Slumdog Millionaire

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Una India desvastada donde el dinero no hace a la felicidad.
Existía entre los griegos una máxima que decía ?A través del sufrimiento, se llega al conocimiento?. Nunca tan cierto como para el personaje principal de Slumdog Millionaire, Jamal Malik.

El film comienza así: Jamal está a punto de ganar 20 millones de rupias en un programa televisivo de preguntas y respuestas llamado ¿Quieres ser millonario?; A: hizo trampa; B: tuvo suerte; C: sabía las respuestas; D: estaba destinado.

Casi todo el film está construido en base a dos tipos de flashbacks: los de la noche del programa, y los de los diferentes momentos de la vida de Jamal que lo han marcado y lo han hecho saber tristemente las respuestas a las preguntas del show. El tiempo presente de la narración es el interrogatorio (torturas mediante) que le realiza la policía local para asegurarse de que no estuviese haciendo trampa. Claro, Jamal es un chico de 18 años que proviene de las calles de Mumbai, se gana la vida vendiendo té y nunca ha recibido educación formal.

Danny Boyle utiliza la expectativa por saber si Jamal ganará o no el dinero como una suerte de McGuffin, una excusa para mostrarnos un retrato de la vida del protagonista y de la vida en la India. Y el retrato es siempre cruel. Su vida estará marcada por las intervenciones de otros dos personajes: su hermano Salim y la bella Latika, de quien Jamal está enamorado desde siempre aunque la vida los continúe separando. Fiel al espíritu de Bollywood (la mayor industria cinematográfica del mundo) el film presenta una serie de problemas de índole amorosa y moral: ¿ganará o no el concurso? ¿Se reencontrará finalmente con Latika? ¿Se redimirá su hermano Salim? La maestría de Boyle radica en sumarle al canon bollywoodense (con baile final incluido) problemáticas muy duras como la explotación infantil, el caos social, la indigencia.

Boyle posee, a veces, la habilidad de ponernos frente a un espejo. Ya en Trainspotting mostraba la dura y cruel realidad de lo que es convertirse en ?adulto? en una sociedad que presenta ciertas elecciones como la solución a todos nuestros problemas (recordemos la frase inaugural ?elige una vida, elige un trabajo, elige una carrera??). Pero la contracara de esas elecciones es traicionar y traicionarse para encajar en este modelo.

En Slumdog? también problematiza la infancia/adolescencia y la adultez, junto con la dialéctica entre la riqueza y la pobreza. Vemos una India desvastada que bien podría ser cualquier ciudad latinoamericana, que bien podría ser Buenos Aires. ¿El dinero hace a la felicidad? ¿El dinero crea infelicidad? ¿Es una meta o un medio? ¿Es el dinero la respuesta o la pregunta?

Sumado a esto, Boyle vuelve con la cuestión del destino, tan importante para la cultura hindú, pero también para él como artista. Es un tema que ya ha trabajado en otros films, como A life less ordinary. ¿Estamos destinados a una persona? ¿Estamos destinados a que nos sucedan ciertas cosas? Y si es así, ¿hay un fin mayor para que nos sucedan? Los dioses eternos lo saben todo de golpe, pero nosotros los mortales tenemos que vivirlo como en un cuento, sufrir todas las pruebas para entender el final. En última instancia, los griegos tenían razón?

Publicado en Leedor el 20-02-2009