Cartas a Malvinas

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Un buen documental que retoma el tema de la Guerra de Malvinas, pocas chances comerciales de trascender. ?Cartas a Malvinas?, del debutante en la dirección Rodrigo Fernández, se inscribe en una tendencia creciente, que va ganando nuevos adeptos de lo que suele bautizarse como docudrama. A medio camino entre el testimonio y la ficción, este algo extenso relato de casi dos horas de duración se refiere a un tema varias veces visitado por nuestra cinematografía como es la Guerra de Malvinas, aunque con un enfoque algo diferente.

Cuenta con la sola presencia de un actor conocido, Victor Laplace, quien aquí personifica a un cartero jubilado que desde el inicio mismo propone contar una historia sobre el Correo Argentino, que él considera importante. Y se lo dice a un grupo de jóvenes que lo están filmando, para lo que parece ser un documental o un film para la televisión.

El guión refiere a una pequeña patrulla comandada por un teniente cuya misión es llevar el correo, es decir las cartas para los soldados, hasta los puestos de combate. La tarea no será fácil y gran parte del metraje se detendrá en cada uno de los integrantes de este grupo, en general de humilde extracción. Alguno ni siquiera sabe leer o escribir, solicitando la asistencia de un colega para que le lea la carta de un familiar. Los apellidos de varios de ellos (Fernández, Rodríguez, Ríos, etc) probablemente no hayan sido elegidos al azar, sino para realzar que se trata en general de gente sencilla, originaria en su mayoría del interior del país.

El enemigo inglés estará a menudo presente en escenas de combate, que resulta uno de los puntos llamativos de ?Cartas a Malvinas?. Los títulos del final sorprenden por la enorme cantidad de militares de todo rango que prestaron su colaboración tanto a nivel de rango, desde generales hasta soldados voluntarios, como de regimiento y lugar de origen. Nunca antes se vio un despliegue tan sustancial de medios militares (camiones, helicópteros, armamento) en una película argentina sobre un conflicto armado y es de lamentar que se presente sólo en formato DVD en una muy reducida salida comercial.

Pese a los aciertos antes señalados, cabe algún reparo a las escenas bélicas propiamente dichas que por momentos resultan algo confusas. Quizás esa sensación sea consecuencia de la poca calidad de las imágenes vistas, donde se extraña una mejor definición del color. La música es otro elemento poco destacable y algo repetitivo en nuestro cine, al apelar a melodías próximas al tango que popularizó el gran maestro Astor Piazzola.

El mensaje final, expresado por su relator, es rescatable al centrarse en el coraje de quienes dieron su vida con tal de hacer llegar el correo esperado a sus camaradas en armas. La omisión de referencias negativas sobre el enemigo es digna de ser destacada, más teniendo en cuenta que ?Cartas de Malvinas? contó con el apoyo, inclusive económico, de las Fuerzas Armadas de nuestro país.

Publicado en Leedor el 20-03-2009