Mala Sombra

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Suena intrigante: baile flamenco, fusionado con danza argentina contado por un hombre que proviene del teatro.

Una escenografía que llena la sala sin sobrecargarla. Acompaña y aporta contundentemente a la historia.

El comienzo logra atrapar: un interesante juego de dobles entre las dos alturas propuestas en el escenario. Dos baúles, el movimiento de abrirlos captado por una luz puntual. ¿La historia? De cómo los amores matan. Nos llevan a alucinaciones y desgarros del alma.

Esta historia está contada con absoluta poesía y delicadeza.

El objeto unificador de todas las escenas es un pañuelo: él representa los estados emocionales en esta aparente pareja. El juego, la seducción, el dolor lo atraviesan. Es él quien nos indica el comienzo y el cierre de esta historia.

La iluminación cumple un papel principal: crea intrigas y misterio en la historia. Se desliza por la piel de los protagonistas, esconde secretos. Por momentos apenas podemos ver que esta sucediendo, proyectando sombras en un espacio habitado por la soledad. Es en este punto donde se crea parte de la magia: la luz proyecta las alucinaciones de ?ella?. El apagón produce sustituciones de los personajes, devela fantasías y logra mantenernos concentrados en el relato.

El baile se destaca por su gran carga expresiva. Precisiones, matices en la intensidad y en la amplitud de los cuerpos. Fuerza y pausa en los cuerpos. El movimiento cortante en el baile simboliza en ella, el instante en que descubre la supuesta traición.

La música complementa, aporta y subraya ideas. La percusión se destaca en los momentos que representan furia en la historia. La pausa y el dolor suelen estar acompañados por el cante. El violín aparece como un puente entre el antes y el después que vive el personaje de ?ella?.

El sello Pacheco se vislumbra en el diseño de luces y también en la exposición de los cuerpo semi-desnudo. Hay un único momento que desentona un poco, visualmente hablando: la escena de los amantes en la cama. No son cuerpos vestidos ni desnudos. No es necesario un simulacro de desnudo para describirla, pero eso es un gusto personal.

Mala sombra logra algo muy valioso: cuando termina, nos quedamos pensando en ella.

Publicado en Leedor el 26-08-2009