Azares del Quijote y Gardel

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Ultimo fin de semana para este azaroso encuentro entre Gardel y el Quijote en el Cervantes.

Un encuentro azaroso e imposible entre el Quijote y Carlos Gardel, es el disparador para este espectáculo de teatro danza que se estrenó en el Teatro Nacional Cervantes y que por esas cosas de la programación y tal vez del presupuesto, se ofrece al público en sólo 7 funciones.

Miguel de Cervantes Saavedra, aquel que inauguró la novela moderna, allá por 1605 y el mito más inmanente de la canción ciudadana, Carlos Gardel, se encuentran en una orilla tan conocida como espectral, la del Río de la Plata.

¿Qué une a esos dos personajes tan ajenos en época y tan cercanos en admiración? Una respuesta posible es el talento, esa posibilidad de conmover más allá del paso del tiempo.

También el anhelo, en el caso de Cervantes, el querer iniciar una diáspora que lo aleje de su tierra y le permita otros caminos, ese anhelo es imposible y afortunadamente su sedentarismo obligado nos lega uno de los mejores textos de la historia de la literatura, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. En el caso de Gardel es otra la diáspora, busca su origen, se reconoce nacido a los dos años y medio, aboliendo de este modo todas las contiendas que se produjeron por su nacionalidad y pertenencia.

Pero lo cierto que la danza permite que esta historia cumpla con su destino. El encuentro se produce, el intercambio de experiencias llega y el público agradece de pié. El ballet funciona como personaje embrague, media en las situaciones y a la vez repone aquellos amores, admiraciones y sufrimientos que cada uno de los protagónicos se arroga en su derrotero.

El inmerecido desprecio de Lope de Vega hacia Cervantes, la amistad incondicional de Ireneo Leguizamo con Gardel, es madre sola que cría al zorzal y todas las instancias de la historia, son contadas por el ballet con coreografías de teatro danza que alcanza en todos los momentos el clímax adecuado.

La música de Sergio Vainicoff, susurra todo el tiempo la voz de Gardel, como intervenida, por el tiempo, los fantasmas y el propio mito que lo entroniza y muda todo.

Carlo Argento vuelve a demostrar que se desenvuelve con igual maestría actuando y bailando, le pone el cuerpo y la voz a Cervantes/Quijote, ya que cada uno de ellos tiene algo del otro y asume desde lo interior una máscara del manco de Lepanto, fastuosa.

Iván Espeche, ha construido un Gardel orgánico, como si el zorzal criollo lo inundara de vida, su voz, su postura corporal sostenida, redundan en un dueto de protagonistas que absorbe al espectador desde el principio hasta el final. Espeche se luce en un desafío complejo, todos tenemos una imagen de Gardel.

El uso de los recursos multimediales colabora permanentemente con la diegésis. Así, se recuperan metafóricamente aquellos retazos de la historia que fue, la que pudo haber sido y la que desearíamos que fuera.

El diseño de iluminación es milimétrico y permite hacer prevalecer cada segmento de lo narrado cooperando desde el inicio hasta el final.

Azares del Quijote y Gardel, encuentra en la dirección general y puesta en escena de Silvia Vladimivsky, una hacedora de teatro danza que haciendo una lograda hermenéutica del texto a poner en escena,logra hacer de lo simbólico el encuentro un espacio de regocijo.

Decía Alonso Quijano ?El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos? en este sueño que sueñan Carlo Argento, Iván Espeche, Silvia Vladimivski, y elenco, las miserias desaparecen y nos dejan el sabor dulce del encuentro quimérico pero anhelado por todos los que sentimos al teatro como el verdadero reino del nunca jamás.

Publicado en Leedor el 10-08-2009