Florencia Levy

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Sistema de caminos, una obra difícil de catalogar porque está ahí pero no se queda quieta. Sistema de caminos

Exposición individual.
Acuarela, fotografía, video, textos y objetos.
En 713 Arte Contemporáneo
Defensa 713
Hasta el 18 de julio.  
En 713 Arte Contemporáneo accedemos a un trayecto muy especial. Vamos a recorrer un espacio organizado que nos hace pensar en las aporías de Zenón, la más conocida la de Aquiles y la Tortuga, la que nos habla de la infinitud del movimiento. La palabra ?aporía? no es gratuita, significa en griego ausencia de camino. Entonces dentro de la aporía pensamos el espacio como una sensación, una apariencia, una certeza de que algo es aunque no sea.

La metodología de esta investigación consiste en acompañar los recorridos de otrxs y registrar lo que ellos viven. Exactamente son 16 viajes. Se trata de ver lo que los otros ven en ese limbo que significa transportarse. ¿Dónde estamos cuándo nos movemos? ¿Cómo nos transforma esa experiencia, tan compleja, tan sinestésica, que es el movimiento en viajes, porque incluye lo táctil, lo visual, lo auditivo, lo olfativo?

Florencia Levy crea muy bien dentro de este sistema..El movimiento radica aquí no tanto en el desplazamiento en el tiempo y el espacio. El desafío es el movimiento de la subjetividad, la aporía quizás radique en ser protagonistas de las situaciones de los otros y crear en ellas a partir de lo aleatorio de las vivencias externas y desconocidas.

Por esos pliegues de la contemporaneidad, ella se mueve para convertirse en una navegante de la subjetividad ajena. Como la aporía, parece contradictorio. ¿Cómo sería posible navegar en la subjetividad ajena? ¿Cómo ver por los ojos del otro? Ya aquí lo que nos plantea Levy es justamente y cuando menos, movilizante.
Así llega el momento donde algo se empieza a contar. Nuevos recuerdos son aportados a la memoria por la artista, realizados ?hacia delante?, recuerdos prospectivos, recuerdos hechos en el futuro que van a generarse cuando sus protagonistas vean la muestra, leen sus testimonios, contemplen sus representaciones. Recuerdos que son porque pueden ser, porque la memoria, paradójicamente no conoce el tiempo.

Por un lado, Levy echa mano a soportes que parecen ideales para representar el movimiento, como son los del video. Pero ni remotamente es un plano registro. Está intervenido por su ojo, como todo lo que el ojo mira. Muchas representaciones son textuales, hablan de una necesidad de organizar este fluir de la conciencia que acompaña cada día nuestro como héroes ciudadanos en un discurso racionalizado y comunicable, que plantea desde la visión de cada quién, un tipo urbano posible.

A la hora de exhibir esta experiencia también se nutre de dibujos, mapas (en diálogo con lo que puede ser un linaje situacionista, tiene mucho de psicogeografías debordianas), músicas y hasta lo que puede ser la paradoja del movimiento inmutable: las plantas, esos seres que se mueven imperceptible, apariencias del movimiento en reposo.

Este proyecto viene de ser hecho en Dallas y viajará a Taipei. Si siguiéramos jugando con aporías y paradojas, esta nota es también algo que acompaña, registra, mira, desmenuza y traduce una serie de objetos estéticos de Levy en este otro objeto que puede ser un discurso teórico.

Así, al infinito, navegar subjetividades ajenas, crear miradas de miradas, la obra vuelve al espectador. Una artista parte en 16 recorridos de 16 personas y exhibe un corpus artístico que luego es retomado por cientos de espectadores que vuelven a crear obra, a acompañar su recorrido, a escribir una nota, a realizar otros viajes.

Publicado en Leedor el 23-06-2009