Busnelli, Lorenzo y Bodis

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Antes de la salida a escena, y para dar a conocer a sus lectores las singularidades de la puesta de Hasta después de muerta, Leedor conversó con el elenco de la obra de Paul Desveaux que se estrena en el Camarín.Hoy se estrena en El Camarín de las Musas, ?Hasta que la muerte nos separe?, cuyo elenco está compuesto por Mirta Busnelli, Céline Bodis y Javier Lorenzo, bajo la dirección del francés Paul Desveaux en una coproducción de La Cie Mû, L?héliotrope y Timbre 4.

Leedor conversó con ellos antes de su salida a escena para dar a conocer a sus lectores las singularidades de la puesta.

-¿Qué fue lo decisivo en la elección de Buenos Aires para la puesta en escena de esta obra?
Céline Bodis – Es una historia bastante personal en principio. Yo soy de cultura mixta, franco argentina y hago teatro en Francia desde hace más de quince años y en Argentina en el 2005 participé de una puesta de Vilma Rodríguez con un texto de un autor francés, Joël Pommerat, y quise seguir, probar y concretar ese deseo mío de cruzar prácticas teatrales y hacer esa experiencia. Empecé a pensar un segundo proyecto. Le pedí a él (se refiere a Paul Desveaux) que es miembro de muchos círculos de lectura de obras inéditas, que me dé obras para leer y me entregó varias, entre ellas Hasta que la Muerte nos separe de Rémis de Vos y cuando la leí me tildé y sentí en ese momento que estaba bien. Son 3 personajes, posibilidades de crear un ambiente y además la podía dirigir Paul. Y se lo dije y él me respondió ?sí, la dirijo yo?. Estaba almorzando con nosotros un músico con quien Paul trabaja desde hace muchos años y que también es amigo mío y entonces decidimos poner la energía y lanzarnos. Y ahí comenzó la producción. Se sumó Amaya Lainez en producción primero y como asistente de dirección luego, personaje clave para un proyecto así y que ha sido central para que todos nos podamos sentir cómodos trabajando en un idioma común.

-Hay un idioma común que es el teatro pero también hay artistas heteróclitos que provienen de distintas vertientes y formaciones. ¿Cómo fue el trabajo del dirigir en este caso?

Paul Desveaux– la gran dificultad definitivamente es conseguir que los actores trabajen sobre una misma partitura y en ese sentido no puedo más que agradecer a los actores aquí presentes por que ante todo decidieron jugar en ese lugar especial en el que yo les pedí trabajar. Son cosas que no son revolucionarias pero sí tienen impacto en el trabajo del actor. Me gusta trabajar no necesariamente sobre lo que es el texto sino más bien sobre el ritmo y el intercambio entre los actores, la calidad musical. Tengo la idea de que el texto no es simplemente un hecho descriptivo, sino un hecho sensitivo. Ya que usted me ha dicho que hace crítica literaria voy a poder hablar de Natalie Sarraute y la nouveau roman que han sido profundamente formadores para el teatro que yo quería hacer, sin personajes y aún así con esos movimientos internos, esa magnifica palabra que Natalie Sarraute trajo de la biología que son los tropismos. Lo que vine a buscar yo en el teatro son del alguna manera los tropismos, el personaje nunca me interesó por que no hay psicología en una hoja de papel, es una historia entre actores, no digo que no haya personaje, digo simplemente que el personaje es una especie de fantasma para el espectador que aparece entre lo que el actor dice y lo que el actor hace. Y allí hay un espacio de imaginación bastante infinito en donde se revela el personaje y es en ese lugar en el que trabajamos.

-Y entonces, ya que te has referido a partitura, ¿no estamos hablando del guión ni del texto en sí, que es un cúmulo de símbolos, sino más bien del texto espectacular, del que sale a escena?

Paul Desveaux- Si, porque es complicado el teatro, es sólo una escritura pero al mismo tiempo es una escritura destinada a ser actuada y lo vemos en los intercambios entre Stanislavsky y Chejov cuando se confronta el texto con el escenario.

-Pienso en el trabajo de Patrice Pavis, ?Del texto a la escena, un parto difícil?.
Paul Desveaux- Si, por supuesto y cuando tenemos la suerte que Stanislavsky tuvo con Chejov, de poder decir trabajemos esto que no está funcionando en escena, pienso que hay una verdadera escritura teatral, es una especie de mezcla y al mismo tiempo el objeto que vamos a ver, no sé si no tiene nada que ver con el texto pero al mismo tiempo es una nueva escritura.

-Es una nueva escritura y cuando como en este caso hay traducción hay una nueva escritura donde hay pérdida y también ganancia.
Paul Desveaux- Es cierto, pero yo esperaba que este texto tuviera una resonancia Argentina y anoche tuvimos algunos espectadores argentinos y lo cierto es que le habla mucho al argentino.

-Javier, esta historia nos cuenta del regreso de un hijo a la casa familiar, a raíz de la muerte de su abuela, pero esa pérdida que separa a la fallecida del cuerpo familiar va a reunir al hijo con su madre y con un antiguo amor. ¿Hay operaciones ahí de la memoria que funcionan como disparador de lo que va a acontecer en ese encuentro?

Javier Lorenzo- Si, a partir de ese encuentro él regresa y por lo que dice no sabe muy bien porqué, y a mi me interesa pensarlo pero no saber el porqué. Obviamente surgen los recuerdos y surgen además las relaciones tal cual eran.

-¿Y esas relaciones están anquilosadas o el paso de los años las ha erosionado? Ya que el hijo que regresa no es el mismo.

Javier Lorenzo- No, pero aparentemente sigue todo igual. Al menos al principio, ahora tengo la obligación de no saber.

Mirta, en la gacetilla que recibí de la obra, está caracterizada como un drama, yo había leído además que había elementos del absurdo, de humor, de modo que deseo saber cuál es tu opinión.

Mirta Busnelli- Es inseparable de la obra la dificultad de encontrarse y el lenguaje en que está hecha contiene absurdo, humor y drama.

-Decíamos recién que han pasado los años y este regreso del hijo muestra que parece que nada ha cambiado. ¿Para esta madre nada ha cambiado?

Mirta Busnelli- Ella tiene como un gran resentimiento pero la vuelta de su hijo es algo seguramente muy querido pero también muy doloroso, siempre le resulta doloroso y nunca la calma la situación. Todo lo que ocurre es una suma de malos entendidos que renueva y reaviva los viejos dolores. Por un lado lo tiene cerca, que es lo que quería y por otro lado, eso duele, duele cuando está lejos y duele cuando está cerca. Duele siempre.

-Esta es una obra íntima con sólo 3 personajes, debe ser un relax luego de venir de un espacio tan colmado como es el televisivo. Estoy pensando en tu excelente trabajo en ?Los exitosos Pell$? y en el premio merecidamente recibido. Esto es como regresar a la calma…

Mirta Busnelli– Si es muy reparador, si bien a mí me dio muchas satisfacciones hacer ese programa, aquí es como a la medida nuestra, el teatro es muy artesanal, no es una industria, entonces depende de cómo tomamos el trabajo, de cómo nos relacionamos entre nosotros y en ese sentido estoy aquí porque está Javier (Lorenzo) que es un actor que me gusta mucho, porque cuando se acercó Céline me cayó muy bien y porque finalmente cuando conocí al director me dieron ganas de hacer algo todos juntos. Pensé que podía ser una buena sociedad y resultó que sí, que nos sentimos bien trabajando juntos. El resultado no lo sé muy bien, me gusta ese tiempo en que trabajamos juntos muy concentrados ya que fue un mes muy intenso, de muchas horas y lo que tiene el teatro es similar a lo que hace el artesano con un objeto que se diferencia del industrial, aunque éste sea maravilloso, en el artesanal hay más afectación, contacto, cariño y esa fuerza es la necesaria para hacer teatro.

-Si tuvieran que decir qué esperan que reciba el espectador, aunque todos sabemos que cada espectador repone un sentido distinto, pero digo ¿hay un superobjetivo?

Paul Desveaux- Es una pregunta extraña, no sé si hay un superobjetivo, no creo que el teatro sea una historia de mensajes, es más bien una historia de preguntas y en todo caso me gustaría profundamente que la totalidad de los espectadores salgan con una especie de experiencia sensible sobre la intimidad. Y que finalmente esa experiencia provoque la pregunta. Es siempre más interesante hacer buenas preguntas que dar malas respuestas y creo que el teatro está para preguntar y como decía Chejov ?yo describo un ladrón pero no lo juzgo?.

-El arte no tiene por qué ser moral.

Paul Desveaux- Exactamente. No es moral desde el momento en que no nos proponemos superobjetivos, estoy aquí para crear y voy a citar a Umberto Eco: ?estoy acá para tratar de encontrar una parte de obra abierta? que es el título de su libro.

– Muchísimas gracias a todos y lo mejor para el espectáculo.

Publicado en Leedor el 4-09-2009