Dolor exquisito

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Ricardo Ibarlucia y Emilio García Whebi traspolan al mundo del teatro la particular poética de Sophie Calle. No debería subestimarse ningún dolor.

El hecho de existir nos arrastra a periplos inimaginables. ¿El eje de ello? Vivir.

Esto implica aprendizaje y el aprendizaje, en algunos casos implica tristeza y frustración. La clave (para no morir en el intento) consistiría en cambiar la perspectiva con la que miramos los hechos de la vida y poder reconocerlos hasta procesarlos.

Eso es precisamente lo que realizó Sophie Calle en su trabajo ?Exquisite Pain?.

Se presenta en su vida un hecho concreto: la pérdida de un amor y con ello la pérdida de lo que llamamos felicidad.

Frente al desgarro, una acción: explorarlo, conocerlo y superarlo. A raíz de ese objetivo Sophie recorre minuciosamente los hechos anteriores al punto que ella llama ?el más doloroso de mi vida? y decide conocer los momentos más dolorosos de algunas personas que la rodean a modo de exorcizar su dolor.

?Dolor exquisito? en versión de Ricardo Ibarlucia y dirigida por Emilio García Whebi traspola al mundo del teatro la obra de Sophie Call.

Es importante el nivel de producción que soporta a esta pieza teatral: un viaje por parte de la actriz y el director a Japón, recorriendo los mismos lugares que recorrió la nombrada artista conceptual; el auspicio de Fundación Proa, Osde y Szterenfeld así como el C.Cultural Rojas entre otros y el aporte de actores y actrices como Pompeyo Audivert, Cristina Banegas y Gaby Ferrero.
Cada disciplina que conforma a la obra tiene un alto nivel de calidad, desde la producción de escenografía y vestuario hasta la fotografía, la música y el sonido; esto no es de extrañarse cuando se trata de proyectos en los que se involucra el director García Whebi.

La propuesta escenográfica se relaciona a primera vista con una tendencia minimalista, pero entendemos que el tono blanco y las luces de neón se relacionan con una estética japonesa.
Es un escenario construido particularmente para la ocasión, permitiendo una obra de carácter nómade en lo que respecta al espacio donde pueda desarrollarse.

Una silla para la actriz, una silla para el muñeco y un armario estéticamente parecido al usado por Sophie Calle en otra de sus obras.

Sabiendo que el director es el co-creador de El Periférico de Objetos (un tipo de teatro que propuso un desarrollo a través de los objetos y los muñecos) se entiende el porqué de la presencia de un muñeco en escena que luego será el esqueleto de los diferentes testimonios planteados.

Por ultimo resta nombrar un elemento tan protagonista como la actriz: la pantalla detrás que, a través del texto y las imágenes nos cuenta los diversos estadios que encierran a esta historia.

La interacción de la actriz con las imágenes de esta pantalla van construyendo el relato. Hay dos divisiones posibles cuya bisagra es el momento preciso del dolor exquisito: el momento previo y el momento posterior al mismo. El primero se define en una narrativa del tipo epistolar, en boca de la protagonista sobre lo sucedido en su viaje a Japón.; en el segundo momento toma protagonismo la figura del muñeco a quien se le adjudican diferentes rostros (mediante un proyector) y diferentes relatos. Allí los personajes cuentan cual es el momento más dolorosos de sus vidas. ¿El objetivo? Relativizar su dolor y así apaciguarlo. Un recurso que provoca cierto estupor debido a las deformaciones que produce la tela, en los rostros de los relatores.

Es interesante el recurso utilizado para la representación de ese instante ?exquisito?: una canción cantada en vivo por la protagonista de la obra personificada por Maricel Álvarez y que funciona como el alter-ego de Sophie Calle.

Hay por parte de la actriz nombrada una investigación sobre las diferentes emociones y matices que se pueden usar para contar lo mismo en diferentes momentos de la vida. Las perspectivas con las que se mira el momento ?más doloroso de su vida? varía de acuerdo a la distancia temporal con el que se lo mira.

Es una actuación precisa y sobre todo muy prolija. Desde el punto de vista de espectador, le sacaría una pizca de prolijidad y le agregaría una pizca de desenfreno.
El resultado es un espectáculo de alta calidad de producción que relata con un buen soporte tecnológico, una actuación correcta y con un claro proceso de construcción de obra, el momento más doloroso en la vida de la protagonista.

Publicado en Leedor el 26-04-2009