Hace mucho que te quiero

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Sin caer en clichés, el estreno europeo de la semana reflexiona sobre todas las clases de amor.Juliette (Kristin Scott-Thomas) vuelve a la sociedad tras 15 años de prisión por asesinato. La recibe su hermana menor Léa (Elsa Zylberstein), de quien no ha sabido nada durante todo ese tiempo. Ahora, se encuentra viviendo con ella, su marido Luc (Serge Hazanavicius) y sus dos hijas adoptivas.

El film se desarrolla a partir de aquel asesinato, que está rodeado por el silencio, aunque se sabe que es la pieza fundamental para comprender el presente. La película oscila entre un relato del micro y el macrocosmos de esta mujer.

Por un lado, Claudel reflexiona sobre los lazos familiares: ¿es el lazo de sangre más fuerte que 15 años de negación y ausencia? Estas dos mujeres deben lidiar con la situación de ser dos extrañas conocidas, con recuerdos de infancia en común, pero con toda una vida por reconstruir.

Por el otro lado, el film trabaja sobre las relaciones sociales. ¿Es posible perdonar a nivel social ciertos crímenes, aunque el sistema legal nos diga que han sido purgados? Incluso aquellos que quisieran pensar en sí mismos como tolerantes pueden encontrar que el impulso de juzgar es más grande que el de aceptar.

Claudel transita por todas las etapas de socialización: la familia, los amigos, el trabajo. 

Hace mucho que te quiero es un film sobre redefinirse, redescubrir que en las cosas cotidianas que damos por sentadas es donde uno se construye a sí mismo y se cuenta la historia de su vida.

Scott-Thomas realmente deslumbra en este rol, su rostro se metamorfosea en miles de expresiones que van de la angustia, al dolor, al amor. Una actuación dramática, pero totalmente alejada del melodrama. Antes bien, trabaja desde la contención, desde las lágrimas que inundan la mirada pero nunca llegan a derramarse. Una mención especial también merece la banda de sonido. La música de Jean-Louise Aubert enmarca perfectamente con el clima de añoranza del film de Claudel. 

Es un film que reflexiona de manera profunda y sin caer en clichés sobre todas las clases de amor: entre hombres y mujeres, entre padres e hijos, entre hermanos y amigos. Y aunque ninguna es fácil, todas atraviesan y conforman cada fibra de nuestro ser.

Publicado en Leedor el 16-07-2009