El dia que la tierra se detuvo

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Hay una parte de todo lo que busca repetirse en el cine que termina por agotar la nostalgia de un tiempo mejor.El dia que paralizaron la tierra

Hay una parte de todo lo que busca repetirse en el cine que termina por agotar la nostalgia de un tiempo mejor. Repetir para completar. Una teoría atendible. Completar lo que no está. Lo que le falta al original, aquello que los tiempos actuales pueden agregar, en cuanto a capacidad tecnológica o distributiva de una película que abreva en su modelo de más de 50 años.

Veamos el caso de El dia que la tierra se detuvo. Una película algo vieja, aunque nueva, algo vieja. Reconozcamos. En su intención por abarcar la mirada globalizadora de la catástrofe marciana, en su reservorio de fe en la humanidad, en la utopía en marcha de que alguna vez seremos mejores, o que podemos cambiar.

Una historia, donde la oportunidad de sobrevivir a la desaparición total de la especie humana está en manos de un extraterrestre con aspecto humano, algo así como un Keanu Reeves. De este lado, una científica que es convocada para investigar la caída de una extraña gran bola que impactará en medio de Manhattan. Basta! Por favor. Sabemos que el Océano Indico no tiene el mismo glamour, pero esto de que la bola en cuestión va a estacionar en el mismísimo Central Park (o algo parecido) y que todos los demás rincones de la tierra, son eso: rincones. Ya está. Pasó. C´est fini.

Klaatu viene a exterminar al género humano para salvar a la tierra. Viene con forma humana, se encuentra con el empecinamiento de la científica y con un niño insoportable cuya intención es abochornar a su madrastra y que el marciano reviva a su padre,. En el medio, una Ministra de Defensa, actuando en lugar del Presidente de EEUU (de eso nos salvamos al menos) por supuesto con aires de aniquilar a los invasores y que protagoniza uno de los diálogos más disparatados de esta película. A descubrirlo.

En fin, mucho espejito de colores y un cine que pese a este comentario, sigue cosechando dinero para las arcas, las mismas de siempre.

Publicado en Leedor el 13-01-2009

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