Mujeres teatristas

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En momentos en que los estudios de género y los derechos de las mujeres se someten a consideración continua dos mujeres teatristas del interior cuentan sus experiencias creativas.Mujeres de Teatro

Entre las situaciones auspiciosas que vivimos en el del V FESTIVAL NACIONAL DE TEATRO DE HUMOR, PREMIOS EMILIA 2009 y el CONGRESO NACIONAL DE DRAMATURGIA realizado en Zapala (25 y 26 de abril del 2009) y en San Martín de los Andes (27 y 28 de abril de 2009), organizado por Biblioteca Teatral Hueney y Argentores, sin duda la gran participación de un nutrido grupo mujeres teatristas es un hecho a destacar. Sin duda la gran participación de un nutrido grupo mujeres teatristas es un hecho a destacar. En un contexto socio-cultural en que los estudios de género y los derechos de las mujeres se someten a consideración continua, no siempre con el éxito deseado, consideramos que sería importante relevar aunque sea dos vocaciones llevadas a cabo con profesionalidad que las mujeres encaran en el interior de nuestro país. Esa Argentina tan vasta que muchas veces apenas conocemos, alberga en su interior profundo a muchas mujeres que desafiando un status quo monolítico se atreven a ser, afrontan las carreras que les permiten sustentarse y además son intensamente creativas cuando todo parece indicar que el aspecto doméstico amenazante como un alud, tiende a tapar el producto de la imaginación, el deseo y la libertad. Ellas actúan, escriben, dirigen, son maestras de teatro, asistentes, escenógrafas, vestuaristas y por sobre todo no se resignan a ocupar el lugar estático que la sociedad propone.

Así es como elegimos a dos mujeres que bien pueden representar a todas aquellas que restando horas a sus familias, trabajos, etc., dijeron ¡Presente! en todas las aristas que el arte teatral les propuso.

Adriana Allende es autora de ?Damas? 3ª mención de los Premios Emilia 2009.

Nació en La Plata en enero de 1967. Actriz, dramaturga y directora teatral vivió y realizó sus estudios en la ciudad de Córdoba radicándose luego en Esperanza, Provincia de Santa Fe. Desde hace 15 años dirige talleres de teatro para niños, adolescentes y adultos. Ha escrito diversas comedias para todo tipo de público, no editadas. Esta es su primera participación en un concurso de dramaturgia.

-¿Cuándo comenzaste a escribir y qué?

Adriana Allende: Yo dirijo talleres de teatro desde hace muchos años y cuando llegué a la ciudad de Esperanza empecé a realizar talleres infantiles. Comencé escribiendo dramaturgia para chicos y luego para jóvenes y hoy me estoy dedicando más a adultos.

Algo que fue siempre muy costoso es conseguir obras de teatro para mujeres. Tengo tres elencos integrados por mujeres. Hablando de la problemática de la mujer, como buena cordobesa el tema de la comedia lo llevo bastante puesto, el poder mechar lo social fue un desafío muy interesante. No es la primera vez que escribo obras, pero es la primera vez que me animo a presentarme en un concurso. Tengo otras obras hechas especialmente para mujeres. Siempre obviamente tocando la temática feminista, la cuestión social, buscando refugio en lo que no encontramos hoy, las respuestas que no están en ningún lado.

-Además, esas mujeres están todas a la intemperie y se las terminan arreglando de algún modo.

A.A.- Exacto, ayer me preguntaba una señora ¿cuánto vale una madre?, en un momento de la obra donde el hijo no quiere pagar el rescate. Es una pregunta en la que caemos todas. Porque estas madres viste, piden, rezan, suplican a los santos por que es lo único que tienen.

-Más allá del desarrollo intelectual que uno tenga o la clase social a la que pertenezca hay un momento de angustia en el que recurre a lo que sea.

A.A.- Claro, ellas recurren a lo que pueden, a lo que conocen porque están desamparadas y cada una con sus conflictos puestos en tono de comedia, no se profundizan demasiado pero quedan expuestos.

-Pensaba que esta obra sin el humor es una tragedia. Vos hiciste lo que a veces hace Woddy Allen, un cambio de tono cambia tragedia por comedia.

A.A.- Si, me pareció interesante y además en un lugar muy poco convencional. La imagen que me llevó a escribir fue una que es muy común en la terminal de colectivos de Córdoba que me pareció detestable, donde por debajo de las puertas de los baños las mujeres quedamos expuestas con nuestra ropa interior. Recordé esa imagen y en un primer momento comencé a escribir lo que era común en un baño de mujeres, pero no era donde quería llegar, así que después comencé a indagar acerca de cada mujer que entraba a ese baño cargando su mochila de vida. ?Damas? es una obra que la comencé a trabajar en un taller con Kartum, luego la dejé y fue José Serralunga quien me incentivó mucho para que me presentara, así que terminé de trabajarla y tuvo este resultado.

-Pienso ahora en ?Bagdad Café? y en la transformación que sufren esos personajes. Veía tu obra y pensaba lo mismo, que una estación de servicios es un lugar de tránsito en donde en un momento coexisten muchas vidas y cada una acarrea una tragedia y me parecía un espacio ideal para exponer muchas cosas.

A.A.: Claro, es un lugar de soledad, íntimo, pero compartido en ese momento por una circunstancia.

-También creí observar que había como una puesta en abismo porque por un lado estaban a la intemperie adentro de una estación de servicio y ese baño vuelve a dejarlas desarropadas y expuestas en sus angustias. ¿Tenés proyectado montarla?

A.A.- Obviamente la voy a estrenar a fin de año en mi ciudad. Una de las cosas por las que empecé a escribir para mujeres es porque vivo en un lugar que es una ciudad pero es como un pueblo grande con un montón de prejuicios donde la mujer todavía está bastante atada.

-Además, desde el momento que van al taller y hacen teatro dejan de ser mujeres domésticas para ser simplemente lo que deben ser, sujeto femeninos.

A.A.- Exacto, en ese espacio tengo profesionales, docentes, amas de casa…son dos horas de ensayos donde pueden ser ellas sin prejuicios. Te hablo de un lugar donde los prejuicios todavía existen y son muy fuertes.

-El feminismo ha avanzado mucho pero la sociedad no avanza al mismo ritmo y se siguen repitiendo las mismas arbitrariedades.

A.A- Fijate hasta qué punto esto es así que yo trabajo en una sala que me prestaron y que tiene 138 años y fue exclusivamente construida para coros masculinos de suizos alemanes en la época de la inmigración, por lo que para poder trabajar fue necesario cambiar los estatutos. Esto llevó un año y fue un trámite muy costoso y engorroso. Es una entidad sin fines de lucro que estaba cerrada completamente y que resurge a partir del teatro. Después de tantos años hubo que modificar los atributos para poder trabajar, pensá que la mujer no tenía derecho a voto y sólo podía presenciar las reuniones siendo viudas. Observá cómo a partir del teatro se logra cambiar la mentalidad.

En este momento tengo varios grupos de mujeres de más de 40 años y ellas tienen necesidad de hablar sobre las tablas de lo que les ocurre después de los 40. Esa es la edad que a mi me llama la atención.

-Es una generación muy sufrida, hijos de la represión…

A.A.- Esto lo hablábamos en el taller. El otro día escuché una expresión de una mujer mayor que decía ?madres éramos las de antes?, algo dicho con tanta liviandad y pensaba que tal vez a ella no le costó lo que a nosotras que estamos siendo madres de la transición, nosotros tuvimos abuelos de una generación militar, nuestras madres que estuvieron en el medio y nos dieron toda esa libertad que por algún lugar ahora tenemos que expresar y canalizar, esas mujeres tienen mucho para decir y es lo que yo admiro porque lo que dicen es muy trágico y lo hacen a través de la comedia.

¿Qué posibilidades hay de que hagas un taller tipo seminario que dure un sábado y un domingo, en alguno de los tantos espacios que se están generando en torno al arte y las mujeres?

A.A.-Yo elijo ser una reflectora de la problemática de las mujeres hoy, incluso la dramaturgia yo la inicio sobre el escenario que es una de las cosas que hablábamos hoy en el congreso, porque en los talleres, en las improvisaciones, en los ejercicios observo y anoto permanentemente y esa necesidad es lo que yo vuelco después en las obras. A veces cuando yo termino un texto y lo entrego me dicen ?ay, pero esto lo dije yo en algún momento en que estaba muy…?, quizás es un robo lo mío, pienso que me apropio de las ganas de ellas de decir algo, y por otro lado no me detengo en las técnicas ni de Stanislavski ni de otros, no tengo referentes en cuanto a eso. Me planteé al trabajar con adultos el estar libre de eso, el poder hacer la mía y creo que hasta ahora a dado resultado, en el sentido en que hace muchos años en los que vengo trabajando, cada grupo tiene su personalidad, no podés aplicar todas las técnicas con todos los grupos ya que tienen tiempos y procesos diferentes.

-¿Cómo se llega a esta conciencia de género? El despertar tiene un costo alto, yo lo he pagado, todas en algún momento lo pagamos. Rupturas, divorcios, despertares diversos.

A.A.- ¿Cómo llegan las mujeres…?. El tema es cómo alguien puede empezar a ver desde otro lugar lo que les pasa. El teatro es realmente milagroso, yo he visto cambios, resoluciones, creo que esto es lo que me hace feliz de este laburo, esa transformación de la mujer sobre el escenario, creo que yo aprendo mas que ellas porque se ven problemáticas muy complejas y de mucha adversidad y que hoy podamos sentarnos a charlar y que me digan ?esto me cambió la vida? no tiene precio, por eso no quiero atarme a ningún referente porque ningún referente tiene esta realidad que tenemos hoy y es que vos la tenés que pelear y ahí no hay Stanislavski que valga, entonces vos pensás que esta realidad, al poder ponerla en la dramaturgia logre que estas mujeres puedan sin haber estudiado teatro en su vida cumplir su sueño de subirse a un escenario y hacerlo bien y en su pueblo donde se criaron y que las aplaudan y que llenen cinco o seis salas…

-Y es indudable que se produce un click interno que genera un cambio, a veces las estructuras de las casas de la mujer doméstica, están tan fijas que no permiten que el cambio se desarrolle porque hay un temor a ese cambio que más de los otros, los que no quieren correrse de lugar (maridos, hijos).

A.A.-sobre todo los maridos…

– Cuando la mujer hace un cambio el otro tiende a quedarse fijado, pero si en definitiva el taller es un soplo de aire, la mujer está mucho menos reprimida, está pudiendo ser ella por fin después de años de ser la mujer ?de?, la madre ?de?

A.A.- Es que el teatro te abre la cabeza y en ese momento sos vos.


-Gracias por trabajar para y con las mujeres.

Andrea Russo es actriz, vive en Trelew, es otra de las Mujeres de Teatro y nos narra su historia con y para el teatro. Protagonizó la obra ganadora del primer premio y se lució con desenvoltura como si el escenario fuera su lugar natural. Le pedimos que nos narre sus comienzos.

-¿Cómo comienza tu aventura teatral?

Andrea Russo- Yo empiezo mi primer taller de teatro a los 9 años en el Teatro Verdi en Trelew, después a los 19 años en Córdoba en el Colegio MontSerrat y de regreso en Trelew en el año 96 o 97 estudio con Oscar Rodríguez, luego con Marisa Ungar 2 años, después estoy en Metateatro. Durante 3 años hicimos 3 muestras, teatro leído, La isla desierta de Roberto Arlt, mi personaje fue el jefe de la oficina, me tuve que caracterizar de hombre obviamente, con panza lentes pipa, después hicimos Las del Barranco, yo encarnaba a Carmen, después hicimos El cuerpo docente que es una serie de sketches de autoras de Córdoba de teatro independiente fue muy gracioso nos dio muchas satisfacciones y en el año 2007 llega el Teatro Nacional Cervantes a Trelew y hacen un casting para hacer Los Invisibles de Gregorio de Laferrere, y nosotros teníamos que hacer un monólogo de Nini Marshall, me presenté al productor general del Cervantes Marcelo León y el director Javier Barbulli y quede de una…

-¿Que monólogo de Niní te tocó, te acordás?

A.R.-No, ahora no me acuerdo, pero eran fabulosos, era la primera vez que yo hacía algo de ella. Bueno, Javier Barbulli se instaló 2 meses en Madryn, yo vivo en Trelew y ensayábamos de martes a domingo 5 horas por día, yo trabajo soy abogada, martillera pública, estoy casada tengo un hijo de 8 años, pero para hacer esto tenés que tener un laburo y una familia que te permita todo ese movimiento

-El equilibrio precario, muchas veces en que las mujeres nos desarrollamos?.

A.R.-Yo antes de este casting comentaba que me gustaría formar parte de un elenco pero bueno esa posibilidad no se dio y después de esa experiencia maravillosa que fue el Cervantes dije ahora sí tengo que empezar con todo esto. Entonces un día lo veo a García Moreno que es productor de Tela de Rayón y uno de los dueños de canal 3 y del diario Jornada y le dije si le gustaría producir teatro, me contestó que sí enseguida. A partir de ahí empecé a convocar gente, amigos, gente con la cual ya habíamos hecho teatro y otros que no pero que sabía que tenían condiciones y me contacto con Hugo Saccoccia y le pido comedias, le comento cuantos hombres y mujeres somos y comenzó a mandarme obras pero no había ninguna que me convenciera y un día me llama Hugo y me dice que en abril estaba el festival de teatro de humor y justamente la obra que fue premiada Bonyur Tailandia de Omar Lopardo ?aún no se había anotado nadie para hacerla porque es una obra larga ¿ te animás?? Yo sin saber de qué se trataba dije que sí, entonces hicimos varias reuniones con el productor y el elenco, el jurado nos aceptó y a partir de octubre del año pasado empezamos a ensayar.

-Complicado ya que con profesión, hijos, marido, todo se hace más cuesta arriba.

A.R.-Para que vos te des una idea todos nosotros arrancamos a las siete de la mañana con nuestros laburos, seguimos a la tarde, ya que vivimos en un lugar donde existe el horario del comercio, así que estás todo el día, regresas a tu casa ocho y media nueve menos cuarto y es llegar y cambiarte para ir a ensayar y volver a casa cerca de las 10 y media y en las últimas semanas no cenábamos con nuestras familias, ensayábamos los sábados y los feriados, los domingos, es decir, pusimos toda la carne a la parrilla.

– ¿Cómo lo eligieron al director?

A.R.-Bueno, hay una historia, la obra la concluyó Matías que trabaja en canal 3, yo sabía que él era actor como su suegro que es un actor conocido en Trelew y hablando con Marcelo me comenta sobre él y yo le pedí que se uniera ya que además es actor profesional y guionista y nosotros somos todos vocacionales. En realidad al final en la obra tomó otro rumbo ya que le primer director?

-¿Fue un romance que duró poco?

A.R.-Si, gracias a dios 14 días antes nos abandonó porque dijo que él estaba acostumbrado a trabajar con actores profesionales, pero él no podía dirigir ni el tránsito por ahí…bueno y estaba Matías que nosotros hicimos venir para que empiece a colaborar ya que estábamos desesperados, bueno, finalmente esta hombre se fue y Matías terminó dirigiendo y actuando porque hace el personaje del mecánico.

-¿Y porque se llama El Viento?

A.R.-Había que ponerle un nombre que tuviera que ver con nosotros e imaginate que viviendo en Trelew tenemos mucho viento y dijimos: está siempre tiene mucha fuerza, con el viento no se puede y con nosotros no van a poder.

-Eso hace significar de donde proviene el grupo…¿Más proyectos aparte de este?

A.R.-El proyecto esencial de este grupo es poder ofrecer dos obras por año, tenemos los derechos de Bonyur Tailandia hasta agosto en la Patagonia, porque en Buenos Aires lo van a empezar a preparar, el tema es en junio empezar a preparar otra obra de la cual nuestro director es coautor. Nuestra ciudad tiene alrededor de 110000 habitantes por lo que podes hacer 4 o 5 presentaciones de una obra en forma alternada, pero se puede salir de gira por la provincia.

-Gracias Andrea, han salido al ruedo con la obra que ganó el primer premio y lo han hecho con una gran nobleza y calidad.

Publicado en Leedor el 30-05-2009