejemplo, Niní Marshall o Libertad Lamarque, durante el primer gobierno de Perón.

De todos modos, el libro logra desmitificar ciertos prejuicios que prevalecen al señalar que no todos los films del primer peronismo (1946-1955) fueron ?pasatistas?. Por el contrario afirma que desde el punto de vista del lenguaje cinematográfico, toda ?la década del ?50 fue un rico momento de transición hacia la renovación que se consolidaría posteriormente?.

Es justo por ejemplo reconocer que en las películas de ficción de esa época no hubo casi alusiones directas a Perón y Evita, como afirma César Maranghello en su obra ?Breve historia del cine argentino?, escrita en el 2004.

?Cine y peronismo? de Clara Kriger es una obra rica en datos estadísticos y en información detallada de un gran número de películas tan célebres como las ya mencionadas de Amadori y otras como ?Deshonra? de Daniel Tinayre, ?Las aguas bajan turbias? de Hugo del Carril y ?Suburbio? de León Klimovsky.

Es de esperar que sigan apareciendo otros libros sobre el cine argentino como el que se acaba de comentar, a fin de arrojar mayor luz sobre cuestiones que recién empiezan a esclarecerse en forma definitiva.

Publicado en Leedor el 4-09-2009