Duplicidad

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Luego de una ausencia bastante prolongada de la pantalla en roles centrales cinematográficos, regresa Julia Roberts reencontrando por segunda vez al ascendente Clive Owen
Pese a haber debutado ambos actores el mismo año (1988) y a que Clive Owen es tres años mayor, la primera ?duplicidad? podría aplicarse al número de películas filmadas. En efecto, Julia Roberts casi lo hizo el doble de veces que su coprotagonista. Es por otra parte la segunda vez que se encuentran luego de haberse cruzado en ?Closer?.

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?Duplicidad? (?Duplicity?) es la segunda película de Tony Gilroy, cuyo debut (?Michael Clayton?) había impresionado muy favorablemente hace apenas dos años. En esta oportunidad no puede evitar provocar una sensación de ?deja vu? en el espectador quien probablemente sentirá que esta película ya la vio antes. Lo que variará seguramente será la obra anterior referenciada, que para algunos será ?Sr y Sra Smith?, para otros la reciente ?Agente internacional? (con el mismo Clive Owen) o, porqué no, alguno de los clásicos films de espionaje de James Bond o dela serie con Jason Bourne, con guiones a cargo de Gilroy.

La previsibilidad se está convirtiendo en uno de los peores enemigos de la cinematografía norteamericana reciente y aquí no está ausente de la misma manera que otro pecado más antiguo, el clásico ?happy end?, tampoco deja de aparecer en esta película.

La historia se nutre de una serie de flashbacks que se inician en un episodio ocurrido hace cinco años en Dubai. En ese primer encuentro cuando ambos protagonistas aún eran espías, ella de la CIA y él del MI6, tiene lugar una tórrida relación en una noche que termina con ella drogándolo y robándole documentos confidenciales. Los siguientes encuentros entre ambos serán la excusa para pasear al espectador por lugares tan soñados como Nueva York, Zurich, Roma o Ginebra. Pero ahora los ex espías se desempeñan en la actividad privada, trabajando para sendas empresas de cosméticos. Esto ya lo anticipa la mejor escena del film, apenas la segunda después del encuentro en Dubai. Mientras pasan los títulos iniciales vemos a los magnates rivales, a punto de ingresar a idénticos jets privados de sus respectivas compañías, pelearse en forma grotesca. El eficaz uso de la cámara lenta acentúa lo ridículo de la situación, a lo que se agrega el aspecto payasesco de uno de los ejecutivos (Paul Giamatti). El otro (Tom Wilkinson, ya presente en el anterior film de Gilroy) casi lo revolea por los aires ante la mirada estupefacta de ambas comitivas empresarias. Es sin duda, una escena muy lograda pero aislada ya que en las restantes dos horas de duración la acción tendrá altibajos y se volverá algo reiterativa.

?Duplicidad? podrá entretener y hasta hará disfrutable la experiencia si uno no es muy exigente con el producto. Pero otros sentirán, al igual que este cronista, que los guionistas y directores de cine norteamericanos andan escasos de ideas originales.

Publicado en Leedor el 23-04-2009