Chinoy

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Entre los nuevos nombres de la cancion chilena, Chinoy suena como el símbolo indiscutible del cambio que se impone.
LA NUEVA CANCION CHILENA:

Algo se está despertando en Chile. En la calle y por los bares de Bellavista o de Cumming se habla de una nueva ola de cantautores.

Los fantasmas de la Parra y de Victor Jara se invocan en las voces de una nueva generación de artistas que ha hecho del estrabismo su bandera. Folk-punk, pop-folk o dirty trova, son algunas de las etiquetas que ya circulan por los medios para dar molde a un hecho; y es que la canción chilena parece estar de nuevo desperezándose.

Nombres como el de Camila Moreno, Natalia Molina o Chinoy son hoy cada vez más referidos entre el público, y lo que sorprende es que ninguno de estos artistas cuenta con disco en su haber hasta la fecha. Eso mismo debió de llamar la atención del también joven director de cine Andres Wood, quien para su última película, ?La buena vida?, pidió la colaboración de Chinoy para el tema principal de la banda sonora. El siguiente artículo trata sobre la trayectoria de este joven y ya mitificado cantautor, símbolo indiscutible del cambio que se impone.

CHINOY: UN CUERPO DIVERGENTE

Nacido en San Antonio en la década de los ochenta. Criado – según cuenta ? en los cerros, ?entre pichangas y peleas?, aprendió pronto de cómo viene la vida en la calle. Probablemente empezó a cantar imitando el sonido de las aves, alguna de las mañanas que se escapó de la escuela, a columpiar sus ojos frente al océano. Pero no fue hasta la adolescencia que bajó rodando al puerto, al encuentro del hampa orillera, y allí, carne de muelle, debe ser donde asumió los voltios de su generación.

Desde bien chico había querido tocar en algún grupo y aunque fuera un hijo de la trova, llegó por década, más rápido a la escena punk. De grupos como la Polla Records, Los Ramones, Sex Pistols o Fanáticos aprendió la actitud que ha hecho de hoy lo que es, un sueño hecho de pasos, flaco y divergente.

Tras montar su primera banda punkera en San Antonio, Don Nadie, con la cual llegó a grabar una maqueta, cruza la cordillera y llega a Bahía Blanca, donde cumplirá una primera etapa argentina, tocando en la banda de metal, Diadema. Corría el año 2000. Tras regresar de nuevo a San Antonio para dedicarse a la pintura, comienza a darle forma a su faceta acústica. En este periodo coincide con la banda Loquero, quienes impresionados por su garra sobre el escenario lo invitan a La Plata. Allí conoce a los Naisser, a los que se unirá durante un tiempo. Es en esta segunda etapa argentina donde Chinoy perfila su lado solista y empieza a ofrecer algunas actuaciones como tal. Ya han pasado siete años y lo que sigue es lo que hoy nos encontramos, el regreso de nuevo a Chile, pero con un cambio de puerto, el suyo natal por el de Valparaíso. Esta vez Chinoy emprende definitivamente camino solo, guitarra al hombro y la poesía en los pulmones. La rabia adolescente se integra como un jirón de historia en el cuerpo del ahora cantautor. La vuelta a su raíz es un hecho no exento de matices. La herencia trovera aflora como un delgado tallo entre cascotes y salitre. Trova & punk, así es como gritan hoy los hijos de la tierra.

Dice que llegó a Valpo buscando el desorden que lo agitara. ¡Y sí lo hizo! Enseguida conecta con la bohemia porteña y comienza a tocar por bares para ganarse el pan. No tarda tiempo en convertirse en el rumor que transita las callejas, pero él, fiel a sí mismo, continúa inalterable, siempre tras el brinco de algún verso o el gas esquivo de alguna melodía. Chinoy deambula, cabizbajo, crece y llega a la obra por la intuición del vago. Se habla de que ostenta más de cien composiciones. El rumor llega a Santiago. Grandes como Redolés o Manuel García lo reivindican e invitan a sus directos. Telonea a Pedro Aznar y es invitado a la fiesta de los ?Cien años de Allende?, donde actúa en el estadio Víctor Jara ante miles de personas, sin tener aun ningún trabajo firmado. Definitivamente, ha nacido un mito, el mito Chinoy.

Verlo actuar es sentir una descarga. Sólo en los primeros acordes uno siente el voltaje que se le viene. El rasgueo feroz de su guitarra calienta el ambiente y cuando la voz por fin se hace para desgranar los versos, la experiencia alcanza una mística increíble. El público se arroja, como él, a un trance que podría durar horas. Su poesía, hecha de exquisitos símbolos, narra la vida desde un prisma iluminado. Su voz delgada, como un trino, se hace textura inflamada que prende a coro en cada estribillo. Chinoy es el mismo en cada pausa, parco y tímido, pero al arrancar el grito, el misterio se desdobla e inunda la sala como un océano.

Tras algún intento errado por entrar a grabar, parece que por fin en 2008 se anima a meterse en los estudios Huevo Records, de la mano del productor chileno Mowat. La dupla está hecha y ambos concretan actualmente el que será el disco debut de Chinoy, ?Que salgan los dragones?(Quemasucabeza). Con un alto índice de misterio al respecto, se puede leer en alguna declaración del productor que el trabajo se está realizando entre Chile y Alemania, país donde reside éste último. También se nos informa de un segundo productor en discordia, Zarrata, quien además se encarga de la parte ejecutiva.

Por el momento ya se puede escuchar el primer single de adelanto, ?Klara?, dentro del sitio oficial del artista: www.myspace.com/chinoysite, el cual lleva registradas hasta la fecha más de 300.000 visitas. Parece que la red se ha convertido en la principal plataforma de promoción de este joven cantautor. Cabe señalar que andan circulando ya varias recopilaciones de sus temas registrados de directos y radios, los cuales pueden descargarse de manera gratuita desde el blog: www.laultimapapita.blogspot.com. Pero ojo, Mowat sale al paso y aclara que el nuevo material poco tiene que ver con lo escuchado anteriormente. Así es que sin más, tendremos que esperar a ver con qué nueva textura nos sorprende Chinoy, y si ésta cumple definitivamente nuestras expectativas.

Publicado en Leedor el 7-05-2009