Aires

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Es posible encontrar buenos aires en Buenos Aires, más precisamente, en el Patio del Aljibe del Centro Cultural Recoleta?

Luego de Aguas, llega Aires.

Es frecuente escuchar que luego de las vacaciones, mucha gente se siente ?con las pilas recargadas? y también están quienes, más honestos, asumen que los avatares de la ciudad convierten a aquel latiguillo en falso optimismo.

Lo cierto es que de vuelta a la ciudad, lo que tanto unos como otros desean -profundamente- es prolongar sus vacaciones o al menos volver a encontrar un respiro de aire fresco.

Para todos ellos, y contra cualquier pronóstico, está confirmado que es posible encontrar buenos aires en Buenos Aires, más precisamente, en el Patio del Aljibe del Centro Cultural Recoleta?

?¿Esta es la cola para Aires?? ?Sí?- respondió una chica ubicada en el último puesto de la larguísima fila que esperaba ansiosa frente a la sala donde -en poco- comenzaría Aires, la nueva función de Marcelo Katz y la Compañía Clun.

Al parecer, el lugar ya es conocido por su buen clima: desde hace un tiempo, la misma compañía dirige -en la misma sala- la atractiva obra Aguas. Probablemente, esto explique parte de la gran convocatoria y expectativa por conocer el nuevo espectáculo.

Finalmente, pasadas las 20.30, las puertas del Patio del Aljibe se abrieron y señora tras señor, tras chicos, medianos y grandes, las gradas de la sala se fueron llenando hasta que no quedó ni un solo rincón libre. Una vez en sus ubicaciones, todos se acomodaron para seguir de punta a punta una función que en ningún momento se desinfló. Al contrario, el despliegue y el ingenio hicieron que el entusiasmo subiera cada vez más, como uno de esos globos que suben hasta el cielo? (y que de hecho, no faltaron).
La variedad de atractivos no dejó de sorprender y de despeinar el jopo: secadores de pelo, pompas de jabón impulsadas por paraguas danzantes y orquestas de instrumentos de viento, son algunos de las excusas que este grupo de clowns puso en escena usando al aire como primer elemento, al humor como responsable de toda la química y a la pícara complicidad con el público adulto, como atractivo adicional.

¿Por qué resulta tan buena? Gran parte de la respuesta ya quedó explicada, pero hay algo más: la obra de Katz logra permeabilizar la barrera entre los actores y el público. A través de distintos poros, los clowns se acercan a la audiencia borrando los límites del escenario, permitiendo que los espectadores también sean protagonistas. Así, ambas obras (tanto Aguas como Aires) logran convertir a la audiencia en personas reales, que no sólo ven un espectáculo, sino que lo sienten y se divierten con más de un sentido.
Luego de una hora y tanto, la función terminó; el Patio del Aljibe comenzó a vaciarse, y en el piso y en el aire quedaron evidencias del espectáculo: en el piso, avioncitos de papel que volaron -entre otras cosas- de un lado al otro, y en el aire, el buen clima generado por el show.
Paredes blancas

Vale decir que las paredes de El Patio del Aljibe fueron recientemente pintadas y lucen un color que supera cualquier desafío a la blancura. En tanto, El Patio de la Fuente también reestrenó su color. Ambas refacciones se llevaron a cabo en el marco de un plan de restauración del edificio dependiente del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Un plan de dichas características no tenía lugar desde hace diez años. Finalmente, llegaron para revalorizar la historia del lugar.

Publicado en Leedor el 8-04-2009