Agosto

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La suma de talentos conforma un resultado formidable: Agosto esta bien dirigida, bien actuada y es aplaudida como corresponde.Anoche en el teatro Lola Membrives se llevó a cabo la función de prensa de Agosto, Condado Osage. La obra narra el encuentro de una familia tras la desaparición y posterior suicidio del padre. Así, la muerte oficia como disparador para representar una intrincada madeja de secretos que se irán develando hasta hacer estallar en mil esquirlas una familia que si ya tenía dificultades para reunirse, conforme los conflictos, secretos y mentiras se develan, pierde una última oportunidad de permanecer unida.

Una madre adicta a toda clase de pastillas y un padre que bebe y se mata, desatan un ovillo colmado de nudos gordianos que, como primogénita, Mercedes Morán encarnado a Bárbara irá desatando en esa breve estadía en la casa paterna, donde todos se congregan tras la desaparición y muerte de Ramón, en la piel Juan Manuel Tenuta a quien vemos en el comienzo de la obra contratando una ayudante para Violeta, a cargo de la siempre brillante Norma Aleandro, mientras le glosa unos versos de T. S. Eliot, que configuran un indicio.

Egoísmo, desamor, traición, un vínculo incestuoso, problemáticas típicas de los adolescentes, etc., irán mostrando la conflictiva existencia de una familia de hoy.

La obra tiene un tono equilibrado que hace uso del humor para contar situaciones sumamente dramáticas. El guión adaptado por Mercedes Morán acierta en la construcción de lo humorístico sin apelar al chiste o al gag fácil, sino construyendo la situaciones que promueven hilaridad en el publico.

Claudio Tocalchir ha dirigido con eficacia una pieza que dura casi tres horas (con un pequeño intervalo) y que, a pesar de su extensión no decae y promete cada vez más, conforme se desarrollan las situaciones.

El diseño de iluminación conduce a las situaciones y es de una precisión notable, colaborando en los diversos climas de la obra y acompañado al proyecto de arte, toda vez que René Diviú ha creado una escenografía que, a escala real, reproduce una casa de tres plantas en la que en diversas oportunidades suceden acciones en forma simultánea. Los personajes transitan por el imponente espacio escénico y al llegar a la última escena el espectador concluye que todos, sin excepción, han sido aprovechados.

Norma Aleandro y Mercedes Morán transitan todas las situaciones con una solvencia que sigue sorprendiendo, emocionando y despertando ovaciones. Julieta Zylberberg, como hija de Bárbara, se revela como una actriz de porte, al igual que Mónica Lairana que encarna a Blanca, la ayudante doméstica.

Lucrecia Capello saca a relucir una vez más su talento inagotable y junto a Horacio Roca y Juan Manuel Tenuta, Antonio Hugo, eleva el nivel de un elenco sin fisuras, ya que Andrea Pietra, Gabo Correa, Eugenia Guerti y Fabián Arenillas explotan al máximo sus roles.

El teatro de la calle Corrientes está de fiesta ya que la suma de los talentos es igual al resultado: una obra formidable, bien dirigida y actuada con oficio sagrado que tuvo cinco excepcionales minutos de aplausos sostenidos de pié. Gran augurio para un estreno.

Publicado en Leedor el 18-05-2009