Fados (II)

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A propósito de la película de Carlos Saura nos acercamos al fado, celador de sueños y saudades.
El comentario viene con regalo.El Fado: celador de sueños y saudades.

Desde hace tiempo que Carlos Saura está enamorado.

Enamorado de la música. Por eso insiste, intenta atraparla, hacerla visible.

Y si uno intenta eso, lo que quiere es visibilizar la vida misma. Esa es una manera de conocer, entender y sobrellevar la realidad.

El fado no es un tango pero se parecen.

El fado no es un blues pero le hace guiños.

O sea, hay un sustrato elemental de humanidad al que nadie escapa y tiene que ver con el tiempo, con la placenta que no es solo materna, e incluye la mortaja, la lengua que dice pero también lame, saborea, sustrae. Digo que tiene que ver con el que sangra y desangra. O sangra y extraña. O desangra el amor canalla.

Anda y desanda para no regresar pero está desorientado.

Como no escucha música hay gente que tiene que acudir al psicólogo; como su conciencia es falsa parece sin piernas y sin piernas no hay camino ni verdad.

Ando buscando mi nombre

Y es que ando pensando en ella.
En la película Caetano dice que el corazón no le da bola, o sea hace la suya. Entonces?

Entonces el sueño o el amor son como una molotov en una biblioteca.

Y el fado, tango, blues anda hilvanando pensamientos, sentimientos por esos intersticios de la vida.

En una época de no lugares, de tanta fórmula arjoniana o sabinesca (da lo mismo) para decir amor/desamor viene bien un fado. La película es eso.

Un intento artístico visible para capturar lo invisible, también inasible: la música. Entonces usted va al Tita Merello ny durante noventa minutos, en la densidad cuasi palpable de la comunión musical con los otros, oirá sonarse la nariz al de la otra fila; enjugarse los ojos a la de al lado, cuando nadie está resfriado ni tiene conjuntivitis.

Ale me dijo: andá a verla.

Primero fui a la mar (usted conoce la laguna de Mar Chiquita en la provincia de Córdoba?) y después fui al cine.

El fado es como una estrella, como una antorcha, como una puerta. Ni la estrella, ni la antorcha ni la puerta se comprometen, no son p( )líticos, no hacen demagogia ni prometen escaleras para subir al cielo. Se contentan con ser lo que son: estrella, antorcha, puerta.

Eso es un fado.

Es como la oportunidad de sacar a pasear, cantar es eso: sacar a pasear, lo negro de uno, de cada uno. Hay gente que muere sin escuchar un fado, hay gente que pasa por la vida sin escuchar un fado. Lástima. Se pierden un rato en el paraíso.

Estamos en época extraña: la posmodernidad tiene sus falsos positivos, digo un sistema de valores que se aproximan a los desvalores. Entonces no ha lugar al fado.

Y Saura insiste.

Cuelga la ropa para que disfrutemos sus colores, banderas de la cotidianeidad.

La solidaridad del desamor tiene que ver con el amor y viceversa. Saura lo sabe, por eso no busca un eje. La película es como un rizoma: cualquier lugar es centro. Cada fado sabe a derrota, compila nostalgias, recoge pedacitos, anuda recuerdos, da cuenta de los que duermen tapados y con ventilador.

Raro.

La poesía y la música en este tiempo parecen ponerte todo para que la herida sea prolija. O sea sin esa pujanza espiritual que implican los sueños desaforados.

Porque los amores se transforman en un huesito para roer de vez en cuando. Lo humano se vuelve animal. Cuestión de perros.

Y ahí aparece el fado. Soltando los potros y proponiendo infinitas lecciones sentimentales.
Porque el fado es destino, tiene como clave emocional la saudade: mezcla rara de placer, sufrimiento, pasado y presente. El corazón manda. Digo: no son dos aurículas y dos ventrículos. Digo manda porque la ausencia es fado, la distancia mínima es fado, la noche es fado. Debe ser junto con el blues y el tango de las pocas artes nocturnas.

Lisboa es solo una referencia geográfica. El mar su soporte rítmico que une orillas del desencanto, las fallas de amores sin aniversarios.

Cuando la estadística desplaza a lo real maravilloso o al realismo mágico es que estamos rodeados de posmos y de iletrados.

Entonces, recurra al fado (tango, blues) que es ayuda en y para la travesía.

2 músicas:
Para tararear: Les Balafons De Botmakak – Hit The Road Jack
Para el emepe3: Téofilo chantre – Cruz de Jom D’ebra

Publicado en Leedor el 31-01-2009