El artista (II)

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Este viernes 14 de agosto, Leedor.com organiza junto con el Salón de Invierno Sudamericano una proyección especial de la película de Duprat y Cohn.Las imposturas del arte.

Proyección de El Artista
Posteriormente charla-debate en el que participan:Andrés Duprat, Florencia Braga Menéndez, Damián Masotta-Torres.
Coordinada por Kekena Corvalán.
18 hs en Auditorio Museo Social Argentino, Corrientes 1723, Buenos Aires.
Entrada libre y gratuita. Reservá tu lugar enviando un mail a consultas@leedor.com

Presentado en la Competencia Oficial del 23º Festival Internacional de Mar del Plata, El Artista sorprendió tanto a la crítica como al público, como un film que caracteriza con agudeza, inteligencia y humor al mundo del arte.

Si bien estamos frente a una ficción, hay un gran trabajo de investigación y de observación del fenómeno mencionado. Y hay además un grupo de gente como el plástico y co- productor León Ferrari, el escritor Rodolfo Fogwill, el sociólogo Horacio Gonzáles, el empresario, coleccionista y productor Eduardo Constantini y como actores principales: el cantautor Sergio Pángaro, un gran escritor nada convencional como Alberto Laiseca (quien casualmente no usa computadora para escribir) y un ?curador?real (que porta el mismo apellido que uno de los directores). Ese plus se nota a la hora de contar una historia sobre aquello que conocemos y forma parte de nuestra diaria experiencia.El film es una mirada crítica sobre el arte contemporáneo, que cuestiona los conceptos de autoría y apropiación. Pero ésta no apunta a la parodia, sino más bien al neorrealismo.

Filmada en Buenos Aires, Uruguay y Roma, con un guión perteneciente a un curador, la historia gira alrededor de un enfermero (Sergio Pángaro) y su paciente (A. Laiseca), quien todo el tiempo dibuja trazos al estilo de que aquel arte llamado ?Art Brut?o arte de los locos. El cual es producido directamente desde el inconciente al papel. El primero decide presentarse a una galería con esos trabajos como suyos. El problema es que después de un tiempo el anciano se niega a dibujar, lo que obliga al impostor a reproducirse.El artista pone al arte al descubierto de su banalidad y sus contradicciones. Reflexiona sobre el acto creador, desnuda con aguda ironía al negocio del arte colocando sobre el tapete a cada uno/a con sus miserias más genuinas.Desde cómo armar un dossier, a los porcentajes de artistas y galeristas, al rostro de los que supuestamente manejan el saber y los fabulan que lo hacen, al complejo entretejido del arte contemporáneo a partir de Duchamp y a sus usos y abusos trasnochados.

¿Si yo pongo un teléfono en un museo, ¿soy artista? Se interroga el personaje de Sergio Pángaro luego de leer un texto donde Duchamp habla de que el arte no está en los cuadros, ni en la pintura, sino en el que mira?asociando al mingitorio.Cohn y Duprat se alejan (de algún modo, no tanto) del formato del reality que caracteriza a la mayoría de sus trabajos anteriores, desde aquel hit televisivo que fue Televisión Abierta al largo Yo Presidente, manteniendo tanto su carácter irónico, como su investigación de campo.Un Laiseca imperdible aprisionado en su cuerpo, comprimido, con toda su pasión en las manos, el último acto que puede realizar. Y un Sergio Pángaro también impecable con ese tufillo melange de chanta criollo, frío e irresponsable, que finalmente se redime afrontando la realidad que él mismo ha creado. Una propuesta interesante, muy apropiada para recocernos y debatir.

Nota relacionada: El artista.

Publicado en Leedor el 11-08-2009