El rufián de la escalera

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El teatro de Alezzo es un teatro depurado de extravagancias. Todo un mundo es posible a partir del trabajo del actor consigo mismo y con el mundo que lo rodea.

?Yo creo que la forma de dirigir tiene que ver con dos elementos: Con el texto que uno tiene entre manos, en relación al elenco que uno tiene en frente y esto determina la forma en que uno va a trabajar(?)?1

Si tuviese que transmitir una sensación que me causó esta obra, sería la de volver a ver un teatro depurado de extravagancias. Ese tipo de teatro que propone el trabajo con el conflicto interno que cada personaje posee, el que sostiene que todo un mundo es posible a partir del trabajo del actor consigo mismo y con el mundo que lo rodea; suele ser el tipo de teatro que una aprende en sus primeros pasos, con todo lo positivo que ello tiene.

La puesta en escena nos transmite el nudo central de la dramaturgia: el dolor que padece este joven gracias a la irrupción desafortunada e impensada de este matrimonio (formado entre una ex prostituta y un matón) en su vida.

La escenografía nos propone un ambiente realista: una cómoda, un sillón y una mesa de estar en un primer plano. Detrás y por el sector izquierdo, una cama; por el derecho la cocina.
La iluminación acompaña los climas de la obra. Antes de comenzar dos luces puntuales nos indican dos focos de atención: una pecera y un candelabro. La primer pregunta que surge es porqué. Lo entiendo como una decisión estética, pero sé que hay algo más. El final me indica la importancia de la pecera, no como tal, sino como simbología de un valor humano alterado: importa menos el asesinato de un hombre que la muerte de un pez. El candelabro es utilizado en una acción que va acompañada de un texto en donde resuenan las ideas de temor y soledad.

Al comenzar la acción las luces iluminan todo el escenario con diversos focos de intensidad. Interesante es la elección de una luz ínfima y dirigida al rostro de la actriz en un momento crítico de la obra.

Sorprende gratamente la elección musical. Diferente a lo que se cree por convencional, crea disparadores en la imaginación en donde hay que ?tomarse el trabajo? de hilvanar las imágenes y las sensaciones con la mente.

El texto tiene un gran protagonismo en esta historia. Nos ubica en situación, nos hace reír por momentos, nos emociona por otros. Ello se logra gracias al nivel de detalle con que se trabajó el diálogo y la relación que hay entre estos protagonistas.
Los personajes están bien definidos: cada cual tiene su postura corporal, sus acciones, su forma de hablar, su forma de vestirse?

El teatro de Alezzo logra revindicar a la figura del actor como generador de circunstancias, de matices, de emociones, de historias.

[1] Nota realizada al director. Registrada en la audiovioteca de Bs AS : http://www.audiovideotecaba.gov.ar, 2007

Publicado en Leedor el 29-05-2009