El beso de la mujer araña

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La puesta de Rubén Szuchmacher aparece en un contexto socio-político convulsionado como para re-presentar lo que en los discursos oficiales aparece de continuo pero en la realidad no se verifica: aceptar al diferente es difícil, pero es el único camino.La crítica literaria coincide en leer ?El beso de la mujer araña? como un cambio en la literatura de Manuel Puig. Con un factura más llana y sin apelar a procedimientos constructivos complejos como en textos anteriores, la obra se articula en base al diálogo que sostienen dos reclusos. Las escenas se suceden y muestran un in-crecendo del vínculo entre esos seres dispares que son Molina y Valentín. Lo verdaderamente interesante es, cómo esta obra situada en 1974 y compuesta de escenas sucesivas, pone sobre el tapete temas tales como: la antinomia cultura letrada/iletrada, vislumbra las problemáticas construcciones de género (hoy tan vitales) y acentúa la cuestión política en un momento sumamente álgido de nuestra historia.

La puesta de Rubén Szuchmacher, cuyo guión fue adaptado para teatro por el propio Puig en 1980, aparece oportunamente en un contexto socio-político convulsionado como para re-presentar lo que en los discursos oficiales aparece de continuo pero en la realidad no se verifica: aceptar al diferente es difícil, pero es el único camino.

La escenografía y el diseño de iluminación acompañan la historia, demarcando la primera un área de convivencia nimia en la que la única posibilidad es relacionarse y marcando la segunda, el paso de los días que, como hojas de un calendario que se vuelan y expanden el tiempo del vínculo.

Humberto Tortonese en la piel de Molina saca a relucir su oficio, Martín Urbaneja acompaña componiendo un Valentín que cae en el circuito de ese amor tan especial que aparece en una celda carcelaria. Ambos dieron la impresión, en la primera función, de no haber estallado aún en el ser del personaje.

Que Puig esté en la escena porteña es motivo de festejo ya que sus textos seducen hoy tanto o más que hace 20 años. Pues si bien, el contexto de producción de ?El beso?? nos resulta lejano, nuestra sociedad sigue mostrando síntomas de intolerancia y perfidia con respecto al ?otro?.

Publicado en Leedor el 11-05-2009