Mario Benedetti

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Un fragmento de “La muerte y otras sorpresas” releido el día de la noticia de la muerte de Mario Benedetti.El día de la fecha, volveré a festejar (como tantas otras veces al terminar de leerlo) “El cumpleaños de Juan Ángel”, que muy atrevida suelo decir, mi libro preferido de Mario Benedetti.

El lo sabía, el lo sabe, todos los sabemos, todos los días nace un ángel.

7 de la madrugada, mi despertador es la radio que se enciende, me advierten de la niebla, de los grados bajo cero.

Una noticia que me destapa, hoy no es la vida por delante que me empuja a soltarme de la cama, sino “La muerte y otras sorpresas”, ese libro que robé de mi biblioteca del sector de Mario, para releerlo en mi viaje matutino.

Reproduzco un fragmento, del primer cuento que tituló “La muerte”, para poder comenzar a escribirlo.

(…) Había que ser honesto, sin embargo, y reconocer de antemano que allí iba a ser menos egoísta, mas increíblemente generoso, porque si se destrozaba en ese pensamiento (y seguramente se iba a destrozar) no sería pensando en sí mismo sino en ellos, o por lo menos más en ellos que en sí mismos, más en la novata tristeza que los acechaba que en la propia y veterana noción de quedarse sin ellos. Sin ellos, bah, sin nadie, sin nada. Sin los hijos, sin la mujer, sin la amante. Pero tambien sin el sol, este sol; sin esas nubes flacas, esmirriadas, a tono con este país; sin esos pobres, avergonzados, legítimos restos de la pasiva; sin la rutina (bendita, querida, dulce, afrodisíaca, abrigada, perfecta rutina) de la Caja Núm. 3 y sus arqueos y sus largamente buscadas pero siempre halladas diferencias; sin su minuciosa lectura del diario en el café, junto al gran ventanal de Andes; sin su cruce de bromas con el mozo; sin los vértigos dulzones que sobrevienen al mirar el mar y sobre todo al mirar el cielo; sin esta gente apurada, feliz porque no sabe nada de sí misma, que corre a mentirse, a asegurar su butaca en la eternidad o a comentar el encantador heroísmo de los otros; sin el descanso como bálsamo; sin los libros como borrachera; sin el alcohol como resorte; sin el sueño como muerte; sin la vida como vigilia; sin la vida simplemente.* (…)

* Benedetti, Mario; “La muerte” en La muerte y otras sorpresas :- 1ra ed- Buenos Aires, Seix Barral, 2006

Publicado en Leedor el 18-05-2009

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