Chejov x 2

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Dos obras breves con muchos toques de humor y una acertada dirección de actores.Un trágico a pesar suyo y Pedido de mano, son dos obras breves en las que Chejov experimenta sobre los bordes de dos problemas humanos. En Un trágico a pesar suyo, un individuo apesadumbrado por una multitud de quehaceres, se ve agobiado y cuando logra expresar su inmensa incomodidad por ser el chico de los mandados para todos los que lo rodean, su interlocutor  que escuchó pasivamente su tragedia, le pide un favor más, como si sordo a los pesares de su amigo, hubiera estado esperando la pausa para poder darle el encargo.En Pedido de Mano, un hombre con no pocos complejos se dirige a una finca lindante con la suya a efectos de pedir la mano de la joven de la casa. Cuando se toca el tema de a quién pertenecen unas tierras que se encuentran en la frontera de las dos fincas, se desata una discusión que parece dar por tierra el objetivo de la visita del joven. Originándose toda suerte de discusiones que dejan expresada la imposibilidad de convivencia de ambos, pero el amor en la Rusia de ese momento, no se lleva de presupuestos sino de necesidades.En ambas puestas dirigidas por Gabriel Molinelli lo que se destaca es la acción, ya mucho se ha hablado en torno a la poética de Chejov y en cómo hacer que los actores se hicieran cargo del ser de personajes a los que el spleen y la abulia, parecen eternizarlos en sus aletargadas vidas rurales. Desentrañar la acción parece ser la apuesta del director.Estas dos obras breves con muchos toques de humor encuentran su acierto en la dirección de actores que los tiene en acción y verbalizando permanentemente aquello que los perturba. No son estos, personajes asimilables a los de La Gaviota o Tío Vania que siempre se menean en un no dicho, esa abulia campesina, es un implícito del texto que dice allí donde no dice nada. En estas dos piezas breves abundan en confesiones que dan lugar al espectador para cierta empatía con este u otro personaje.En las dos obras, el diseño de iluminación y la escenografía son minimalistas y despojadas, dejando así, todo en mano de los actores, entre los que es necesario mencionar las excelentes performances de Pablo Silveira y Marcelo Mastrogiovanni, en los roles del hombre apesadumbrado y del marido potencial respectivamente.Como seminario, ejercicio o puesta en escena siempre resulta auspicioso que Chejov esté en escena.Publicado en Leedor el 16-08-2009