Cuarentena

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En la remake estadounidense de Rec, aparecen algunas variaciones no muy favorecedoras.
En la remake estadounidense de Rec, aparecen algunas variaciones con respecto a la original, ninguna de ellas muy favorecedoras para la versión del país del norte.

Entre ellas podemos mencionar la sustitución de la atmósfera intimista por un desfile interminable de personajes secundarios relativamente desarticulados entre sí, lo cual acaba por eliminar el dramatismo y sensación de encierro de la original; y la tediosa proliferación de sangre y de un sadismo recurrente que no logran el premeditado objetivo de aterrorizar al espectador.

Entre los detalles más llamativos aparecen aquellos vinculados a la idiosincrasia norteamericana, o más precisamente a la necesidad de Estados Unidos de, por un lado, representar un papel democrático en orden a alejar la vista de las campañas de exterminación del -supuesto- terrorismo que desembocó en la masacre de Irak. Así, la remake de Rec se convierte en una fórmula que apela a la -aparente- superación de fronteras raciales o culturales mediante la elección de miembros de minorías étnicas para representar ciertos roles estratégicos, como es el caso de funcionarios del gobierno y de uno de los protagonistas. Y por otro lado, se hace explícito el intento de legitimar algunas de sus resoluciones vinculadas a la política exterior mediante la identificación entre el fanatismo religioso y el terrorismo que se propone exterminar.

Desaparece, también, la referencia al rasgo trascendente que supo mantener su par española, trascendencia que se hallaba instanciada -desde la moral católica- en la posesión de la niña Medeiros y que permitía abordar un posible origen del virus; dicha trascendencia codificada desde la religión es rechazada en la remake por ser concebida como fanatismo y, por tanto, una forma de discurso fundamentalista que se caracteriza por avanzar hacia la supresión de la racionalidad.

Aparece así, hacia el final, un hecho sorprendente: el hallazgo de una cinta potencialmente reveladora de la causa del virus pero en la cual, sin embargo, sólo se encuentran registrados sonidos ininteligibles que remiten a una lengua extraña o extranjera que diluyen toda posibilidad de una interpretación cabal de los hechos. La imposibilidad de la interpretación -desfasaje cultural y lingüístico- es transferida al terreno moral habilitando la posibilidad de que la culpa recaiga en el lugar donde se encarna la irracionalidad -fanáticos religiosos probablemente extranjeros- en orden a la justificación de su exclusión; el virus queda así explicado como el deliberado propósito de destrucción llevado a cabo por sectas del fin del mundo.

Rec planteaba una crítica dirigida a la imposición de los medios de comunicación como el lugar privilegiado desde donde se conforma la experiencia del mundo, Cuarentena, por el contrario, ya no permite hablar de tal omnipotencia; la persistente exposición de la imagen del camarógrafo -imagen inaccesible al espectador en la película española- recuerda que detrás de los medios -antes que corporaciones millonarias- hay personas que sufren tal como lo hacen los demás mortales generalmente excluidos del poder.
Es así que la versión estadounidense pierde la potencia crítica y, quizás por ello, el terror que supo desplegar la original; en fin, poco parece quedar de la pesadilla claustrofóbica española.

Publicado en Leedor el 18-12-2008

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