El día que Nietzche lloró

0
15

Un hipotético encuentro entre Nietzsche y Freud lleva a ambos por recorridos inesperados y sinuosos. Se repone en enero.Amamos al deseo más que a la persona deseada” es la premisa que envuelve la pieza teatral de Irvin Yalom. Y bajo esta idea que nos conduce al psicoanálisis, El día que Nietzsche llorò representa un encuentro hipotético entre dos paradigmas del pensamiento moderno: Nietzsche y Freud.

Un encuentro mediado por la presencia de un médico psiquiatra que recurre al psicoanálisis como método para aliviar los síntomas del filósofo.

En un ambiente de época, el paciente y su psicólogo deciden invertir su relación ya que es Nietzsche quien abandona su padecer a partir de la adopción del discurso del saber. Es así como la inversión de roles lleva a ambos por recorridos inesperados y sinuosos de la mente donde pensamientos recurrentes martillan a estos personajes cada vez más agobiados.

Y el agobio se hace presencia gracias a la figura de lo femenino que le aporta a la obra instantes con ritmos pausados frente a los tantos encuentros de tensión entre psicólogo y paciente.

La mujer como objeto de deseo: recuerdo, pensamiento que susurra a la mente de Nietzsche, esposa… En sus tantos espacios y tiempos la mujer parece estar ahí unicamente para significar.
Con una escenografía austera, la puesta en escena de Lia Jelín conjuga temporalidades diversas a través del uso del arte multimedia y de un vestuario propio de los inicios del siglo XX.

El día que Nietzsche lloró atrapa por su solidez narrativa y las actuaciones que dan cuerpo a cada uno de los parlamentos que giran siempre en torno a una tesis compleja. Y el público cada vez más atrapado en el debate personal de los personajes principales quedará perplejo en un círculo de ideas que también comienzan a martillar a todos.

Publicado en Leedor el 1-04-2008