El sueño bolchevique

0
4

Por lo general los grandes relatos persiguen pequeños objetivos. ?Cielo rojo, el sueño Bolchevique? no es la excepción.
Rusia, año 1914. Los aires de la revolución se olían en el ambiente. El sueño de un país mejor estaba todavía en marcha.

Acontece el año 1917. Año de caos, revolución y muerte. Año de sueños terminados y esperanzas devastadas.

El poeta como hacedor social. El lugar del hombre en su pueblo destruido

Por lo general los grandes relatos persiguen pequeños objetivos. ?Cielo rojo, el sueño Bolchevique? no es la excepción. La puesta en escena, el manejo de las luces, el manejo expresivo teatral, la elipsis en el tiempo, la música en vivo, pretenden expresar el mismo sentido: la dignidad del hombre y el orgullo de ser quién se es.

Es interesante cómo a partir de la palabra, esta obra nos hace viajar en el tiempo y nos transporta a diferentes lugares. El relato hablado está acompañado de un vestuario de época y una iluminación que ambienta el espacio de acuerdo a cómo se lo definió vocalmente. Esto provoca que ?vivenciemos? realmente el paso del tiempo y el cambio del espacio. Les adjudico el logro a los actores que, en su mayoría, logran transmitirnos el dolor de vivir una guerra, el placer de elegir nuestro propio destino, la desilusión de ver una sociedad destruida y el intento de no olvidar, de recordar, de mantener una identidad a través del oficio de ser poeta.

Hay una dirección atenta a los diálogos, y a las posturas corporales. Hay matices e inflexiones repartidos entre varios personajes, con el gran objetivo de decir lo mismo de manera diferente. Una reiteración útil y al servicio del mensaje de la obra, que a grandes rasgos podemos resumirlo como el valor de la libertad expresiva a través de la palabra.

Llaman la atención ciertas resoluciones prácticas que parecen destacarse de la línea teatral que se expresa. Por el cuidado de la puesta, se entiende que no fueron descuidos de dirección. Parecieran indicar una intención expresiva, pero que a mi criterio no termina de completarse ya que no se desarrollan en todas las áreas: la simulación del sonido del disparo, la presencia de una escalera en todo el desarrollo de la obra y por ende, en todos los espacios propuestos y la irrupción (antes que comience la magia) de las palabras, a modo de introducción, de una persona ?ajena? al espectáculo (que no estará actuando luego) en donde explica el contexto histórico en el que se desarrollarán las escenas.

Destaco el recurso de la música en vivo como disparador expresivo. Una guitarra melódica y una voz potente y armoniosa se desarrollan en toda la obra y va mutando de acuerdo al momento histórico. Elemento que se resignifica y que actúa como hilo conductor.

Invito entonces, al que quiera reflexionar sobre el hombre, sus sueños, su identidad su relación tácita con la sociedad que le toca vivir y por ende, las consecuencias de ello, a ver ?Cielo rojo, el sueño Bolchevique?, una obra teatral interesante de conocer.

Publicado en Leedor el 13-03-2009