Uncipar 2009 (II)

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Desde Villa Gesell te contamos lo mejor del cortometraje de las Jornadas Uncipar.En total las Jornadas Uncipar son tres. jueves, viernes y sábado. Este año coincide con el fin de semana largo de Semana Santa así que acá estamos por primera vez.

Federada junto con 41 países, desde 1978, en la Unión Internationale Du Cinema Et Video, organización internacional conocida como UNICA esta muestra dedicada al cortometraje que desde 1972 se presenta puntualmente en la ciudad costera de Villa Gesell recibió este año 200 cortos nacionales para su preselección, y otros tantos cortos internacionales.

Las particularidades de este festival son muchas pero la principal es la tradición que lo sostiene desde hace 31 años mostrando cine de paso reducido.

La primer jornada de proyecciones fue de bienvenida, con la auspiciosa presencia de la presidenta del INCAA que recordó su paso por UNCIPAR con sus cortos de animación traídos de Nicaragua en 1983 todavía en dictadura. Y que preanunció su participación en un Foro dedicado a debatir la propuesta del Proyecto de la nueva Ley de Radiofusión.

La selección de cortos argentinos comenzó con una primera tanda de 100 minutos, con 5 ficciones y dos animaciones. De las ficciones, destacaron dos: Olimpíadas de Magalí Bayón, que integra la próxima Historias Breves V a estrenarse este jueves 16 de abril en Buenos Aires: dos hombres apuestan mediante todos los juegos posbiles a ver quién va a a buscar nafta en medio de una ruta. Las actuaciones están dentro de la linea de un humor fresco y sencillo. En el otro corto, Toro Verde, de Laura Durán, un joven bizco, fanático de los torinos, es maltratado por su patrón se vengará de este robándole un torino del taller mecánico. Un poco as atrás Reflejos de la cordobesa Cecilia Oliveras, traspone tiempos y espacios en un encuentro virtual a traves de un espejo, aunque escrita antes de La casa del lago de Agresti, parece indefectible su comparación. Dentro de esta tanda Que te vas a morir gitano, llena de vértigo, paródica y excesivamente dialogada más en tono de ejercicio presenta la historia de un gitano a quien le pronostican que ése es el día de su muerte.

El segundo grupo, en lineas generales, fue algo más flojo pero tiene una de las candidatas seguras: El Empleo una animación de Santiago ?Bou? Grasso que toma la idea del uso de los seres humanos como muebles, semáforos, engranajes de ascensor y que transforma lo que parece ser el sueño del pleno empleo en una desolada visión de la rutina contemporanea.. Un dibujo sencillo y un punto de partida sumamente creativo construído y resuelto en en 6 minutos que fue el mejor recibido por el público. Sinsabor de Pablo Pérez, una ficción de 21´ acierta más en una visión nostálgica de la infancia en la cocina de la abuela y una voz omnipresente a la que está demasiado atada la narración general del film, pero la película es simpática y tiene happy end. Entre estos ultimos nueve cortos, la mayoría ficcion, el hasta ahora unico documental, bien llevado, sobre el trabajo cooperativo en las salinas de la Puna.

El mejor de los cortos internacionales de este primer día también fue una animación: El otro lado de Ellie Land, inglesa del 2006: que reune voces documentales y una animación mínima de líneas y contornos en torno a las voces de la gente de la Alemania Oriental y la Occidental, divididas por el Muro de Berlín.

La segunda Jornada estuvo marcada por el Foro en donde se presentó el anteproyecto de Ley de Servicios de comunicación audiovisual que se desarrolló hacia el mediodía y que encendió un debate por fuera de la sala (se puede leer la nota de Marcela Jouliá en este mismo sitio).

Por la tarde siguieron las proyecciones: en la Selección nacional, esta vez muy despareja destacó el metafórico film de Germán Castelnuovo, La madre, basado en un poema de Edna Pozzi(puede leerse en la pagina oficial de la poeta pergaminense); El último viaje, de Pablo Polledri, una diábólica animación que juega con un terror bastante particular y una animación de hard edges y limitado a tres colores: blanco, negro y rojo; Yo al cuadrado de Simón Franco, dedicada a los hijos desaparecidos en dictadura, y por último la animación de altísima calidad, Anciedades de Alejandro Carlini, sobre distintas situaciones en torno a la ansiedad que genera una lata de comida para gatos, un auto nuevo y la hipocondría en tres ancianos.
Pretensiosamente construido en un furioso blanco y negro, El clarinetista de Tomás de Leone, se pierde en composiciones bien cuidadas y un tempo aletargado que termina por vaciar una historia de calles empedradas y sirvientas llorosas.

Una de las particularidades de este Festival ocurre en la trasnoche: a la una de la mañana comienza una maratón donde se exhiben los cortos que no entraron en la selección competitiva y esto se da en un ambiente relajado e informal donde el público, mayormente joven, opina en voz alta durante la proyección, dialoga con la película de una manera inusual.

Publicado en Leedor el 10-04-2009

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