Arte originario

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El mundo simbólico de los aborígenes del Noroeste argentino en una colección en el Bellas Artes de Buenos AiresARTE ORIGINARIO: diversidad y memoria.
Museo Nacional de Bellas Artes
Av. Del Libertador 1473. Buenos Aires.

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Esta exposición que nuclea piezas de la colección de Francisco Hirsch en su donación a la Cancillería Argentina en primer lugar, la colección Guido di Tella del Museo Nacional de Bellas Artes en el segundo y otras de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata, ha sido organizada con el argumento que nos acerca a la apreciación y compresión del arte de los pueblos primeros del territorio argentino, en lo que es hoy su zona Noroeste.

La ambientación del pabellón de la planta baja es perfecta. Pequeñas cajas o cubos transparentes encierran, -muestran- las piezas, que cuentan con sendas fichas que las identifican. Las cajas se encuentran distribuidas en el recinto, sólo separadas por columnas removibles que aseguran cierta intimidad para la observación de los objetos. La iluminación amortiguada crea una atmósfera especial en la sala, tanto como para poder retroceder en el tiempo. Pero también es cierto que en los aspectos técnicos, sirve para preservar colores que podrían verse afectados por una iluminación intensa.

Se recrea vigorosamente un período de dos mil quinientos años, transcurridos entre el primer milenio antes de Cristo y la primera mitad del siglo XV de nuestra era. Se trata de un lapso donde los pobladores aborígenes del Noroeste dominaron los procedimientos de la cerámica, el tejido, la metalurgia, la escultura de piedra y la madera.

Entre las piezas observadas encontramos algunas que impresionan por su expresividad. Especialmente entre las súplicas y las placas de bronce descubrimos detalles que nos permiten modificar nuestra forma tradicional de apreciar el arte aborigen y su mundo simbólico.

Existen en ellas trazados que las acercan por su simplicidad y pureza a los diseños del modernismo y otras veces a un mundo fantástico o surrealista por la profusión y variedad de los signos representados.

En particular en las obras que los arqueólogos han dado en llamar ?suplicantes? se observan sus formas escultóricas en piedra que las acercan a la anatomía humana. Se compendian sus extremidades inferiores y superiores en dos arcos que organizan la figura disponiendo la cabeza y cara como en un movimiento de elevación. Resulta notable el carácter de síntesis otorgado a las figuras.

En un disco de metal de la Cultura Aguada, perteneciente a la Colección Hirsch de la Cancillería Argentina, la evidencia arqueológica observada desde una perspectiva artística nos revela la armonía de la composición y su simetría a veces sólo interrumpida por una diagonal de figuras geométricas de líneas convergentes.

También encontramos piezas de cerámica de las Culturas Aguada y Ciénaga como vasijas profusamente decoradas con dibujos de características modernas, escudillas y vasijas de formas depuradas igualmente ornadas con dibujos en guardas, todas ellas que sirvieron a actividades hogareñas o de culto en la sociedad de los pueblos originarios de nuestro noroeste.

A falta de textiles, la exposición se complementa con tres cuadros inspirados en las tramas y los diseños observados por tres artistas plásticos : César Paternosto con un óleo denominado Äpu?II (1986) bellísimo en su diseño geométrico y sus colores terrosos; Alejandro Puente con ?Killakas?(1986) y Joaquín Torres García con su simbólico Ärte constructivo?(1942). En ellos se comprueba la utilización del arte textil de los pueblos originarios, como fuente de inspiración para artistas plásticos de épocas más recientes.

Sólo nos queda recomendarles concurrir a esta exposición para disfrutar con la observación de muchas piezas más de estas colecciones que no resulta fácil reunir habitualmente.

Publicado en Leedor el 9-05-2009