Subió la Carne

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Todos los viernes y sábados los espectadores lloran de risa en sus butacas en el Teatro La Comedia.
A lo largo de la historia muchos teóricos se ocuparon del humor. ¿De qué nos reímos? ¿Qué es la risa? Bergson respondería que la risa es algo inherente sólo al ser humano. Pero la risa no es sólo un modo gestual de mostrar felicidad sino que también es un mecanismo de descompresión emocional.

Sigmund Freud al ocuparse del chiste y su relación con el inconsciente reparaba en que el chiste se hace y el humor se construye. Así, diversos mecanismos de construcción de ese difícil arte de hacer reír importan diversos mecanismos: condensación, desplazamiento, juego de palabras, el doble sentido, etc. El chiste está intrínsecamente vinculado a lo que la persona que lo emite siente respecto del mundo. De modo que es necesaria una empatía del espectador con esos modos de ver.

?Subió la carne? el último espectáculo de Grupo ?Carne de Crítica? integrado por Francisco Pesqueira, Claudio Pazos y Carlo Argento, éste último a cargo de la dirección, ofrece una variable del humor que con una sutileza inusual aborda temas que la realidad suele arrojarnos a la cara y que se presentan muchas veces como una tragedia. Pero en el ámbito del teatro La Comedia, ningún espectador se pone serio, sino que, por el contrario, inicia un camino hacia la carcajada más abierta y franca a poco de iniciada la obra.

El espectáculo retoma los mejores sketches de los anteriores y aborda un sinnúmero de temas que desde la antigüedad hasta esta tardomodernidad globalmente cruel, acucian al género humano.

?Ay enfermera? retoma en tono flamenco y saladillo el tema de la falta de seguro médico, afuera de la salud, afuera de la vida, adentro de la ambulancia y a merced del chofer.

En ? I?am black?, la condensación y repetición de palabras como blanco y negro, proponen asociaciones en el espectador que no sólo forman una constelación semántica con respecto a la significación de estos colores que deviene en una clara formulación de la discriminación a la que son sometidos los que no son blancos. Pero lejos de propiciar una formulación dramática, la descompresión que la risa provoca, permite que nos encontremos con los lugares comunes y muchas veces anquilosados que han permitido por siglos dejar a los individuos de color un escalón o varios, por debajo del género humano.

?la Ley es legal? pone en escena la dificultad de aceptación de la unión homosexual, mostrando cómo desde el mismo seno de la ley se trata de burlarla, porque a nuestra sociedad aún le quedan materias por aprobar en cuestión de los derechos de las llamadas minorías.

?Mi mamá me mima? examina con ingenio y perspicacia la vieja dicotomía letrados/iletrados, ?Abuelito dime tú? desacraliza los dibujos animados a partir de una peregrinación de Heidi y Clarita al santuario de la mártir ?Santa Verónica Sofía? víctima del maltrato infantil, que se presenta desopilante en el cuadro anterior, a cargo de unas tipificadas madres de familia que departen en un bautismo y son nada más ni nada menos que el resultado de varias generaciones de represión y violencia política.

Todos los tópicos que se ponen en escena parecen el resultado de investigaciones de campo que revisadas y vueltas a tratar son re-elaboradas y carnavalizadas para así mostrar con irreverencia, audacia y desenfado una realidad que sobre el tratamiento impecable de los temas posee un plus: el talento.

Claudio Pazos y Francisco Pesqueira bailan, cantan, se trasvisten y en cada paso de comedia lo que sobresale es el talento. Versátiles y con una continuidad asombrosa, exhiben desde el comienzo y hasta el final, una variedad de matices que se impone, evidenciando que el humor en todas sus variables es un género grande. Sólo con una gran formación en actuación, canto y baile y con una dirección precisa hasta el milímetro como la que lleva a cabo Carlo Argento, se obtiene este resultado.

?Subió la carne? como sketch que da nombre al espectáculo, enmarca todo la obra que a través de la disrupción de la risotada asedia cómo somos, no refracta y revulsivamente nos muestra.

Todos los viernes y sábados los espectadores lloran de risa en sus butacas agradecidos ya que, descomprimir emocionalmente a través de las carcajadas les permite una reflexión desde el humor sobre las calamidades, imperceptibles para muchos, que nos asolan cada día.

Publicado en Leedor el 28-05-2009