Vil romance

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Una historia de amor en la delgada línea amarilla.

Presentada en la Competencia Oficial del 23º Festival Internacional de Mar del Plata, 2008, en la Muestra de ?Cine con Vecinos? de Saladillo, Pcia de Buenos Aires, 2008, en la sección ?Y el ganador es?? Pantalla Pinamar, 2009 y como cierre de las 31º Jornadas de Video Independiente, Uncipar, 2009, y habiendo terminado de recibir, el Premio Descubrimiento del Festival de Toulouse otorgado por el Sindicato Francés de los Críticos de Cine.

Vil romance se presenta como una obra trágica, que desentona por su inusual naturaleza, con las categorizaciones morales habituales. Suscitando adhesiones y rechazos, con el impacto de su elocuente violencia.

“El anhelo fundacional de cinebruto es la concreción de películas ajenas a toda atadura estética o moral. A fuerza de experimentar hemos optado por la incertidumbre, el azar y el riesgo latente, como nuestras herramientas de cabecera.?

Productora Cinebruto


A la búsqueda de un lenguaje propio.

-¿Cómo se sostiene la dura y realista filmografía de José Celestino Campusano?

-A través de una estética cuya marca más relevante es un profundo deseo de autenticidad.

-¿Y esto es valorable?

-Absolutamente.

Dichas preguntas y respuestas iniciales apuntan a subrayar dos valores innegables en la obra de Campusano: continuidad y coherencia.

Ambos conceptos aparecen interrelacionados entre sí, desde el inicio de sus actividades cinematográficas y literarias.

Un poco de historia

Tanto su primer trabajo en el cine, como ayudante de montaje en Revancha de un amigo de Carlos Oves, Argentina, 1987. (Cuyos referentes cinematográficos han sido, en una primera época Alberto Castillo y Hugo Del Carril y luego, Favio, Martínez Suárez y Antín), como la escritura de Mitología Marginal Argentina (Ed. Llanto del Mundo. Argentina, 2006), y sus trabajos anteriores: Bosques, 2004- 2005. Verano del ángel, 2004 Legión. Tribus urbanas motorizadas, 2006, Vikingo, 2008 (actualmente en postproducción) son materiales, que dan cuenta de las mismas pulsiones, con las que está elaborada la densa iconografía, de éste, su primer largometraje.

?El cine cuenta cosas que las palabras no pueden contar? De hecho ese es el tipo de contenidos que intenta comunicar reiteradamente y que están estrictamente relacionados con los objetivos del director y su productora: por eso la estrategia de filmar la realidad de la marginalidad tal cual es, de no trabajar con ninguna estructura previa, y orientar la historia contándola, a través de la emoción que genera en los actores no profesionales, el hecho de haber vivido o conocido determinada situación a retratar. De allí que él hable de presentar, ?no de representar?, y del método de enriquecimiento constante del guión através de la intuición. Algo así como un procedimiento de trabajo centrado en la causa y el efecto. No obstante su fidelidad al lenguaje literal, tiene un peso contundente en su filmografía.

Sur, paredón y después.

Vil Romance es la historia de Roberto, un joven gay, que conoce casualmente frente a la estación de trenes de Ezpeleta a Raúl, un alter ego de Pappo, quien es bastante mayor que él, está separado, tiene una hija, y se dedica entre otras cosas a la venta de armas.

En el primer encuentro de ambos, la violenta personalidad de Raúl sumado a la imposibilidad de entregarse por completo, ya aparece como un obstáculo. No obstante para Roberto, la ilusión de un romance, lo hace sentir a resguardo, al menos del hecho de dormir dentro de un auto. Y aunque el amor sea? solamente una ilusión. Al menos es algo de lo cual se puede hablar para imaginarse en un mundo mejor.

Cuando se dice, que la obra de Campusano es un retrato del Conurbano Bonaerense, no es un equívoco, lo que no implica, que estos filmes sean la representación del mismo. Es un recorte que el director realiza como sujeto textual, de un contexto social, político y económico al cual pertenece como sujeto social. Sin lugar a dudas da cuenta de una porción de la realidad, muy difícil de digerir y muy propicia para la negación. Donde, las situaciones dolorosamente cotidianas son presentadas, con una honestidad brutal.

Sin la menor voluntad de sensacionalismo su director elige esta fidelidad a su entorno y a sus pasiones, como lo son, sus amigos, los vecinos, la música y las motos.

?Falsas relaciones y bajas intenciones,
no podía comenzar mejor;
película de amor en technicolor,
el héroe y su heroína a go-go….? ( Mal Romance) Riff

En este caso el romance es entre dos hombres y quizás resulte un mal romance, de esos que bordean la locura, ubicados en este caso en la delgada línea amarilla, como la canción de Riff, posiblemente como un modo de rendirle homenaje a Pappo, quien por otra parte se le parece mucho a Raúl, (y a la pasión de Campusano por el heavy metal) uno de los dos personajes principales de esa a la vez ingenua y violenta historia de amor. Ingenua porque eso que llaman amor se produce en las fronteras de la desesperación de obtener un espacio de pertenencia, (su casa) que oficie de resguardo y de amparo, contra las inclemencias de la pobreza y la promiscuidad.

De una promiscuidad que jamás sabremos si es tal, porque no hay juicios de valor, incluso, el personaje de Raúl desmonta un imaginario de la homosexualidad relacionado con la pasividad masculina, donde esta aparece disociada de aquella.

La historia de Vil Romance surge del bagaje cultural de su director unido a dos acontecimientos trágicos en los que estuvo involucrado un conocido suyo. Para Campusano es la vida real, la que le da intensidad a este relato, lo que por otra parte reafirma ese dicho de, que la realidad supera siempre a la ficción. De allí su carácter semidocumental, su fidelidad escenográfica y una valentía extraordinaria en reproducir los registros de habla, que en este film ocupan un lugar muy importante, ya que sin los discursos de los personajes sería imposible dar cuenta de esa forma de mirar y percibir el mundo, que nos parece por momentos tan ajena, estando a sólo treinta kilómetros del obelisco.

Su elección de mostrar como escenario a Bosques, Ezpeleta, Berazategui o Florencio Varela se encuentra relacionado con la idea de utilizar las mismas locaciones en las que transcurrieron los hechos y recuperar de ese modo, ese espíritu que habita en la memoria de sus personajes. Todo un desafío, que es juego y catarsis, a la hora revivir situaciones que los personajes conocen o vivieron.

Y esto a su vez tiene que ver con su forma de dirigir, encuadrar, montar y narrar, a veces un poco desprolija, (¿intencional?) Pero absolutamente creativa y cercana a la realidad.

La comunicación fiel de esos códigos tiene que ver con un conocimiento profundo de ese contexto y sus habitantes y con la valiente búsqueda, de un nuevo lenguaje cinematográfico. En ella, filmes como Hijo de hombre (Lucas Demare, Argentina, 1960, Los Chantas (José Martínez Suárez, Argentina, 1960) Fin de Fiesta. (Leopoldo Torre Nilsson, Argentina, 1961) y Accatone (Pier Paolo Passolini. Italia, 1961) oficiaron de referentes, a la hora de pensar como hacer un cine lo más auténtico posible, construido en base a un lenguaje propio por momentos insoportable y otras, innegablemente poético.

Foto copete: Conferencia de prensa de JOsé Campusano y Oscar Genova en Pantalla Pinamar, marzo 2009.

Publicado en Leedor el 25-04-2009

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