Adrián Iaies Trío

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Adrián Iaies reniega de ser catalogado como un simple pianista de jazz. Con su trío se presentó en La Trastienda con uno de sus trabajos más pulidos y ajustados. Ahí estuvimos.Helada noche la del jueves 23 de julio. San Telmo pedía a gritos un tango, y éste cronista, mientras caminaba por la destrozada calle Defensa, alguien que lo acompañara. El viento te cortaba la cara y mover las manos dentro del bolsillo era exponer a tus dedos a quedar congelados. Todo parecía indicar que el único calor posible sería una inolvidable noche de Jazz.

Al llegar a La Trastienda, toda glamorosa con sus luces y su ostentación, me sentí todavía peor. El frío ya tocaba mis huesos y la soledad intentó hacerme pelar alguna lágrima, pero la charla casual con el vendedor rengo de la “Hecho en Bs. As” me sostuvo el llanto. Eran las ocho y media y ya me encontraba en el lugar. El espectáculo no empezaría hasta pasadas las nueve y veinte.

Adrián Iaies trío. Enterísimas composiciones a cargo del maestro pianista acompañado por lo mejor de la escena del jazz local. Ezequiel Dutil en Contrabajo, joven promesa nacida en La Plata quien supo acompañar a nada más ni nada menos que Walter Malosetti, el encargado de llevar el estandarte del jazz moderno argentino. Y otra figura que supo tocar con el hijo de Walter entre muchísimos otros, el Sr. Pepi Taveira, quien puede decirse que es uno de los pocos bateristas que ha logrado un sonido propio e inigualable. Así formó el equipo de Iaies, que hoy más que nunca viste la camiseta rayada roja y blanca. El león, el pincha, es el equipo favorito de los tres y estuvieron presentes los colores colgando del piano Yamaha puesto en escena.

Debo decir (agradecer) ya que se le hizo justicia a este cronista que pidió tango y lo tuvo. Adrián comenzó su espectáculo con un arreglo del tango Nada (Música: José Dames Letra: Horacio Sanguinetti). Finalmente San Telmo fue coronada, el cliché puesto a la orden del día y la deuda saldada. Luego de ello se introdujo de lleno en las nuevas composiciones que han salido a la luz editadas en lo que resulta ser el último trabajo discográfico de Adrián Iaies: ?Esa sonrisa es un santo remedio?. Estrenos como TMI o 20 Misas logran atravesar distintos estados. Transitan los senderos formales de la canción para desencadenar en progresiones acórdicas jazzísticas a veces un poco bruscas. No obstante hay algo que subyace a las composiciones y es el sonido del trío. Altamente ajustado, los tres se dan el lujo de alejarse del papel y así llevar la obra a lugares imprevistos. Es por ello que la labor de Dutil y Taveira resulta fundamental para que Iaies pueda lograr un sonido propio. El trío suda pasión jazzera y todo huele a: ?Estoy apoyado en la barra checkeando señoritas mientras bebo un trago?. Los pies se van solos, la cabeza también: ?Cool?.

También es cierto que este estado (?Mood?) puede quedarse en la superficie y no tocar nunca la carne espiritual del oyente. Quizá sea por esto que Adrián Iaies reniega de ser catalogado como un simple pianista de jazz. Allí es cuando explora en su inconciente en busca de formas que no estén teñidas por los tonos de Bill Evans o John Lewis. Lezama, música incorporada en ?Esa sonrisa es un santo remedio? nos recuerda al Erik Satie que escuchaba el Cuchi Leguizamón. Este cronista cree que allí estamos frente al Iaies más pleno, desprejuiciado y claro.

En todo escenario donde un pianista es protagonista, éste necesita un momento para estar solo. Y así fue. Adrián Iaies, al mejor estilo Meldau, homenajeó a nuestros gastados héroes del rock nacional. Con introducciones algo pegajosas cercanas a Erroll Garner y juegos armónicos ?bizarros?, como los denominó él, nos regaló una versión de “Laura va” (L. A. Spinetta) y una de “Lunes otra vez” (Charly García).

Así como existió el momento íntimo, tuvimos el momento de los invitados. Primero un guitarrista con un exquisito sonido cajoso que apoyaba su fraseo en lo más excelso del blues, acompañó al pianista en dos composiciones nuevas integradas al disco. Luego la cantante Roxana Amed fue presentada con un enorme afecto por parte del protagonista de la noche. Con ella continuó pelando joyas del rock nacional como la versión blusera de ?Bienvenidos al tren? (García otra vez) y una un tanto más oscura de ?La colina de la vida?(Gieco, el león otra vez). Ambos artistas invitados dejaron en escena lo que se les pidió y así como llegaron, se fueron para que el trío pudiera despedirse de su querido público. Más que conformes estos, batieron palmas al final de cada música y en cada entrada y salida de cada artista. El lugar lleno generó el calor que hacía falta afuera y le brindó una memorable postal a nuestro protagonista que recién comienza a mostrar unos de sus trabajos más pulidos y ajustados. Detalle: excelente labor de los técnicos de sonido, Tony Rodríguez y Carlos Melero.

Publicado en Leedor el 25-07-2009

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