Splatter, Rojo Sangre

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Parlamentos disparatados y eficaces en un grupo de autoayuda para asesinos serialesLos grupos de autoayuda han sido explotados en el cine y las ficciones televisivas con aciertos y errores. El espectador en estos casos espera que se derramen sobre la pantalla una serie de lugares comunes o no, pero que sin duda, tienen como corolario la búsqueda de algo que el paciente que asiste a estos grupos busca para respirar su desazón.

La sorpresa es inevitable cuando comprendemos que el grupo de ayuda al que asisten los personajes de Splatter, es para asesinos seriales. Hay algo del orden de la tensión diaria en la que vivimos, en donde palabras como asesinato, violencia, morir, matar, etc., se re-presentan en esta obra de Daniel Dalmaroni que no sólo se hacen tolerables sino que promueven risas e hilaridad por el registro grotesco en el que están tratados. Sólo una cuota enorme de humor hace llevaderos e interesantes los avatares violentos en los que los seis personajes ponen a circular las actuales y patéticas palabras ?el que mata debe morir?.

Entre parlamentos disparatados pero eficaces, los ?pacientes? coordinados por un también asesino serial, van dando cuenta de su pulsión homicida. La obra alcanza momentos de tensión creciente que anticipan que la patología que los atormenta no ha de cesar. Siempre en un registro humorístico cada uno va dando cuenta de las razones que lo llevaron a ese lugar sin retorno y conforme dan rienda suelta a su inaplazable necesidad de matar, se suceden escenas bizarras que no le ahorran al espectador sangre, vómitos, estertores y otros elementos escatológicos relacionados a la agonía y la muerte.

El acierto de Dalmaroni reside en revelar el artificio de modo que la violencia queda naturalizada en escena como lo que es: pura representación.

Tal vez este sea el mayor hallazgo que junto a las actuaciones correctas y el muy buen uso del espacio escénico permiten que Splatter, Rojo Sangre nos promueva risas e diversión en la sala, haciéndonos olvidar durante poco más de una hora que a la salida la muerte puede dejar de ser una Comedia Clase B para convertirse en una tragedia.

Publicado en Leedor el 5-04-2009