Caperucita

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Vuelta de tuerca en clave contemporánea, Caperucita, un espectáculo feroz, entretenimiento teatral que afirma el nivel actoral de Verónica Llinás. Caperucita Feroz

Desde lo escenográfico la obra tiene sorpresas. El comienzo es una despojada sala de hospital donde Verónica Llinás convalece un infarto. A su lado, cuidándola, su nieta, interpretada por una fiel a sí misma Valeria Bertucelli. Ya desde el comienzo entendemos la clave de comedia. Esta propuesta inicial se irá complejizando a medida que la propuesta intente desplegar psicologías e historias.

Entre abuela y nieta, la madre, Cora, una frustrada por la vida, mujer que ha sido madre joven, interpretada por Alejandra Flechner. Completa el cuarteto el novio de la nena, un despechado mentalista que hará lo imposible en su papel de lobo feroz por reconquistar su amor.

La obra se extiende sobre juegos espacio temporales que van y vienen por los distintos momentos de la vida de estas tres mujeres. La escenografía es absolutamente naturalista. No hay lugar para la sutileza, vemos lo que hay que ver.

El trabajo en escena es correcto, obviamente, las dos ex gambas son una topadora. Se nota el largo código que existe entre ambas, lo que hace que se devoren la obra e impongan un ritmo muy especial de risas y guiños en el público. Una cosa que llama poderosamente la atención es que genera risas donde la situación parecería no indicarlas, la gente se ríe como si todo tuviera un grado paródico más allá de lo que implica la propuesta.

Un espectáculo que se deja apreciar, que nutre el amplio arco de propuestas teatrales que tiene Buenos Aires, donde lo mejor de todo, sin dudas, es la energía actoral.

Publicado en Leedor el 1-09-2009