Tandil Cortos: los cortos

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¿Quien dijo que no existe un público para el cortometraje? Lo mejor de Tandil Cortos.2500 espectadores en tres intensas funciones durante este último fin de semana fueron los verdaderos protagonistas de esta nueva edicion del Tandil Cortos que acaba de concluir y que reunió 61 producciones de hasta 15 minutos provenientes de distintos puntos de la Argentina.

2500 espectadores que demuestran que hay un público para el cortometraje que no sólo está conformado por especialistas o realizadores.

Hubo dos grandes ganadores de la noche en esta 6a edición: una producción documental tucumana llamada La dama escondida que registra la minuciosa confección de una muñeca de no más de 10 cm realizada con flores y hojas secas, semillas, por un artesano invisible de quien sólo vemos las manos.

Y una ficción de Buenos Aires, La loca Matilde, gérmen a su vez de un futuro largometraje con el mismo tema.

De todos los documentales en competencia, pocos son convencionales: testimonio a cámara explicando su objeto Tito Ingenieri, obrero del arte, de Romina Desimoni u 11 RIPP (requiescat in Paternal Pappo) de Paula Armengual. La mayoría, más bien, apelan a un tratamiento que evidencian ciertos aspectos de la forma: el trabajo de fotografía (Oroverde), o el montaje (Ecos blancos, de Daniela Servin), o el relato subjetivo (Norte, de María Paula Carzolio). Llama la atención la cantidad y la madurez que está tomando el documental de cortometraje, pleno de dificultades al momento de concentrar en pocos minutos la información que requeriría normalmente un largometraje documental. Quizas, por eso, la recurrencia a la poesía en el documental por encima del tema, como era habitual, está creciendo con fuerza en estas nuevas producciones.

La dama escondida presenta un universo pequeño que la cámara se ocupa de agigantar, ahi radica su exquisitez, tal vez. Sin ninguna voz, con un prólogo musical que muestra la naturaleza en estado puro antes de entrar a ver la naturaleza reutilizada por el artesano.

En el caso de la ficción, mayormente producida por las escuelas porteñas, o el ENERC o la FUC, o la UBA, se llevó un premio políticamente correcto: Yo al cuadrado, de Simón Franco: donde desde lo estrictamente cinematográfico el director trabaja la manipulacion de la información: un joven recibe la documentacion que suponemos, lo acredita como un niño apropiado durante la dictadura: su valor está en el plano de los silencios: el copete institucional de una carta y la foto de su padre militar dicen más que mil palabras.

De todas maneras, por su humor y por la manera que sostiene ese registro desde un comienzo documental hasta un final aleccionador, La loca Matilde fue sin duda la mejor ficción del festival. Buenas actuaciones, una idea: (Dios está en el Moyano), un guión preciso que acierta en sus diálogos (funciona muy bien en el público) y el desarrollo de la historia: un psiquiatra al que le acaban de diagnosticar cáncer y una paciente nueva para él se encuentran en consultorio. Dios esta en el Moyano.

Quería decir una ultima cosa sobre los cortos experimentales, entre los que sin duda se destaca María o el fracaso, del ya consagrado Gustavo Galuppo. Hay dos cortos en particular que tienen en común el trabajo con found footage. Lamentablemente uno de ellos, Elvira en el rio Loro del tucumano José Villafañe no pudo entrar en competencia por estar inscripto como video minuto, pero recomiendo el trabajo de este chico que recupera y resignifica imágenes encontradas en la ciudad de San Miguel de Tucumán que un grupo de jóvenes están guardando, clasificando y pasando a digital, sin apoyo de ningún tipo. Entre ese material: dos secuencias, una de un desfile militar y otra de una familia de vacaciones en un río le sirven a Villafañe para escribir una carta escrita por alguien a una joven en donde se habla de cine, de militares, de jóvenes emboscados y de faltas.

Recomiendo ampliamente este videomiunto experimental que nos viene del Norte argentino.

El otro, Montando el zorro, de Juan Ignacio Dominguez también trabaja con found footage, proyectado en el interior de un cuarto, observado por un joven que interviene con sombras la imagen.

El corto de Galuppo, son palabras mayores. Imágenes y sonidos puestos en loop, tensionados en su duración que hablan de la producción y reproducción del sistema de capital, sostenido por la estetica situacionista (a la que el film homenajea) donde la imagen es mero espectáculo acumulado, con toda una addenda religiosa y una crítica a los medios. El corto no fue bien recibido por el público que se incomodó fundamentalmente frente al exceso de repetición, repiqueteo de la imagen y el sonido que no hace otra cosa que replicar (de otra manera) el sistema de información al que estamos sometidos. Y eso tambien fue comprensible.

Los premios generales fueron:

Ojo de Piedra Corto Experimental: “María o el fracaso“, de Gustavo Galuppo (Rosario)

Ojo de Piedra Corto Documental: “La dama escondida“, de Andrés Llugany (Tucumán)

Ojo de Piedra Corto Animación: 2º premio: “Lágrimas demasiado tarde“, de Pablo Polledri (Ciudad Autónoma de Buenos Aires); 1º premio: “Marea“, de Pablo Delfini (Burzaco).

Ojo de Piedra Corto Ficción: 3º premio: “La loca Matilde”, de Alberto Romero (Ciudad Autónoma de Buenos Aires); 2º premio: “Solos hotel” (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), de Guillermo Greco; 1º premio: “Yo al cuadrado”, de Simón Franco (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

Ojo de Piedra Mejor Dirección: Paola Murias y Mariana Wenger , por “Un arma peligrosa” (Granadero Baigorria, Santa Fe).

Beca de SICA (Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina): “Laberinto“, de Víctor Hugo Zamudio (Ciudad Autónoma de Buenos Aires)

Ojo de Piedra Premio del Público: “La loca Matilde

Ojo de Piedra Mención Especial del Jurado: “Oro verde“, de Ignacio Busquier (Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Premio Fundación Cineteca Vida: “La loca Matilde

Ojo de Piedra Corto Local: “Hoy nací“, de Lucas Núñez

Ojo de Piedra de Oro Mejor Cortometraje: “La dama escondida

Publicado en Leedor el 31-08-2009