Francisco Pesqueira Entrevista

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En pocos días, Francisco Pesqueira estrena en el Multiespacio Los Ángeles, ?30 días? dirigido por la dupla Cibrian-Malher. El Teatro como Misión Sagrada.

Leedor lo entrevistó para conocer algo más de este talentoso actor que ha transitado innumerables caminos.

-Vos estudiaste con todos los grandes

-Si, pero hubo uno que fue el más grande, muy, muy grande: Carlos Gandolfo.

-Un maestro incomparable y un gran pensador del teatro.

-Pero es cierto que estudié con muchos grandes que significaron mucho. Vos sabés que el primer maestro -sé que a veces soy un poco injusto con esto por los prejuicios que siempre están rondando a la profesión- yo tuve dos maestros iniciales en Córdoba, uno fue Eduardo Rudy. Pasó que en mi adolescencia estuve enfermo, por eso recomiendo que todo artista tiene que tener una adolescencia dolorosa porque así uno potencia muchas cosas, cuando uno sufre mucho, cualquier sufrimiento que aparece después es minúsculo. En esa etapa en que deberías estar arriba de un bafle bailando estás en el medio de incertidumbres, de dolor y de angustia y una vez que superás esto no te tumba nada más, de hecho creo que soy actor independiente por eso. (muchas risas)

Cuando me empiezo a recuperar había un aviso en el diario La Voz del Interior de Córdoba, en el que leo que Eduardo Rudy estaba dando clases en el Teatro Colón. Creo que fue un llamado como tantos llamados que he tenido en mi vida de ángeles, siento que hay un montón de señales muy marcadas y cuando fui a estudiar con él, el grupo de gente que había era muy heterogéneo más ligado a seguir a un galán de telenovelas como era Rudy y había un grupo muy ecléctico de donde saqué a muchos de mis amigos que conservo hoy. Yo tenía 17 o 18 años y me acuerdo que él nos hizo leer ?El lustrador de manzanas ? de César Tiempo, el grupo ya estaba iniciado y yo estaba muy delgado porque estaba saliendo de ese cuadro de enfermedad muy difícil y él nos hizo leer a cada uno para lo que iba a ser un montaje de la obra a fin de año, leen varias personas un personaje y a mí solamente me da uno y le digo ?¿yo con quién lo leo?? y me dice: ?No, porque vos ya estás? y ese aval fue un gran aval de salud. Guardo una carta de él muy linda en donde como un ángel me presagiaba un montón de cosas muy hermosas, luego él murió al año siguiente. El segundo maestro que aparece es Ernesto Larrese que es un gran actor teatral que también actuó mucho en telenovelas. Yo voy a estudiar con él en una especie de escuela tipo ?Fama? en donde canto, bailo y demás y él me dijo una vez ?vos sos la única rata de teatro que tengo yo acá?. Creo que también fue como una voz que presagiaba lo que iba a ser después mi compromiso con el teatro. Entonces, esas figuras iniciales más la primera directora que tuve de teatro que pertenecía a una compañía de teatro español de repertorio, porque de muy chico empecé a hacer clásicos, era muy gracioso porque tenía un lenguaje muy coloquial que estaba ligado al material que estaba haciendo e iba a tomar un café y era como sí fuera Nuria Espert. (risas) Porque el material que hacíamos era increíble, lo que generaba con el lenguaje también porque estaba todo el tiempo haciendo Marquina, López Rubio, Jardiel Poncela, García Lorca…

Entonces eso fue lo inicial, mi etapa por Córdoba y la gente que veía en esa época, después fantaseando un poco con cómo empieza la vocación de una persona, vengo de una familia de padres gallegos que me tuvieron de grandes, soy el menor de cinco hermanos y en mi casa así como hay familias que se comunican por el fútbol y demás, en la mía el teatro era muy importante y el cine también. Me acuerdo de estar mirando cine argentino con mi vieja tomando un café y mi mamá me enseñaba y me decía ?esta es María Ester Buschiazzo, esa es Amalia Sanchez Ariño y entonces yo iba aprendiendo… después Enrique Muiño… e iba teniendo una comunicación que siempre tuve con mi mamá porque yo creo que ella marcó mucho mi camino en lo actoral, sobre todo el hecho de que tuve el honor de ir a ver (porque ella me llevaba al no tener dónde dejarme) y le daba coimas a los acomodadores para que me dejaran pasar y les decía siempre: ?Él entiende todo?. Me acuerdo por ejemplo de haber ido a ver a Antonio Gades y creo que eso me marca a mí la necesidad de ser actor. Vamos a ver ?Doña Rosita la soltera?, la puesta es de Cecilio Madanes en el año 78 con Thelma Biral como doña Rosita con Carlos Muñoz, Marisa Herrero y Eva Franco. Y en una escena muy conmovedora la miré a mi mamá y le dije: ?¿por qué la gente hace otra cosa que no sea teatro?? porque para mí los seres más felices del mundo eran ésos y lo sigo pensando.

-Y seguramente no te equivocás, porque el arte tiene una aurea curativa, salvadora…

-Las cosas más dolorosas que me pasaron en mi vida, incluida la muerte de mi madre, están retratadas en espectáculos de humor. En ?Subió la carne? hay un texto que dice Claudio del tumorcito en el ojo que te cuento porque es muy gracioso, es tan terrible que es gracioso. Yo salgo de un ensayo que estaba haciendo de ?Pepino el 88? en el San Martín y tenía un mensaje en el contestador, era mi hermana mayor que con su mejor voz cordobesa me dice ?vos sabés que a la mamá le dieron los estudios y tiene un tumor en el ojo que le está sacando el ojo para afuera…? era tan tremendo que me agarró fiebre en el acto, lloré muchísimo y cuando guardo ese mensaje en el contestador y se lo doy a Claudio para que lo escuche, con el testimonio de él siendo testigo me doy cuenta que era absolutamente gracioso y teatral. Hoy cuando veo que la gente se ríe de algo que me hizo subir fiebre inmediata del dolor, creo que hay algo que se sana y se exorciza y siento que el teatro y el humor son un vehículo permanente que nosotros elegimos con los chicos para mostrar cosas que por ahí son muy dolorosas de ver pero a la vez uno no se puede hacer más el tonto porque está observándolas.

-Reciclar el dolor, trasformarlo en otra cosa, pero sin golpes bajos, sin chabacanería…

-Incluso creo que en el espectáculo, como es un espectáculo muy veloz, cuando lo ves por segunda vez hay cosas que aparecen que antes no observaste.

-Sí, a mí me pasó eso. En el Festival de Zapala estaba fascinada pero la sala que es divina también es enorme y me desconcentraba. Bueno, había clima de festival.

-Sí, por eso a mí me gustan los espacios chicos en general. Ahora que estamos ensayando con Pepe yo le pregunto a María ¿dónde vamos a hacer esta obra?, porque me interesa saber cómo es el espacio, si es o no contenedor. He estado en grandes escenarios contando grandes historias donde tenés que lanzar una energía para muchas personas que te están viendo pero creo que en un lugar más pequeño se puede lograr un contacto de mayor profundidad. Yo soy un amante del artista más minoritario. Los mejores recitales que he visto han sido en pubs, no en estadios.

-¿Cómo llegás a Pepe?

-Es muy linda la historia con Pepe y tiene que ver con lo que hablábamos antes de los prejuicios en esta profesión. Yo por suerte en donde tengo el prejuicio la vida me pega una cachetada y me da la oportunidad de trabajar con esa persona.

Mi mamá me hablaba mucho, e insistía en que yo tenía que trabajar con Pepe Cibrián. Un día me llaman, porque me habían recomendado varias personas y él estaba con este proyecto de ?30 días? donde se barajaban nombres de gente con más cartel y le habían hablado bien de mí y entonces me llama él, amoroso, por teléfono y le digo que en la cancha se ven los pingos y que venga a verme al teatro que estoy haciendo un espectáculo under con Claudio Pazos y le doy toda la data y me dice ?voy? y se aparece con su tía Carmencita Campoy a vernos. Había mucha gente y Pepe aplaudía de pié, esperó a que saludemos a todo el mundo y nos saludó a Claudio y a mí. Luego me dijo que me esperaba en su casa para contarme el proyecto y leerme la obra. A partir de ahí comienza algo magnífico con un tipo de una sensibilidad que jamás imaginé. Si el proyecto se cae hoy porque la fiebre porcina destruye a la humanidad, yo me llevo el recuerdo más increíble de unos ensayos donde nos hemos caído al piso de la risa y hemos llorado de la misma manera.

-¿La obra es fuerte, lo que ocurre en escena es fuerte?

-La obra es una comedia, trabajar con Pepe es muy placentero. Pepe también ha hecho de un episodio doloroso un hecho artístico creativo. Estamos con Heidi Hauth, hay una actriz que hace la madre que es Laura Mansini, la asistente es Paula Brinko, y formamos como una cofradía. También fue muy interesante lo que ocurrió con Ángel Malher, yo era medio fóbico a los estudios de grabación y trabajar con él ha sido muy relajado. Bueno, cuanto mayor es la trayectoria, más relajados son los creadores. Esta ha sido una apuesta muy grande y tener el reconocimiento de Pepe, es muy conmocionante para mí, él se dio cuenta de que yo soy un obrero del teatro. Porque muchas veces la cámara no miraba hacia el lado en que yo estaba y hay un momento de la vida en que uno se pelea con esto, se pregunta por qué, pero luego advertís que hay algún mensaje, que algo te han querido decir.

Alguien me preguntó el otro día por qué yo no había triunfado más y antes de que le respondiera me dijo ?es porque no tranzaste? y es así. Son los caminos que uno elige. Porque yo en este mundo que está cómo está elijo hacer un espectáculo donde los textos son de Gabriela Mistral, Nicolás Guillen, García Lorca, José Pedroni, esos textos son el eje de lo que quiero contar y no puedo pretender que eso me mande a la tapa de las revistas, sí, me ha dado la inmensa alegría de llenar el museo Larreta cuando estuve allí, o cuando lo presento en los colegios, los chicos se emocionan también y conocen a los poetas. Me ha pasado que una alumna me llamó porque se lo quería regalar a su madre y yo lo hice en el living de su casa. En otra ocasión en una escuela muy humilde, al terminar el espectáculo una nena me dijo ¿puedo pedirte un favor? Y ese favor era que le cantara el Himno Nacional porque quería saber cómo sonaba en mi voz. Me tomó de la mano y se fueron acercando sus compañeros, de estos hechos no hay nadie que dé testimonio.

-Es que deberíamos discutir el concepto de gloria. ¿Qué es la gloria? ¿Ese momento artístico en la escuela o en el living o lo que un productor puede pagar?

-Tengo una anécdota, con mi madre. Fuimos a ver a José María Vilches, estaba haciendo un espectáculo que se llamaba ?El Bululú?, en Carlos Paz, en un teatro que se llama El Molino, yo tenía 7 años y habíamos ido de vacaciones mi madre y yo. Hacía un calor del infierno y el pobre Vilches se estaba desangrando en escena, seríamos 10 espectadores, cuando de pronto una gota de su sudor cayó sobre mi madre y ella me dijo: ?Francisco, esto es un artista?. Y había 10 personas. Pienso en esa imagen pero también creo que es muy importante el número de espectadores, porque yo trabajo para esa gente y si siguen viniendo eso significa no sólo que llegamos sino además que podemos continuar, que el espectáculo pueda continuar, es decir, yo soy un artista pero no soy bohemio, el dinero importa en tanto es el pago de mi trabajo, a mi me gusta pagar la cuentas. También reconozco que hay que salir a escena siempre, recuerdo ahora un día en que Claudio (Pazos) estaba muy enfermo, tenía una bronquitis fuertísima y era el Día del Amigo. Habíamos vendido doce entradas ya que todos estaban en otro lado. Hacíamos entonces ?Lo frío y lo caliente?, y yo le digo a Claudio que no podemos hacerlo en estas condiciones y él me responde ?debemos hacerlo porque hacerlo dignifica?. Fue una función en la que no volaba ni una mosca, no se reían pero cuando terminó aplaudieron de pié, así que nos abrazamos como Guille y Mafalda.

-¿Cómo eligieron los textos de ?A las palabras??

-Fue algo en conjunto con Maru Cesanelli, pero había material que yo tenía guardado hace mucho en mí desde la canción popular. Me encanta todo lo que tiene que ver con Machado y la poesía española me gusta particularmente. Soy hijo de gallegos y todo eso está muy metido en mi vida.

-Sí, además que todos nos escolarizamos con ellos, todos tuvimos que leer Lorca, Machado, Hernández y eso marca.

-Yo con el espectáculo no quería ser solemne, cuando lo veas vas a ver que no quería hacer un espectáculo que fuera solemne, no quería hacer un espectáculo serio, yo canto rap y rock, tenía la sensación de que tenía ganas de divertirme y que la palabra lejos de ser un vehículo intelectualoso fuera un gran juego, una cosa muy abierta y contar algo muy sencillo a la vez, no la historia del teatro universal ni mucho menos sino un espectáculo que fuera una visita a esas palabras y hacer como un homenaje ancestral, decirle a estos tipos ?gracias?. También me venía mucho el tema de la vida y la muerte por eso el espectáculo se termina con la fecha de nacimiento y de muerte y cantando lo de ?caminante no hay camino se hace camino al andar…? Para mí era muy importante ese reconocimiento y también un homenaje a mi adolescencia. Era un espectáculo que yo siento que más que gustarme a mí hoy, le hubiera encantado al adolescente que fui. Yo había escrito una vez en mi cuaderno de primer año que quería hacer un espectáculo con Julia Zenco, María José Demare, María José Cantilo, Sandra Mihanovich, Silvina Garré, porque era la música que yo escuchaba en ese año, estamos hablando del 82, que era plena guerra de Malvinas y yo tenía mi hermano en Malvinas y sé lo que fue la música en ese momento, cómo la música nacional irrumpe históricamente, lo que pasa con esas mujeres cantantes cuando cantan.

-Y cómo esas mujeres se abren paso a los codazos en un mundo de rock que era de hombres.

-Bueno, busqué y todos me dijeron que sí y después se sumó gente más cercana como Ligia Piro, Elena Roger y otras que se sumaron para estar conmigo en este proyecto. Lo mismo Marikena Monti de la cual tengo horas de anécdotas de su generosidad. Marikena es un prócer, ella ha sido generosa conmigo y yo quería que en ese espectáculo las mujeres narraran, yo quería mujeres ligadas a la música.

-Ese espectáculo continúa?

-Sí, pero ahora con la obra de Cibrian hay cosas que hay que reacomodar. Este ha sido un año muy difícil, para mí el mejor año es aquel que lo empiezo brindando y tengo un contrato firmado. Pasaron muchas cosas buenas también, la gira al sur, lo de Zapala. Extraño no estar en el San Martín, disfruto mucho no sólo porque uno llena el curriculum sino por su gente, extraño mucho y bueno, quedan esos recuerdos. Mi madre murió un martes y el miércoles yo estaba aquí, me tomé un avión para la función de ?Pepino el 88?. Al principio del año no tuve noticias y una vez que había dado mi palabra a Cibrian me llamaron para ?Mucho ruido y pocas nueces? pero mi palabra es mi palabra y tuve que decir que no.

-Eso te hace el artista que sos…

– Uno puede pensar que es una eterna revelación, pero la carrera es cómo uno la quiere vivir, cada cual tiene su camino y brinda todo lo que puede. Y también creo que tenemos una carrera para nosotros y otra para los demás, como las mujeres que se arreglan para otros… Para mí en estos años el placer mayor es la diferencia, me propongo la diferencia, encontrarme con lo nuevo, yo me pregunto cómo sería trabajar con Elena Tasisto, con Carmen Barbieri, esas cosas yo me pregunto. El sueño de mi madre era que trabajara con Alcón, pensé que nos íbamos a pique cuando él se bajó del Rey Lear y conocí a Urdapilleta, el máximo para mí ¿quién me lo quita, cómo se puede repetir cada charla con Urdapilleta?, ¿quién me quita que recibí un premio en su nombre?, escucharlo cantar, o cuando me contó cómo compuso su personaje de rey basándose en un león. Pero en el momento en que se bajó Alcón creí que nos hundíamos y eso lleva otra enseñanza, otro aprendizaje. O Como cuando vino Carmen Maura, a todos los españoles les había ido bien y acá no anduvo y sin embargo yo canto por Carmen Maura…

-Esto es una revelación

-Yo trabajaba con Gasalla y grababa haciendo de un paraguayo, un bailantero o las voces líricas y un día me hacen grabar un demo y se lo hago escuchar a Carmen y ella me dice ?a ver, yo no sé cómo serás como actor, pero tú eres un cantante?. Tanto es así que cuando vino a filmar con Coppola me decía ?tú eres cantante por mí, yo soy tu madrina?. Cuando hice mi primera muestra de canto ella estaba en Brasil y se vino a verme, sentada en primera fila, eso nadie me lo puede quitar. Y no paré de cantar. Esa obra en la que estaban todos esos talentosos: Pablo Cedrón, Erica Rivas, Jorge Suárez y Carmen, no funcionó pero desde entonces yo no dejé de cantar.

-Un nuevo rumbo a tomar

-Había comenzado a tomar clases con Gachy Leibovich y le dije que abandonaría al no tener trabajo y ella me dijo que iba a poder pagar, y entré a ?La nube? de Solanas, luego comencé a cantar en los pubs a la gorra y ahí se armó un camino.

-¿Cómo sigue Carne de Crítica?

– Está la idea de hacer un texto nuestro pero también queremos reversionar un clásico, o llamar a otros autores, cosas que nos signifiquen un crecimiento. Es muy placentero lo del grupo, está muy afianzado, y admiro mucho a Carlo (Argento) y a Claudio (Pazos), Claudio está siempre investigando, trabaja con su cuerpo en la danza, estudia teatro ruso, estudia con Chavéz, es un referente para mí. Además transitamos tantos caminos juntos. Yo comencé con Claudio y él era en ese momento el alumno dilecto de Carlos (Gandolfo), éramos un grupo y comenzamos con una obra de Guillermo Cacacce, que ahora ganó el Florencio Sánchez y el María Guerrero y eso fue un honor para mí porque él era el alumno que Gandolfo distinguía.

-Vos también fuiste un gran alumno de Gandolfo.

-El primer trabajo que tuve en Buenos Aires vinculado a la profesión fue como secretario de Gandolfo, pasaba algunos libros a la computadora porque su biblioteca es enorme y había que catalogar y hacer otras tareas. Para mí Carlos fue el gran Maestro.

-Todos los artistas tienen opciones, hay que trabajar mucho el narciso y no hay manera de ser un artista sin serlo en términos ideológicos, no en términos políticos sino de una ética, es decir vos no tranzaste.

-No sé bien qué es no tranzar, pero si sé que cuando me levanto a la mañana tengo la misma mirada, que no hice nada que no fuera desde el corazón y que fuimos inventado de a poquito un lenguaje que nos pertenece, a veces se siente que no hay toda la legitimación de algunos medios más intelectuales o la legitimación del éxito popular.

De esta charla surge que te has nutrido de tantas vertientes distintas, que no has desechado nada… porque no te privás tampoco de la contribución social.

-Yo trabajé en el Maipo con Luisa Albinoni y también con Lidia Catalano, ellas son grandiosas. Nunca deseché nada. Mi espectáculo ?A las palabras? cabe en una valija, y teniendo otro proyecto con el cual sustentarme puedo hacerlo, lo he hecho para recaudar fondos para comprar colchones para el Muñiz, siempre sin dinero en el medio. Yo siento que mi carrera como actor es para mí y que el canto es una carrera para los demás. Y en cada trabajo mío está Dios, la rebelión del hombre con Dios, su vínculo o no vínculo con el más allá y en ?A las palabras?, apartado de toda religiosidad, yo siento que el sentido de nuestro trabajo como actores es sagrado. Siento que tomé los hábitos, siento que lo que me hizo dar cuenta de que amaba esto es hacer una función muerto de hambre, literalmente muerto de hambre, con esa sensación de que te vas a caer desmayado y hacés esa fuerza interna para no caer y eso te da una dignidad enorme. Y en esta profesión que está tan basada en la elección de otro, después deja de importarte que no te elija el otro. Saber qué es lo que yo elijo, en qué espacios moverme, habiéndome sostenido siempre. Después no importa nada, porque sabés que te has mantenido a flote por la voluntad, que te has sostenido sólo con tu fuerza interior.

-Gracias por tu generosidad. Lo mejor para ?30 días?, para Carne de Crítica y para todo lo que emprendas.

Publicado en Leedor el 25-07-2009

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