Del tiempo y la ciudad

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Del director inglés Terence Davies, poco conocido por estas latitudes, nos llega su última obra, ya presentada en la más reciente edición del Festival Internacional de Mar del Plata

Debemos agradecer la iniciativa del distribuidor independiente al que se le deben los estrenos de ?La mejor juventud? y la reciente ?Jardines de otoño? por permitirnos acceder a ver el film británico ?Del tiempo y la ciudad? en dos salas de arte (MALBA, Arte Cinema) de Buenos Aires.

Terence Davies posee una no muy extensa filmografía, en su mayor parte autobiográfica y virtualmente desconocida en nuestro país. Se inicia con tres cortometrajes (?Children?, ?Madonna and Child?, Death and Transfiguration), que siguen a un mismo personaje (Robert Tucker), alter ego del realizador y que se pueden ver de una sola vez en ?The Terence Davies Trilogy?, que fuera editada en 1984.

Su primer largometraje (?Distant Voices, Still Lives?) data de 1988 y permanece inédito en Argentina. En cambio, su siguiente film, aquí conocido como ?El mejor de los recuerdos? (?The Long Day Closes?) era hasta ahora el único estrenado localmente, centrándose en un niño de once años con diversos conflictos (sexuales, religiosos, familiares), similares a los experimentados por el director en su adolescencia.

Los siguientes dos largometrajes tampoco fueron estrenados por aquí. ?The Neon Bible? de 1995 y ?The House of Mirth? del año 2000 se apartan un poco de su filmografía anterior, al ser adaptaciones de obras literarias.

Y llegamos a su obra más reciente y primera incursión en el documental. El título remite al paso del tiempo y los cambios que éste produce, particularmente en las personas pero también en la ciudad donde naciera. Nos referimos a Liverpool, nombre que inmediatamente se relaciona con dos pasiones como el fútbol y el rock. Esta última asociación resulta inevitable al ser la cuna de los Beatles, evocados por el director en forma peyorativa, cuando asevera que prefiere netamente la música clásica. Curiosa y discutible afirmación para quien utiliza en su banda sonora una canción de otro gran conjunto de rock nacido en la misma época, nos referimos a The Hollies y su hermosa melodía ?He Ain?t Heavy He?s My Brother?.

De todos modos y pese al reparo de alguien que, como este cronista, considera al grupo de Lennon y McCartney un fenómeno musical no superado es necesario destacar en ?Del tiempo y la ciudad? la increíble maestría con que Davies ensambla las imágenes y el sonido. El uso de obras clásicas de Liszt, Handel, Mahler, Brahms y Faure se complementa con canciones más populares como la ya citada canción de The Hollies así como ?The Folks Who Live in the Hill?, éxito del ?50 de Peggy Lee y la famosa ?Hooray for Hollywood?. La inclusión de esta última seguramente responde a la admiración del director por el cine de ese origen y a que la primera vez que fue al cine en su vida fue para ver ?Singin? in the Rain?, cuando tenía apenas siete años.

Hay un notable trabajo de montaje que alterna viejas imágenes de su ciudad natal y de la cercana New Brighton a la que se accede vía una especie de ferry. En sus playas se reunían en forma compacta miles de personas durante la temporada estival, que recuerdan a fenómenos similares en nuestros propios balnearios y hasta hacen pensar en el film local homónimo.

No menos impactantes son las imágenes captadas durante la segunda guerra con la partida de los soldados, alternando el blanco negro con el color. Dos de los poderes de Inglaterra tampoco están ausentes: la realeza con imágenes del casamiento de la Reina Isabel (hace más de sesenta años!) y de la iglesia, a la que el director rechaza manifestando su profundo ateísmo. Es justamente la voz en off del propio Davies la que se escucha alo largo de todo el metraje, aportando además numerosas referencias literarias (T.S.Eliot, Joyce, Dickinson, etc). Hay mucha nostalgia en su relato sobre todo cuando muestra como ha cambiado Liverpool, al desaparecer parte de sus viejas construcciones y haber sido reemplazadas por monoblocks de gris apariencia. Pese a ello dan ganas de conocer esa ciudad de medio millón de habitantes, al borde de un río casi mítico como el Mersey. Una buena forma de acercarse a ella es ver este film, que sin duda sobresale dentro del hasta ahora bastante mediocre panorama de estrenos en lo que va del año.

Publicado en Leedor el 9-05-2009