Houdon en Buenos Aires

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En plena estación invernal la exposición de las 19 esculturas románticas de Jean-Antoine Houdon en el Museo Decorativo aparece como un verdadero milagro.HOUDON. DEL LOUVRE AL DECORATIVO.
Museo Nacional de Arte Decorativo
Av. Del Libertador 1902 ? Buenos Aires.
Hasta el 27.09.2009.

Esta exposición de ?Tesoros del Louvre. Esculturas de Houdon? aparece en Buenos Aires en plena estación invernal como un milagro. Porque milagro es haber logrado que las diez y nueve esculturas extendieran impensadamente su periplo por acción y gracia de un mecenas argentino de ascendencia francesa quien con la colaboración de la Embajada de Francia en la Argentina lograron  que el suceso maravilloso ocurriera.

A ello se suma el prodigio de la luz de Buenos Aires, que el curador de la muestra Guilhem Scherf, jefe del departamento de esculturas del Louvre, supo descubrir proponiendo que el palacio Errazuriz -lugar de la muestra- abriera puertas y ventanas tempranamente. Llama la atención que el experto del Louvre revelara la tonalidad de la luz de nuestra ciudad coincidiendo con nuestra apreciación arraigada.

Es que, insistimos, Buenos Aires tiene una luz diferente que le otorga a los objetos una tonalidad grisácea que escapa a los colores puros en una mezcla de blanco y negro con un aporte del azul.  

Como resultado de esa combinación de luz y objetos observamos la exposición de las esculturas de Houdon en su mayoría bustos de personalidades de fines del siglo XVIII retratados en diferentes materiales como mármol, bronce, terracota y yeso.Podemos encontrar el retrato de la famosa cantante lírica Sophie Arnould en mármol que fuera expuesto en el Salón del Louvre de 1775. La encontramos personificando a la protagonista de Ifigenia en Aulide de Gluck un mármol blanco donde resaltan la expresión de la mirada y la boca entreabierta, como en éxtasis.

Asimismo un bronce de 1778 representando a Voltaire en su ancianidad con su mirada serena  y una sonrisa insinuada.

También las terracotas  de Benjamín Franklin (1778) y Jean ? Jacques Rousseau (1779). El primero retratado en una imagen de virtuosismo y modestia, y el segundo en un busto concebido a partir de la máscara mortuoria y representado ä la francesa?, o sea, con peluca.

En ambos son notables las expresiones de los ojos y bocas, como asimismo los detalles minuciosos de la ropa entreabierta en sus distintas superposiciones.Resultan destacables los retratos de familia con niños por las expresiones de inocencia captadas.

Más aún por la característica que nos revela un oportuno panel didáctico colocado en la muestra respecto a la incorporación al arte del concepto de familia como institución moderna, centrada en lazos afectuosos, que es característico del siglo XVIII.

Digno de destacar resulta el Morfeo, un mármol blanco, que fuera expuesto en el Louvre en 1777. El personaje representado como hijo del Sueño en la antigüedad grecorromana yace desnudo y con las alas plegadas  provisto de la planta de adormidera destinada a las personas para tocarlas y dormirlas. Se  trata en una composición de gran belleza a la que agrega el mármol blanco de gran calidad.

Publicado en Leedor el 10-08-2009